29 de abril de 2013

Renegade. Capítulo 20.


'Christie'

“El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.” - André Malraux



-Parece que el golpe se va a quedar en un simple moratón-Jake le acarició la mandíbula con el pulgar lentamente, sin hacerle daño.

Ambos estaban tumbados sobre la cama del osado, con los labios rojos y los ojos brillantes. En un pequeño oasis de intimidad. Rachel tenía la cabeza apoyada en el pecho de él, y una de las manos de Jake le acariciaba la espalda desde hacía un rato.

-¿Sabes algo de Arya?-le preguntó Rachel sin abrir los ojos.

-Cuatro me ha dicho que le han cosido la herida y que está en la enfermería con un par de guardias a su cargo, no creemos que nadie vaya a intentar nada, pero es mejor prevenir-le respondió él, que la observaba concentrado en algún punto de la cabeza de la chica.

-¿Cuatro está bien?-se interesó entonces, sabía que no había salido mal parado, de hecho, nadie había tenido daños graves, lo cual era sorprendente.

-Eso me ha dicho, pero mentía. Creo que le dieron un buen porrazo en las costillas con esos bates-Jake seguía pasando sus dedos por la espalda de ella con lentitud.

-¿Cómo sabes que te mintió? ¿Eres un trasladado de Verdad?-le preguntó Rachel abriendo los ojos y levantando la cabeza para mirarlo.

-Nací en Osadía, tranquila, no soy uno de esos malditos trasladados-le guiñó un ojo y sonrió de esa forma que lo caracterizaba, de esa manera que hacía que Rachel quisiera sonreír y pegarle. Se acurrucó contra su pecho de nuevo.

Pese a que se encontraba cómoda, no podía estar feliz. Echaba de menos a Thomas, le dolía muchísimo saber que no iba a volver a verlo vivo; también estaba preocupada por lo que pudiera ocurrir con Arya en un futuro; y, además, tenía la sensación de que había algo a lo que no había prestado atención, algo importante que se le había pasado por alto debido a la ansiedad.

-¿Te acuerdas de Christie? Te hablé de ella esta mañana, aunque parece que ha pasado un mes desde que me levanté-le preguntó él un rato después.

-Tu hermana trasladada-asintió Rachel, sin abrir los ojos y frotando la nariz contra la camiseta oscura que llevaba Jake.

-La misma-se adivinaba la sonrisa en su tono de voz-También te dije que su Iniciación fue problemática. De repente se ponía a llorar sin venir a cuento, o se pasaba horas riéndose sin sentido. Dormía por el día y se pasaba las noches en vela… También tuvo algún problema con la agresividad. Llamaba la atención porque parecía que estaba loca-se detuvo y Rachel lo miró, pero los ojos de Jake estaban perdidos en el techo y tenía una sonrisa triste en los labios-Y comía mucho pan. Se puso como una bola los primeros días, incluso con el entrenamiento físico, porque se pasaba el día comiendo pan.

Rachel sintió que su cerebro hacía clic, empezando a encajar la historia, pero no hizo un comentario y siguió escuchando. Si Jake se lo estaba contando era probablemente porque necesitaba hablar, no por el mero hecho de compartir información.

-Venía de Cordialidad. Recuerdo que Amar fue el primero en fijarse en ella, y después lo hice yo, y más gente. Pero fue Amar el que unió cabos, su comportamiento cuadraba con un síndrome de abstinencia. No sabíamos qué era lo que se había estado tomando… Y yo, bueno, a mí se me ocurrió preguntarle-se rió entre dientes antes de continuar con la historia-Me pegó una bofetada y se quedó mirando su propia mano como si hubiera sido completamente inconsciente, después se empezó a reír y se estuvo riendo de su propia mano durante más de media hora… Fue extraño.

Otro clic. Amar. Ese no era un personaje completamente para nada ajeno. De hecho, había sido el primer osado en aparecer en su vida… El segundo. Primero había estado Jake. Quizás el tercero, porque aquella chica, aquella chica morena encerrada en la sede de Erudición, tenía bastantes probabilidades de pertenecer a la Facción de la llama. Se mordió el labio con suavidad para contenerse. No quería meter la pata, alertar a Jake sin sentido, cortar su momento juntos. Su día juntos, que tantos giros había dado.

-Nos volvimos locos intentando controlarla, de hecho, creo que no lo conseguimos… Simplemente pasamos más tiempo con ella, pero seguía yendo de un extremo a otro con facilidad. Nos fuimos acostumbrando hasta que, poco antes de la prueba final, se le pasó. No fue de repente, creo, pero simplemente un día nos dimos cuenta de que no había hecho nada raro. De que estaba bien-la miró y sus ojos se encontraron con los de ella-¿En qué piensas?

-Te escucho-respondió ella encogiendo levemente un hombro.

-Mentira-la contradijo él con calma, mirándola fijamente con sus ojos oscuros.

-¿Dónde está Amar? Creo que no lo he visto nunca-preguntó Rachel, aunque creía conocer la respuesta. “Si crees que lo de Amar fue Eric, entonces fue Eric”, cuando Cuatro lo había dicho había sonado como un modo de hacerlo, como una forma de matar.

-Amar murió, de la misma forma que Thomas, para ser más precisos-le respondió él, sin mostrar signos de que eso le afectara, probablemente habría ocurrido hacía bastante tiempo-¿Era en eso en lo que estabas pensando?

Rachel suspiró. Obviamente era el momento de contarle lo que había ocurrido antes de trasladarse, darle la información y dejar que Jake actuara como viera oportuno… Pero se iba a ir. Era consciente de que en cuanto se lo dijera, el chico se levantaría de la cama y se iría a Erudición a buscar a aquella chica morena.

-No-admitió Rachel y se quitó de encima de él, sentándose en el borde de la cama sin mirarlo. Suspiró-No voy a andarme con rodeos, porque para que entendieras mis motivos tendría que empezar a contarte una historia muy larga…

-Tengo tiempo para escucharte-Jake se movió en la cama y se colocó de rodillas a su espalda, con las manos posadas en sus hombros.

-No, creo que no lo tienes, Jake-Rachel tragó saliva-¿Dónde está Christie?

Era sólo una pregunta de confirmación. Sabía que podía ser una osada cualquiera aquella que había visto retenida en contra de su voluntad, pero todos los datos apuntaban a que se trataba de la hermana de Jake.

-¿Christie?-Jake se bajó de la cama y se colocó frente a ella, mirándola como si quisiera absorberla por completo y saber ya de antemano lo que ella iba a decirle-¿Sabes dónde está?

-No… Sí… No sé… Jake, yo…-se mordió el labio, no sabía cómo empezar. Se sentía culpable por no haberle dicho nada antes, aunque ella no podía saber lo relevante de la información.

-Rachel, por favor-él colocó las manos en las rodillas de ella y la miró implorante.

-El día antes de la Elección me colé en la sede de Erudición porque necesitaba saber una cosa, me pillaron y me encerraron en una habitación cubierta de espejos-él le apretó la pierna, animándola, preocupándose por ella aunque hubiera algo más importante en juego-Una chica rompió la pared de espejos y entró a mi celda. No… No sé si me dijo su nombre. Pero me dijo que viniera a Osadía y buscara a Amar.

-¿Nada más?-inquirió él.

-Tenía que decirle algo a Amar, pero nos interrumpieron. Me dijo que si le encontraba sabría cosas sobre mi padre…-Rachel se colocó ambas manos en la frente y estiró su piel hacia arriba-Luego se puso a gritar que quería que la sacara de ahí…

-¿Sobre tu padre?-la interrogación en el tono de él fue sutil.

Rachel lo miró y vio que ya no estaba para nada relajado, que ya no hacía las preguntas porque se preocupara por ella. No. Lo que estaba haciendo Jake ahora era utilizarla para sacarle información, intentando que recordara cosas.

-Me colé porque quería saber quién era mi padre, tuve que piratear el sistema para acceder a su nombre. Era información clasificada-le explicó, con calma, con tono ausente; no iba a implicarse emocionalmente en una conversación que no lo requería.

-¿Cómo se llamaba?

-Daario Davis-respondió ella, mirándolo para ver si el nombre le decía algo, pero no observó ningún cambio en la expresión del chico.

-¿Recuerdas algo más?-le preguntó mientras abría un cajón de la mesilla de noche y rebuscaba, hasta sacar una pistola que se metió en la parte de atrás del pantalón-¿Dónde estaba la celda? ¿En qué condiciones estaba ella?

-No… No recuerdo dónde estaba… Pero supongo que… No lo sé, Jake-los ojos de ella estaban clavados en la pistola que asomaba por encima de la camiseta del chico-¿Qué vas a hacer?

-Ir a buscarla. ¿En qué estado estaba? ¿La habían maltratado?-le preguntó él, que se levantó y fue al armario, de dónde sacó una chaqueta de cuero negra, que se colocó con rapidez.

-Tenía cortes, pero probablemente se debieran a que acababa de romper una pared a golpes-Rachel se levantó y agarró a Jake por el brazo-¿Por qué la encerraron?

-Estaba investigando en Erudición, probablemente la descubrieron-le respondió él, que volvió a la mesilla y sacó una foto arrugada-¿Era ella?

Rachel miró la foto con atención, la cara de la chica se le había quedado grabada, más o menos. Lo cierto era que todo estaba liado en su cabeza. Ojos rasgados, piel morena, cabello oscuro…


Rachel enterró la cara en el amplio pecho del chico, conteniendo las lágrimas, no quería parecer débil delante de tanta gente. Gran parte de los osados se encontraban agrupados cerca del abismo al que había caído Thomas, despidiéndole para siempre. El encargado de hablar era Eric, que había hablado con palabras buenas del chico, lo que no iba a hacer que regresara.

Había ido al funeral directa desde la habitación de Jake, dónde se había quedado después de que él se fuera sin pedirle ayuda a nadie. Y ahora se encontraba en los brazos de Benjamin, en los que había caído tan pronto había visto al rubio. ¿Traición? Quizás. Al fin y al cabo, ambos la habían besado, y ella los había besado a ambos. No podía sentirse culpable por algo así mientras asimilaba la muerte de su amigo. El resto de la gente usaba el alcohol para hacer el trago más fácil, ella no quería perder la lucidez, prefería tener la posibilidad de racionalizar el dolor.

Apenas se dio cuenta de que todo había terminado, la gente se dispersó en pequeños grupos. Eric caminó desde dónde estaba directo hacia ella.

-¿Cómo estás, Rachel?-hizo ademán de rozarle la mejilla con la mano, pero Benjamin la apretó con fuerza contra su cuerpo, con un gesto posesivo que hizo que el moreno desistiera.

-No lo sé… Es todo tan inesperado-respondió ella, con la boca seca. Cuatro y Jake habían conseguido sembrarle la duda sobre él, ahora era capaz de ver la frialdad en sus ojos, podía imaginárselo como un asesino.

-Después de librarse de que lo matara con el cuchillo… Pensé que desistiría. Me siento en parte culpable por no haber hecho nada más por protegerlo-Eric bajó levemente la mirada, pero Rachel podía ver que no había ningún tipo de culpabilidad ni pena en sus ojos.

-No fue Arya, Cuatro nos lo explicó. Todo fue un mal entendido-le dijo Benjamin con seguridad, sin dejar de abrazar a Rachel fuertemente.

-¿Y quién os dijo que había sido?-el tono de Eric era helado, y miraba a Benjamin inquisitivo.

-Dijo que se investigaría lo ocurrido-respondió el rubio, intentando que no se le notara que estaba amedrentado, pero su tono lo delató.

-¿Y qué sabe Cuatro sobre eso? Él no tiene acceso a las investigaciones internas, ni sabe lo que hacemos los que tomamos las decisiones. Diría cualquier cosa con tal de evitar que se derrame sangre entre osados…-parecía que ese hecho le molestaba, lo que impulsó a Rachel a intervenir.

-Una causa bastante noble, ¿verdad?-los ojos de Eric bajaron de voltaje al mirarla a ella, pero ya había visto las chispas anteriormente. Era un lobo con piel de oveja.

-Por supuesto, no pongo en duda la nobleza de Cuatro-estiró la comisura del labio, dibujando una media sonrisa.

Los tres se quedaron en silencio unos segundos, mirándose, midiéndose. Eric se había dado cuenta del cambio de actitud de Rachel hacia él y trataba de analizar la situación; Benjamin tenía la sensación de que Eric era peligroso y deseaba alejarlo de Rachel tanto o más que antes; Rachel se preguntaba qué consecuencias tendría un cambio de actitud de Eric hacia ella para su permanencia en la Facción. Si el osado la había salvado, también podía hacer lo contrario, estaba segura.

-Si nos disculpas, pensábamos entrenar un poco-Benjamin fue el primero en hablar. En realidad, él y Rachel no habían cruzado ni una palabra, pero a la chica le pareció una buena idea para acabar con la guerra de miradas.

-¿Después de un funeral?-inquirió Eric alzando una de sus perforadas cejas.

-Necesitamos pensar en otra cosa por un rato, Eric-el rubio sonaba seguro de nuevo, incluso desafiante.

-Oh, perdonad por retrasaros-la sonrisa de Eric se alargó-Pero, espera, Rachel, ¿sabes dónde está Jake? Tengo que hablar con él y antes te vi salir de su habitación-aunque se dirigiera a ella, miraba a Benjamin burlón.

-No lo sé, me fui porque no estaba-respondió ella.

El moreno asintió, satisfecho y se fue de allí dejándolos solos. Los brazos de Benjamin permanecieron sólidos a su alrededor: uno abrazaba su abdomen y el otro su pecho, protegiéndola, acercándola a él. Rachel se dejó abrazar. Necesitaba sentir una seguridad física dado que carecía completamente de una emocional.

Unos instantes después, el rubio echó a andar, sin soltarla, obligándola a caminar a un ritmo lento y guiado perfectamente por él.

-Por aquí no se va a las habitaciones, Ben-indicó ella, para que él le explicara a dónde se dirigían.

-¿A la de Jake tampoco? ¿O a la de Eric? Tengo la sensación de que duermes con cualquiera menos conmigo, Rach-sonaba dolido, lo que significaba que Eric realmente había logrado su objetivo. Había hecho lo que Jake le había dicho: observaba, almacenaba y golpeaba allí dónde sabía que iba a doler.

-Nunca he dormido con Eric, sólo iba a su habitación a charlar-recalcó ella-Y, antes de que lo preguntes, tampoco he dormido con Jake-el chico iba a hablar pero ella lo interrumpió-Y sí que he dormido contigo, idiota.

Benjamin se detuvo, sorprendido por la información. Rachel se retorció para mirarlo, para encontrarse con aquellos ojos azules tan bonitos.

-¿En serio? ¿Has dormido conmigo? ¿Sin avisarme? No puedes meterte en mi cama en contra de mi voluntad, Everdeen-le dijo mientras una sonrisa se formaba en su cara.

-Te quedaste dormido en mi cama y no te despertabas, dormí contigo por obligación-le dijo ella conteniendo una sonrisa.

-¿Por obligación? ¿Insinúas que no te gustó ni un poco dormir conmigo?-preguntó él ladeando la cabeza, visiblemente animado.

-Fue horrible, Baker, nunca jamás lo repetiría-bromeó ella, olvidándose por unos segundos de sus problemas-Y bien, si no vamos a ninguna habitación, ¿a dónde vamos?

-A entrenar, lo dije antes-respondió él, volviendo a caminar.

-El gimnasio tampoco está por ahí, ni la sala de lanzamiento de cuchillos…-señaló Rachel retorciéndose de nuevo mientras caminaba.

-Vamos a ver mi paisaje del miedo, Rach-le dijo él sin sonreír, tragando saliva.

Ella se quedó en silencio. Sorprendida. Había visto escenas sueltas de su propio paisaje y no era algo que quisiera enseñar a nadie. Sus debilidades, sus miedos, cosas que podían hundirla. Todo estaba en aquellas simulaciones. Y el rubio parecía dispuesto a abrirle la puerta a sus secretos…

-No quiero-negó con la cabeza suavemente.

Le costó decir esas palabras. Renunciar a saber algo, a conocer mejor a alguien, a poder comparar los miedos de Benjamin con los suyos propios…  No acceder al conocimiento por respeto a la intimidad del otro, o por miedo a lo que podía encontrarse allí.

-¿Te da miedo? Si te da miedo debes hacerlo, es el fin de este entrenamiento, Rachel-la retó él.

-No me dan miedo tus miedos, Benjamin Baker-protestó ella.

-Demuéstralo.

-De acuerdo.

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Y san se acabó. Ok, no. Pero voy a estar un mes sin subir capítulos. Estoy entregando los trabajos finales esta semana y la siguiente y luego empiezan los maravillosos exámenes, por lo que Mayo será un mes sin fic. Más os vale no olvidaros de todo cuando vuelva a subirlo en Junio e.e
De todas formas, intentaré subir en mayo un "Bonus" que será el paisaje del miedo del rubio. Intentaré. 
¿Qué más? Espero que hayáis quedado todas satisfechas porque ha habido 'Jachel' y 'Benchel' (?) Sé que el capítulo no está muy logrado pero es que... Agobio total, gente.

Espero que en junio os siga interesando saber cómo acaba. Quedan unos seis capítulos :)
Y nada más. Mucho amor <3

21 de abril de 2013

Renegade. Capítulo 19.


Soy consciente de lo largo que me ha quedado este capítulo comparado con el resto, pero no podía partirlo porque me empieza a faltar tiempo material y prefiero dejarlo subido entero el Lunes. Feliz Lunes, por cierto. También hago una advertencia de que a partir de los puntos suspensivos (sí, he cortado escena como a mí me encanta hacer) puede tener errores porque está sin pasar por las manos de mi asistenta.
Hoy aprovecho para dar las gracias a Pato y Chispitas por sus constantes comentarios. También hay otra persona que comenta siempre, no me olvido, Rizos, tu dedicatoria la leerás al acabar el capítulo.
También a la gente que no comenta aquí como @dilzife y @lalasá que lo leen y me dicen cosas a mí en privado, eso cuenta como apoyo. 
Sin más dilación, demos paso al capítulo 19.

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'You escape like a runaway train'

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.” Mario Benedetti




Rachel observaba uno de los bollos que había cogido de encima de la mesa en silencio. Jake seguía sin moverse, y le daba la sensación de que el chico quería echar a correr detrás de la rubia. Nunca los había visto juntos con anterioridad, por lo que se le hacía raro aunque, por otro lado, la primera vez que había visto a Arya había pensado que cualquier hombre correría detrás de una chica así. Rubia, ojos verdes, cara bonita, sonrisa blanca y un cuerpo bien formado. Pero estaba loca. Eso era algo que no había podido saber a primera vista. Y era algo que Jake sí sabía, por lo que esa fascinación tenía que deberse a otra cosa.

-Hay más de veinte bollos de pan aquí. No puede comer tanto, es ilógico. ¿Crees que se da atracones nocturnos? ¿Será bulímica?-planteó Rachel, sin poder contener sus elucubraciones por más tiempo.

Jake parpadeó varias veces antes de mirarla, como si se hubiera olvidado de que ella estaba ahí y ahora se sorprendiera por su presencia.

-No lo creo, mira la mesa, apenas ha comido. Parece, más bien, como si buscara algo-comentó pasando los ojos rápidamente por la mesa.

-Tendrían que echarla. Es un peligro para todos-Rachel sacudió la cabeza y se sentó en una silla cercana.

Se había pasado gran parte de su Iniciación temiendo a la rubia. Había cometido un asesinato antes de llegar, después los había tratado mal constantemente, le había cortado el pelo… Y Thomas. Todos se habían equivocado al bajar la guardia después de que ella se mostrara más tranquila, y lo había pagado el pelimorado.

-Sólo estaba comiendo-Jake le dio la espalda, volviendo a mirar la salida.

-No me refería a que la echaran por esto, Jake. ¿Acaso es normal lo que hace? ¿Pasa todos los años y nadie nos lo ha dicho? Porque creo que debería advertirse a los Iniciados de que puede haber asesinos durmiendo en la misma habitación-Rachel lo miró con una chispa de fuego en los ojos.

-Y también deberíamos poner una advertencia diciendo que es posible que cuatro personas te ataquen a la vez, te golpeen, te desnuden y te cuelguen de un árbol, ¿no?-masculló el chico, visiblemente molesto.

-Mató a una chica. Ellos sólo… Se lo merecía-negó con la cabeza varias veces.

-¿Se lo merecía?-Jake se giró y la miró con incredulidad-Creo que pasas demasiado tiempo con Eric, se te está pegando su forma de pensar…

-¿Qué tiene que ver Eric en esto? Él no… Ni siquiera sabe nada-se puso en pie y lo miró. No entendía por qué cambiaba de tema así.

Era consciente de que a Benjamin le molestaba que pasara tiempo con Eric, y que había bastante gente a la que no le hacía gracia que pasara horas con uno de los líderes de la Facción. Pero no esperaba que Jake fuera a echárselo en cara también. Jake, precisamente, que era casi como un líder.

-Lo sabe todo. Rachel, no seas estúpida y no dejes que te engañe, Eric…-Jake apretó los dientes como si no supiera como continuar, o si debía hacerlo-¿Quién dejó a Arya sola en el paintball con las personas más allegadas a Bella? ¿Crees que no fue intencionado? ¿Dejar a la gente que la quería con la chica que la empujó fuera de un tren en marcha?

-Él no haría eso. Seguramente fue casualidad-negó con la cabeza varias veces, no quería escuchar eso, no quería pensar mal de Eric, el único que era como ella.

-Estuvo días diciendo que Arya merecía un castigo y nadie hizo nada; y, casualmente, se crea una situación en la que podrían haberla matado. No fue una casualidad, Rachel-parecía que Jake había recuperado el temple al hablar, de nuevo, con la calma que acostumbraba.

-Pero se lo merecía-dijo la chica, a falta de argumentos que usar.

-Eso no lo sabes tú, ni lo sé yo, ni lo sabe Eric.

-Pero tú crees que no se lo merecía-señaló Rachel, con el fuego congelado en las pupilas.

-Yo creo que no se debe fomentar la violencia. Y lo que hizo Eric fue fomentar que esos chicos atacaran a alguien en inferioridad de condiciones, lo que puede hacer que vean la violencia como una salida normal en otras ocasiones-explicó Jake.

Rachel se mordió el labio, pensativa. Lo que decía Jake no sonaba a mentira, parecía que tenía sentido. Salvo por Eric. Ella no creía que el chico fuera como él lo pintaba. Conocía a Eric, había pasado horas con él, y nunca lo había visto como alguien violento o con tendencia a propasarse. Lo conocía mejor que cualquiera de los otros de la Facción, que sólo veían la imagen que daba, ella había ido un poco más allá. Eric no era cruel, la había salvado.

Los ojos oscuros de él seguían clavados en los de ella, como si esperara una reacción, algo. Pero la chica no sabía qué hacer o decir. Le resultaba tan difícil creer que Eric se hubiera dejado llevar por la ira lo suficiente como para hacerle eso a Arya…

-¿En qué piensas?-le preguntó Jake, con tono suave.

-Eric no parece el tipo de persona que se deja llevar por la ira-le respondió ella, bajando la mirada.

-No lo es. No fue un ataque de ira, lo planeó y lo hizo a sangre fría… No ataca de frente, puede fingir que se irrita pero, en realidad, siempre está controlando lo que siente y guardándose cada dato que recoge-Jake rozó el brazo de ella con los dedos, acariciándola con lentitud.

-No lo tienes en mucha estima, ¿eh?-la mirada de ella siguió los dedos de él sobre su piel, calmándola como un bálsamo.

Los labios de Jake se posaron sobre su frente sin decir ni una palabra. Ella suspiró, tampoco iba a preguntarle más, prefería dar la discusión por terminada, si es que habían estado discutiendo. Quería tener su gran día con él, sin que Arya o Eric se metieran en medio. Se pegó más a él y rodeó la cintura estrecha del chico con los brazos, pegándose a él y apoyando la cabeza sobre su pecho. Notó que el cuerpo de él se tensaba y tuvo que contener un ruido de protesta. Se separó y se encontró con que Jake desviaba los ojos hacia un lado. Iba a preguntarle a qué se debía el gesto cuando varios gritos fuera hicieron que ella también mirara hacia otro lado.

Varias personas pasaban corriendo por el pasillo, uniformadas de negro, y sonaban realmente enfadada y amenazantes. Jake reaccionó mucho antes que ella y echó a correr hacia la puerta. Rachel lo siguió segundos después, pero lo perdió entre el grupo. Era una veintena de personas corriendo.

Rachel cogió del codo a una de las chicas que estaban delante de ella. Ya quedaba menos gente porque el grupo se había dispersado en varias direcciones. Apenas conocía a la chica, pero sabía que se llamaba Nichole. 

-¿Qué ha ocurrido?-le preguntó Rachel, realmente preocupada.

-Thomas-le respondió la chica, haciendo una mueca de dolor mientras hablaba-Está muerto. Eric ha venido a decírnoslo hace unos minutos… Estamos buscando a la puta esa.

El corazón de Rachel se detuvo unos segundos, a la par que se le secaba la boca y sentía que la fuerza desaparecía de sus piernas. Recordó su enorme sonrisa emocionada la primera vez que había hablado con ella, las carreras por la sede, desayunar a carreras, su pelo verdoso, su parloteo alegre, su admiración por Jake… Todas las veces que le había sacado una sonrisa, las ocasiones en las que le había apretado el hombro para que se sintiera mejor… Nada de eso iba a volver a ocurrir nunca más. Sintió que las lágrimas ardían mientras caían por sus mejillas. Nichole sacudió la cabeza y se fue, sin consolarla. ¿Por qué iba a consolarla? Eso sólo lo hubiera hecho Thomas, el único iniciado de Osadía que era capaz de hacer que se sintiera bien. Se llevó una mano al pecho.

“¿Te gusta mi nuevo color de pelo, Rach? Ahora soy una uva madura.”

El dolor la cegaba. Pero, entre esa neblina, las cosas que no cuadraban relucían para su mente de erudita. ¿De qué había muerto Thomas? El corte del cuchillo había sido superficial y había seguido los entrenamientos tras recibir varios puntos. Y la chica quería matar a Arya. ¿Había ido la rubia a rematarlo para castigar a Rachel después de interrumpirla en el comedor? El aire se escapó de sus pulmones, haciendo que éstos ardieran tanto como sus ojos. El cuerpo de su amigo se estaba enfriando en algún lugar de esa sede, sólo, mientras todos sus amigos clamaban por la venganza. ¿Y ella? ¿Quería perseguir a Arya? Sacudió la cabeza y empezó a andar con paso lento hacia la habitación en la que dormían los iniciados nacidos en la Facción.

Apenas llevaba una decena de pasos cuando se detuvo. “Eric ha venido a decírnoslo”. Entonces no podía estar en la habitación. Parpadeó para contener las lágrimas, que empezaban a hacer dificultosa su visión y pensó unos segundos. La enfermería le parecía el otro lugar obvio, seguramente alguien lo había encontrado en algún sitio y lo habría llevado allí.

Tardó bastante más de lo habitual en llegar y, cuando encendió la luz, descubrió que no había nada ahí. Nadie. Ni vivo ni muerto. Unos segundos más tarde la puerta se abrió de golpe a su espalda y se volvió a cerrar con rapidez. Los ojos de Rachel se quedaron fijos en el cuerpo ensangrentado que había en el suelo. Respirando.

-¿Qué haces?-le preguntó a Jake, que estaba moviendo un armario para tapar la puerta.

El chico la miró sorprendido, probablemente ni se había fijado en su presencia ahí.

-Rachel. Menos mal. ¿Sabes algo de medicina? Ponla en una camilla y mírale esa herida en la pierna, por favor-le pidió mientras seguía empujando el armario hasta dejar la puerta bloqueada.

Ella miró a Arya, que era el cuerpo ensangrentado en el suelo. Tenía un corte con bastante mala pinta en el muslo, del que salía demasiada sangre como para no preocuparse. La chica parecía en estado de shock, no gritaba, pero se sujetaba la pierna apretando los dientes. Rachel se agachó para tratar de levantarla y llevársela a una camilla, intentando seguir las órdenes de Jake mientras decidía si realmente era lo correcto ayudarla.

Dos golpes fuertes sonaron en la puerta antes de que Rachel pudiera ponerle la mano encima. Jake empezó a mover los muebles de nuevo, deshaciendo su trabajo y permitiendo que la puerta se abriera un poco, lo justo para que el estilizado cuerpo de Cuatro entrara en la enfermería. Su instructor se dirigió directamente a Arya mientras Jake volvía a bloquear la puerta.

-¿Está Thomas muerto?-preguntó Jake dejando el armario bien fijado y empezando a añadir un escritorio a la barricada.

-Sí. Intenté bajar por si acaso, pero… No había ninguna posibilidad de ayudarlo-Cuatro tragó saliva tras pronunciar esas palabras, parecía realmente conmovido.

Levantó a Arya y la colocó en una camilla. Rachel se quedó pegada a la pared observándolo. ¿Estaba ayudando a la asesina de Thomas o iba a matarla? Los ojos de la erudita aún no habían terminado de secarse y ya estaban humedeciéndose de nuevo. Se pasó el dorso de la mano por la cara y cerró los ojos, respirando lentamente intentando calmarse.

-La herida es profunda, Jake-masculló Cuatro, que acababa de quitarle el pantalón a Arya cortándolo con un bisturí-Puedo ver el hueso.

Un golpe fuerte sonó en la puerta, y gritos. El grupo de perseguidores lo había encontrado y bramaban al otro lado de la puerta. Rachel abrió los ojos, con su calma recuperada y miró a los chicos, que se estaban mirando entre ellos mientras la rubia se desangraba en la camilla, gimiendo.

-Si vais a matarla, hacedlo ya, no dejéis que se desangre como un animal-les pidió, ambos la miraron con brusquedad, haciendo que se sintiera incómoda, eran dos hombres poderosos-¡¿Qué?! ¿No se os llena la boca con discursos contra la violencia y el salvajismo? Pues…

-Cállate-Jake la detuvo con brusquedad, con rabia-Estamos intentando salvarla.

-Pues no veo que hagáis nada-les recriminó ella apretando los dientes después.

Cuatro asintió varias veces, como si se estuviera recordando a él mismo que tenía que actuar y cómo hacerlo. Fue hacia uno de los armarios y sacó varias vendas y alcohol. Luego se acercó a Arya y empezó a curarle la pierna mientras la chica gemía y se movía en la camilla. Rachel se acercó y la sujetó por un tobillo, para impedir que le diera una patada en la cara al instructor.

-¿Fue Eric?-Jake emitió la pregunta de golpe, como si llevara un rato conteniéndola.

Rachel lo mira levantando una ceja. Eric otra vez. ¿Por qué iba a ser Eric el que le había cortado la pierna a Arya? La estaban persiguiendo más de diez personas y él pensaba en Eric. Se mordió el labio para contenerse, puesto que no quería iniciar una discusión estúpida mientras una chica se desangraba y otro yacía muerto en algún lugar de aquella sede.

-Si crees que lo de Amar fue Eric, entonces fue Eric-respondió Cuatro mientras pegaba una gasa a la herida de Arya-Estaba en el foso, y no parecía que hubiera saltado. Demasiado pegado a la pared. Más bien parece que lo arrastraron hasta allí, había marcas por el suelo. Las seguí, pero se acababan en un pasillo sin nada especial. Probablemente lo arrinconó, le inyectó algo para que perdiera el conocimiento y se lo llevó al foso.

Arya gritó y se incorporó en la camilla agarrándose al brazo de Rachel con fuerza y hundiendo su cara contra la piel de la erudita. Jake puso una mano en el hombro de la rubia, intentando que se calmara. Todos miraron a su pierna a la vez. Cuatro no daba abasto limpiando la herida, que no dejaba de sangrar abundantemente.

El armario se tambaleó a sus espaldas. Los gritos fuera no habían cesado ni un momento.

Rachel no sabía qué decir ni qué hacer. Por lo que dejó que la rubia se aferrara a ella para soportar su dolor. Jake y Cuatro habían insinuado que Eric era el asesino de Thomas, incluso lo habían relacionado con una muerte anterior. La idea se estaba abriendo paso en su cabeza. No podía ser verdad. Simplemente Jake odiaba a Eric por alguna razón. Cuatro no había afirmado que estuviera de acuerdo con él, simplemente había hablado de que era un asesinato.

El armario cayó sobre los escritorios con un estruendo y la puerta se abrió varios centímetros. Noah fue el que asomó su cabeza y después sus brazos, tratando de colarse dentro. En sus ojos oscuros brillaba el deseo de hacer daño. Jake fue hacia él y lo empujó fuera, recibiendo un puñetazo en compensación. Se peleó durante unos segundos con varios brazos antes de lograr cerrar la puerta. Apoyó la espalda contra ella para tratar de resistir los golpes.

-Necesitamos un plan, Cuatro-masculló mientras las embestidas lo sacudían.

-Hay que decirles la verdad, que Arya no le hizo nada a Thomas…

-Hoy. Que no le hizo nada esta noche-le interrumpió Rachel, recordando lo que había pasado unos días antes-Que no ha hecho nada según vuestra teoría.

Había seguido la trayectoria del cuchillo de la rubia con preocupación y, entre tantos osados con los que apenas había tenido contacto, había visto cómo rasgaba la piel del vientre de Thomas. Unas gotas de sangre habían caído al instante sobre el suelo grisáceo. Ella se había lanzado hacia el pelimorado, mientras todos los osados se lanzaban hacia la chica. Sabía que Arya había logrado escapar sólo con un par de golpes, pero en ese momento no le había prestado atención. Thomas la había mirado sorprendido y le había mostrado sus palmas enrojecidas por la sangre, tras tratar de taparse la herida. “Si llego a saber que iba a pasar esto, me hubiera puesto el pelo a juego”. El osado no se había preocupado en ningún momento, y ella lo había acompañado a la enfermería, donde habían compartido un rato agradable mientras lo curaban.

-¡Estaba durmiendo en la habitación!-exclamó Jake-Le clavaron el cuchillo mientras dormía y se despertó con una multitud intentando hacerle daño. Fue un milagro que saliera de esa habitación y lograra escapar…

-Fue un milagro que la encontraras, ¿no? ¿Sueles encontrar a muchas chicas en peligro?-la chica no sabía por qué estaba enfadada con Jake, pero lo estaba.

-No hay ningún milagro. Dejad de discutir y tú, Jake, intenta hablar con ellos-ordenó Cuatro, que seguía intentando hacer algo bueno por la pierna de la chica-Necesitamos que entre un médico ya.


Rachel se apretó la bolsa de hielo contra la mandíbula. Un hilo de sangre caía de su frente, de una herida con forma de “C”. Estaba sentada en la cama de Jake, que la había sacado de la enfermería después de la pelea. O la batalla campal.

Había sido una locura cuando habían abierto la puerta. Jake no había podido ni abrir la boca antes de estar siendo golpeado por Noah y otros dos osados. Y ella y Cuatro habían tenido que detener a la otra oleada que entraba a por Arya. Pese a que Cuatro y Jake eran mejores luchadores que los iniciados, éstos portaban bates y hierros, lo que hacía que sus golpes fueran mucho más dañinos. Una de las chicas había bateado la cabeza de Rachel con una herramienta metálica, produciéndole el corte en forma de “C”. Pero había tenido suerte, eso le había permitido estar en el suelo cuando un chico rubio, Benjamin no, había sacado la pistola y había apuntado hacia Jake, que se interponía delante de Arya con firmeza. “Dispárale de una vez, la está protegiendo” un grito femenino rasgó el silencio que se produjo cuando apareció el arma. La mano del rubio tembló ligeramente. “Apártate, Jake, esto no tiene nada que ver contigo” su voz tampoco sonaba firme. Lo único firme en la sala eran los hombros de Jake. “Ella no ha matado a Thomas. Deja la pistola y hablemos como personas civilizadas” intervino Cuatro, que estaba sujetando a dos de los osados contra la pared. Lentamente bajó la pistola y la sala contuvo el aliento de nuevo. “¡Mató a Bella!” protestó una voz al fondo, haciendo que todos empezaran a murmurar. “Si tú no tienes el valor lo haré yo” y la pistola cambió de manos. Noah parecía más grande al estar armado, y apuntaba al pecho de Jake con seguridad. “Aparta” su voz era más firme. Rachel se levantó y trató de ponerse delante de Jake, tambaleándose levemente, de forma que estuvo a punto de caer, pero Benjamin la sujetó por una muñeca, tirando de ella hacia él y alejándola del peligro. De Jake. “Noah, no dispares, por favor. Arya no ha hecho nada.” O algo parecido había dicho Rachel, logrando distraer al chico lo suficiente como para que Jake lo desarmara e inmovilizara. El resto se había mirado dudando de si debían actuar pero, por suerte, nadie había tomado la iniciativa.

Rachel se miró los nudillos de la mano que no sujetaba la bolsa de hielo, se notaba que había repartido algunos puñetazos. Cambió la bolsa de hielo de mano, para refrigerarse también los nudillos.

Desde que nadie estaba intentando matar a nadie, había sido mucho más sencillo dar una explicación y que los jóvenes entendieran que era imposible que se tratara de Arya. Tampoco se hizo ninguna referencia a Eric en la historia, de hecho, Cuatro lo dejó ver como un accidente, insinuando que quizás Thomas se había tropezado.

-¿Cómo va esa cara?-le preguntó Jake, entrando por la puerta recién duchado, con unos pantalones de pijama y una camiseta de tirantes ajustada.

-Creo que no se ha inflamado mucho, pero me duele-respondió Rachel separando la bolsa para que Jake pudiera ver su mandíbula. Ni siquiera recordaba quién le había dado el codazo.

-Parece que está bastante bien-comentó él acercándose y girándole la cara con delicadeza, rozando la zona magullada con el pulgar-Además tú y yo estamos acostumbrados a que nos duela la cara-comentó con una sonrisa juguetona.

Rachel frunció el ceño sin comprender y luego lo miró esperando una explicación a la frase.

-De ser tan guapos. Nos duele la cara de ser tan guapos-le dijo él guiñándole un ojo-Hay que ver, tan lista y que sigas sin entender los piropos…

-Eso no era un piropo, era una extraña insinuación… Que sea más inteligente y tenga una buena capacidad de deducción no implica necesariamente que te lea la mente-protestó ella rodando los ojos.

-¿Te gustaría leerme la mente?-preguntó él con una sonrisa divertida.

-Ese no era precisamente el punto de lo que estaba diciendo-se quejó Rachel mirándolo molesta.

Él se inclinó hacia ella y posó sus labios sobre los de Rachel con suavidad. Dándole un casto beso para después separarse y mirarla con una media sonrisa.

-¿Pero te gustaría leerme la mente y saber cuándo quiero besarte?-insistió él antes de inclinarse de nuevo sobre ella.

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Tachán. Espero que eso último no tenga muchos fallos. 
Bueno, querida Galaxí Defender, espero que hayas disfrutado de lo que le ha pasado a Thomas tanto como yo leyendo el último capítulo de tu fic. También espero que seas consciente de que Rachel está besando a Jake y no a Benjamin. Pero escribo todo esto con amor y sin ningún tipo de rencor hacia el asesinato cometido en tu fic.


15 de abril de 2013

Renegade. Capítulo 18.


'Be alone with me'

“La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.” Thomas Chalmers




Rachel estaba sumida en la oscuridad, con la cabeza metida entre las piernas. Sus hombros se movían espasmódicamente, entre sollozos. Tenía rastros de sangre en los brazos, de arañarse a ella misma. Visiones horribles la asaltaban a cada segundo: Sam con el abandonado que la había agredido, su madre cayéndose de un tren, ella misma ardiendo entre libros mientras todos reían, Benjamin ahogado, Jake ignorándola mientras ella se ahogaba en sangre, Eric obligándola a hacerse un tatuaje ridículo… Un golpe detrás de otro.

Desde que habían empezado los entrenamientos contra sus miedos, todos los iniciados estaban al borde de un ataque de nervios. De hecho, Arya había tenido varios brotes de agresividad. Rachel se deprimía. Noah no había dicho más de dos palabras consecutivas. Thomas había dejado de dormir, lo que había hecho que sus ojeras fuesen del mismo tono púrpura que su pelo. Benjamin se asustaba ante cualquier movimiento, lo que le impedía mezclarse con los otros. El ambiente había cambiado bruscamente, pero ninguno había dado el paso de negarse a meterse en la simulación, puesto que todos sabían que era algo que tenían que superar para entrar en la Facción.

-¿Rachel?-una voz invadió la oscuridad silenciosa en la que estaba sumida.

Varios pasos acompañaron a la voz. La erudita se había escondido en uno de los pasillos menos usados, que se encontraba en la parte más alta de la sede, cerca del edificio de cristal. Una mano cálida acarició su mejilla.

-No deberías estar aquí sola, es mejor que estés haciendo cosas-Jake se agachó frente a ella y le cogió las manos, tirando ligeramente para que se incorporara.

-No… No puedo estar con gente. Necesito estar sola-la chica se levantó sacudiendo la cabeza-No puedo quitarme esas cosas de la cabeza, una y luego otra… ¿Cuál es el objetivo de tanto miedo?

-Superarlo-susurró Jake, aunque no sonaba muy convencido-Siempre dije que era una mala idea que os enfrentarais a varios, con superar uno durante las prácticas debería ser suficiente…-le acarició el brazo con suavidad mientras hablaba-Vamos, puedes estar sola conmigo.

Rachel permaneció en silencio, sintiendo como las caricias de Jake hacían desaparecer el miedo con lentitud, sustituyéndolo por una extraña intranquilidad que había llegado a echar de menos. No podía encontrar la calma en brazos de alguien que sólo con mirarla era capaz de remover todos sus pensamientos, pero sí que podía encontrar algo diferente al miedo. El moreno cogió una de las manos de la chica y caminó con lentitud, Rachel lo siguió.

-¿Adónde vamos, Jake?-le preguntó sin detenerse, en el fondo no le importaba, siempre que no la llevara al paisaje del miedo.

-A relajarte un poco-respondió él, acariciando con el pulgar el dorso de la mano de Rachel.

-¿Vas a darme una sesión de masajes?-Rachel levantó una ceja interrogante y el chico dibujó una sonrisa divertida. La de siempre.

-A relajarte un poco en versión osada-se corrigió él mirándola con un brillo gracioso en la mirada, como si Rachel fuera la cosa más increíblemente chistosa que hubiera visto en su vida.

Rachel suspiró en modo de protesta. Si los osados se divertían golpeándose, disparándose, saltando distancias abismales o corriendo cualquier tipo de riesgo; no podía imaginar cómo se relajarían. ¿Atándose debajo de un tren? Salieron del pasillo oscuro y la chica tuvo que fruncir el ceño levemente, molesta por la súbita iluminación. Ascendieron de la mano, y Jake saludó amistosamente a un par de personas que ella no conocía, sin soltarla. Tenía que contener un suspiro cada vez que veía sus manos enlazadas. Estaba enamorada. No entendía cómo, pero lo estaba pese al tiempo, pese a la escasa comunicación… El viento la golpeó con tanta fuerza que se tambaleó.

-Cuidado-le advirtió Jake, tirando de su mano para ayudarla a recuperar el equilibrio.

Acababan de salir de la sede y el golpe de viento había pillado por sorpresa a la erudita. En el pozo que era la sede de Osadía no corría el viento, y llevaba sin salir de allí desde la batalla de paintball, que se le antojaba muy lejana en el tiempo.

-¿Vamos a saltar a un tren?-preguntó Rachel mientras ambos caminaban hacia la zona cercana a las vías, que recorrían toda la ciudad de Chicago.

-Impresionante. Eso sólo lo podría deducir alguien que se ha trasladado desde Erudición-bromeó él riéndose alegremente, la intensidad de su risa se incrementó cuando Rachel le dio un puñetazo suave en el estómago.

La chica lo miró mal. Tenía ganas de pegarle por reírse de ella, por reírse siempre de cualquier cosa que ella hacía o decía. Pero también tenía que admitir que todos sus problemas se iban con la sonrisa reluciente de Jake.

Saltaron juntos al siguiente tren que pasó. Rachel no pudo evitar sentir admiración hacia la elegancia con la que el chico lo hacía, como si tuviera más de mil saltos de experiencia, volando más que saltando para aterrizar con suavidad sobre sus deportivas desgastadas. Apenas llevaban dos minutos en el tren cuando el chico dio un tirón de Rachel y se prepararon para saltar.

-Te prometo que no te vas a hacer daño. Tenemos que saltar por el agujero del tejado de aquella casa-la mano oscura del chico señaló una enorme casa destartalada que se acercaba a toda velocidad.

-Júrame que vamos a caer encima de una cama-le pidió ella con un poco de pánico.

-Te mentiría si te dijera eso-y la arrastró en su salto.

Rachel chilló mientras él se reía, disfrutando del salto como un crío. El agujero en el techo era enorme; era obvio que no había sido abierto a propósito, simplemente el techo se había derrumbado y ellos habían aprovechado la oportunidad. Ambos cayeron sobre un montón de paja.

Jake rodó por el montón hasta quedar tumbado en el suelo mientras Rachel lo observaba desde la cima. La erudita estaba sorprendida. Un pajar. Eso sólo podía significar que había miembros de Cordialidad cerca, miembros a los que no le haría mucha gracia que jugaran con su trabajo. Aunque tampoco se enfadarían, eran cordiales, al fin y al cabo. Rachel decidió divertirse un poco y bajó rodando tal y como él lo había hecho. Acabó tirada a su lado recuperando el aliento. Jake se giró y le quitó una paja del pelo con cuidado, sin sonreír, mirándola con profundidad. Se acercaron lentamente, pero entonces él se apartó como si se sintiera muy incómodo. Rachel desvió la mirada, tratando de disimular la decepción que el gesto de Jake había provocado en ella.

-Lo bueno de que tengas el pelo tan corto es que no vas a tener que estar toda la tarde quitándote pajas de la cabeza-comentó incorporándose de golpe.

-¿Traes a muchas chicas con el pelo largo aquí?-le preguntó Rachel levantándose del suelo también, y con algo de reproche en la voz.

-No, pero tú me conociste con una enorme peluca pelirroja-Jake se encogió de hombros levemente y se quitó algunos restos dorados de la camiseta negra-Antes venía con mi hermana y nos tirábamos aquí media hora mientras ella se arreglaba-una sonrisa suave se dibujó en su rostro al referirse a ella.

-¿Tienes muchos hermanos?-preguntó Rachel con curiosidad, ya quitándose las últimas hierbas secas de la ropa.

-En realidad, ninguno. Christie no era mi “hermana de sangre”, no era hija de mi madre. Pero era de la familia. Cuando vino no lo pasó muy bien en la Iniciación y recuerdo hablarle de ella a mi madre porque me parecía que era una tía muy rara. Luego, casi sin darme cuenta, me encontré cenando con ella a diario y cuando acabamos la Iniciación, Christie era la hija que mi madre nunca había podido tener-Jake hizo un gesto que Rachel no pudo identificar, pero que no era alegre-¿Tú tienes hermanos?

Rachel sacudió la cabeza contuvo sus preguntas sobre Christie, de la que no había escuchado hablar antes, y lo siguió hacia una lona negra que había a un lado del edificio, que más que una casa parecía un enorme pabellón. Se notaba que no había sido construido con esa finalidad porque quedaban restos del suelo que dividía la casa en dos plantas y de los muros que dividían el local en habitaciones. Jake levantó la lona y dejó a la vista dos motos de trial, cubiertas de barro y con trozos de cinta aislante haciendo apaños en diferentes sitios.

-¿Vamos a arreglar esas motos para que yo me relaje?-preguntó ella al ver que había una caja de herramientas en el suelo junto a la moto que debía ser roja, aunque la tierra apenas dejaba ver el color original.

-¿Repararlas? Están en perfecto estado-no había rastro de ironía en la voz del chico, realmente creía que aquellos aparatos estaban en buenas condiciones-Vamos a “desrrepararlas”-sonrió ampliamente cogiendo dos cascos de la pared y colocándolos sobre la moto roja.

-¿Existe ese término?-la chica se acercó y cogió la moto más oscura tal y como él hacía con la roja, sacándola del pajar.

-Depende de lo mal que se te de conducirla, puede empezar a existir-Jake apoyó la moto contra la pared exterior del pajar y se acercó a ella.


Rachel detuvo la moto y apoyó los pies en el suelo. Sonriendo bajo las gotas de sudor que surcaban su rostro, colorado por el esfuerzo. La temperatura era elevada y llevaba casi dos horas corriendo por una zona desierta de la ciudad con aquella moto. Ahora se encontraba en la planta más alta de un edificio que había servido como aparcamiento y que ahora estaba medio derruido, con enormes agujeros en el suelo de las diversas plantas. No era un sitio en el que estar jugando, salvo si pertenecías a la Facción más salvaje.

La chica se quitó el casco y buscó con la mirada a Jake mientras se colocaba el pelo húmedo de sudor. Estaba segura de que el chico había subido delante de ella.

Por suerte para ambos, Rachel no era tan mala conduciendo un vehículo de dos ruedas y tras unos diez minutos de clase básica ya habían podido conducir hasta la ciudad sin demasiados percances. La erudita había llegado confiada de su dominio del vehículo tras acelerar bastante en algunas zonas del campo, pero al llegar al asfalto todo había sido diferente. Las calles estaban llenas de obstáculos a esquivar y encima Jake se había empeñado en meterse en edificios abandonados…

Pero no había ido mal. Rachel estaba muy satisfecha con su paseo en moto. Incluso había aprendido a hacer algún truco sencillo ella sóla. Se bajó de la moto y la apoyó contra una pared, para después proceder a estirarse completamente. Descubrió que le dolía especialmente el trasero tras tantos botes encima del asiento.

Jake salió de detrás de una de las columnas con una garrafa de color rojo. La chica dedujo que era gasolina, lo que no era especialmente complicado, puesto que Jake estaba llenando el depósito de ambos vehículos.

-¿De dónde la has sacado?-le preguntó Rachel que se movía de un lado a otro con lentitud, no podía aguantar tener las piernas quietas por más tiempo.

-Del techo-respondió él mientras tapaba el depósito de la segunda moto y lanzaba la garrafa vacía a un montón en el que había varias. Rachel levantó una ceja interrogante-Las robo. Pero no lo hago con mala intención, simplemente la necesito…

-¿Y la gente a la que se la robas no la necesita?-la chica lo miró ladeando una sonrisa, convencida de que iba a dejar sin palabras a Jake por primera vez.

-No se la robo a gente, las robo de un almacén. Cuando yo las cojo no son propiedad de nadie en concreto-él se encogió de hombros y volvió a meterse detrás de la misma columna. Rachel lo siguió y observó cómo el chico subía con agilidad y metía la mano en un agujero del techo, sacando una caja de cartón larga y aplanada.

-Entonces nos robas a todos, porque si no es de nadie, es de todo el mundo-concluyó Rachel mirando con curiosidad la caja.

-Soy todo un chico malo-Jake parecía divertido-¿Puedo comprar tu silencio con unos aperitivos?

Abrió la caja y quedaron a la vista varios canapés y pastelillos de diferentes tipos. Rachel sacudió la cabeza sonriendo y cogió un panecillo con queso y salmón por encima.

-Esos son mis favoritos-señaló Jake cogiendo uno igual mientras seguía sujetando hábilmente la caja completa con un brazo.

-¿También los has robado?-le preguntó Rachel cuando acabó de masticar, mientras buscaba su nueva presa entre las apetecibles opciones.

-La alimentación es una necesidad básica y la comida que hay en la cocina es de todos los osados-Jake optó por un pan con algo rojizo por encima mientras ella elegía uno verdoso.

-Supongo que no puedo argumentar nada contra eso, teniendo en cuenta el hambre que tengo-Rachel se rio-Haré el visto bueno por esta vez.


Rachel se abrazó a Jake tras saltar del tren, para protegerse del viento. Ya había anochecido y estaban regresando a la sede de Osadía. Había sido un día increíble. No le importaba que le dolieran los brazos, la espalda y las piernas, además de otras muchas partes de su cuerpo; sabía que esos dolores no le iban a afectar en la Iniciación y, sin embargo, lo que había disfrutado podía ayudarla mucho a combatir sus miedos. Había visto mucha luz, y no quería ver las tinieblas de nuevo. Incluso mientras entraban y empezaban a descender por el pozo, sin ninguna luz de referencia, Rachel sentía que esa oscuridad era brillante.

-Siento haberte dejado sin cena, había calculado que volveríamos antes-se disculpó Jake cuando las tripas de la chica rugieron-Nos pasamos por la cocina y cogemos algo antes de ir a dormir.

Los aperitivos la habían llenado lo suficiente, pero después de pasarse varias horas más subida a la moto… Tenía hambre. Y Jake no había llevado más comida. Lo que no había hecho que regresaran antes. El chico se conocía la sede tan bien como conocía las pecas en la cara de la chica, lo que era mucho mejor de lo que ella podía imaginarse. Usó varios atajos y aparecieron en la cocina, separada del comedor por unas cristaleras. Jake le tendió una pequeña linterna de luz rojiza.

-Busca en los armarios del fondo, es dónde están las cosas que no hace falta cocinar-le indicó sin mirarla, con los ojos achocolatados mirando fijamente a través de los cristales.

-¿Qué miras?-le preguntó Rachel apuntándole con la linterna a la cara.

Jake hizo un gesto rápido y desvió la luz al suelo, al tiempo que negaba con la cabeza y hacía un gesto para que mirara.

-¿Hay alguien ahí?-susurró ella al ver una sombra moverse.

-Creo que sí, pero ahora no puedo ver nada porque me has deslumbrado con la linterna-protestó él parpadeando varias veces con gesto molesto.

-Lo siento-susurró Rachel y trató de vislumbrar más-Es alguien comiendo. Es… Arya-asintió levemente, al ver el perfil de la chica unos segundos, alumbrada por la tenue luz que entraba del pasillo.

-¿La chica que acuchilló a Thomas el otro día?-le preguntó Jake intentando de nuevo vislumbrar algo.

Rachel asintió y se movió en dirección a la puerta que daba al comedor. Tenía curiosidad por ver qué hacía, puesto que ya no le parecía que estuviera comiendo, dado que de vez en cuando lanzaba objetos a los lados.

-Deberías dejarla tranquila. Puede que tenga otro cuchillo para ti-Jake la siguió.

-Estoy siendo osada, Jake-lo ignoró y abrió la puerta, alumbrando a Arya con la linterna.

La rubia se alarmó visiblemente y abrió mucho los ojos en su dirección, mientras el trozo de pan que sostenía en las manos se le caía al suelo. La mesa y el suelo a su alrededor estaban llenos de migas y trozos de corteza, como si se hubiera pasado horas buscando algo dentro de los bollos. Hizo un gruñido molesto y se levantó, mirándolos con furia, para luego irse corriendo.

Rachel se pasó la lengua por los labios, secos. La ira de Arya era algo que le daba auténtico pavor, y más después de ver sus consecuencias. Se acercó a la mesa y removió el pan del suelo con un pie mientras las preguntas empezaban a llenar su mente. Miró a Jake para preguntarle algo, pero el chico tenía los ojos clavados en el punto por el que la rubia se había ido y parecía fascinado.

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¡¡Feliz lunes!! Oh, yeah. Muy feliz. Siempre pasa algo los lunes, y éste nos ha tocado ver a Katniss Everdeen en acción...