'Christie'
“El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.” - André Malraux
-Parece
que el golpe se va a quedar en un simple moratón-Jake le acarició la mandíbula
con el pulgar lentamente, sin hacerle daño.
Ambos
estaban tumbados sobre la cama del osado, con los labios rojos y los ojos
brillantes. En un pequeño oasis de intimidad. Rachel tenía la cabeza apoyada en
el pecho de él, y una de las manos de Jake le acariciaba la espalda desde hacía
un rato.
-¿Sabes
algo de Arya?-le preguntó Rachel sin abrir los ojos.
-Cuatro
me ha dicho que le han cosido la herida y que está en la enfermería con un par
de guardias a su cargo, no creemos que nadie vaya a intentar nada, pero es
mejor prevenir-le respondió él, que la observaba concentrado en algún punto de
la cabeza de la chica.
-¿Cuatro
está bien?-se interesó entonces, sabía que no había salido mal parado, de
hecho, nadie había tenido daños graves, lo cual era sorprendente.
-Eso
me ha dicho, pero mentía. Creo que le dieron un buen porrazo en las costillas
con esos bates-Jake seguía pasando sus dedos por la espalda de ella con
lentitud.
-¿Cómo
sabes que te mintió? ¿Eres un trasladado de Verdad?-le preguntó Rachel abriendo
los ojos y levantando la cabeza para mirarlo.
-Nací
en Osadía, tranquila, no soy uno de esos malditos trasladados-le guiñó un ojo y
sonrió de esa forma que lo caracterizaba, de esa manera que hacía que Rachel
quisiera sonreír y pegarle. Se acurrucó contra su pecho de nuevo.
Pese
a que se encontraba cómoda, no podía estar feliz. Echaba de menos a Thomas, le
dolía muchísimo saber que no iba a volver a verlo vivo; también estaba
preocupada por lo que pudiera ocurrir con Arya en un futuro; y, además, tenía
la sensación de que había algo a lo que no había prestado atención, algo
importante que se le había pasado por alto debido a la ansiedad.
-¿Te
acuerdas de Christie? Te hablé de ella esta mañana, aunque parece que ha pasado
un mes desde que me levanté-le preguntó él un rato después.
-Tu
hermana trasladada-asintió Rachel, sin abrir los ojos y frotando la nariz
contra la camiseta oscura que llevaba Jake.
-La
misma-se adivinaba la sonrisa en su tono de voz-También te dije que su
Iniciación fue problemática. De repente se ponía a llorar sin venir a cuento, o
se pasaba horas riéndose sin sentido. Dormía por el día y se pasaba las noches
en vela… También tuvo algún problema con la agresividad. Llamaba la atención
porque parecía que estaba loca-se detuvo y Rachel lo miró, pero los ojos de
Jake estaban perdidos en el techo y tenía una sonrisa triste en los labios-Y
comía mucho pan. Se puso como una bola los primeros días, incluso con el
entrenamiento físico, porque se pasaba el día comiendo pan.
Rachel
sintió que su cerebro hacía clic, empezando a encajar la historia, pero no hizo
un comentario y siguió escuchando. Si Jake se lo estaba contando era probablemente
porque necesitaba hablar, no por el mero hecho de compartir información.
-Venía
de Cordialidad. Recuerdo que Amar fue el primero en fijarse en ella, y después
lo hice yo, y más gente. Pero fue Amar el que unió cabos, su comportamiento
cuadraba con un síndrome de abstinencia. No sabíamos qué era lo que se había
estado tomando… Y yo, bueno, a mí se me ocurrió preguntarle-se rió entre
dientes antes de continuar con la historia-Me pegó una bofetada y se quedó
mirando su propia mano como si hubiera sido completamente inconsciente, después
se empezó a reír y se estuvo riendo de su propia mano durante más de media
hora… Fue extraño.
Otro
clic. Amar. Ese no era un personaje completamente para nada ajeno. De hecho,
había sido el primer osado en aparecer en su vida… El segundo. Primero había
estado Jake. Quizás el tercero, porque aquella chica, aquella chica morena
encerrada en la sede de Erudición, tenía bastantes probabilidades de pertenecer
a la Facción de la llama. Se mordió el labio con suavidad para contenerse. No
quería meter la pata, alertar a Jake sin sentido, cortar su momento juntos. Su
día juntos, que tantos giros había dado.
-Nos
volvimos locos intentando controlarla, de hecho, creo que no lo conseguimos…
Simplemente pasamos más tiempo con ella, pero seguía yendo de un extremo a otro
con facilidad. Nos fuimos acostumbrando hasta que, poco antes de la prueba
final, se le pasó. No fue de repente, creo, pero simplemente un día nos dimos
cuenta de que no había hecho nada raro. De que estaba bien-la miró y sus ojos
se encontraron con los de ella-¿En qué piensas?
-Te
escucho-respondió ella encogiendo levemente un hombro.
-Mentira-la
contradijo él con calma, mirándola fijamente con sus ojos oscuros.
-¿Dónde
está Amar? Creo que no lo he visto nunca-preguntó Rachel, aunque creía conocer
la respuesta. “Si crees que lo de Amar fue Eric, entonces fue Eric”, cuando
Cuatro lo había dicho había sonado como un modo de hacerlo, como una forma de
matar.
-Amar
murió, de la misma forma que Thomas, para ser más precisos-le respondió él, sin
mostrar signos de que eso le afectara, probablemente habría ocurrido hacía
bastante tiempo-¿Era en eso en lo que estabas pensando?
Rachel
suspiró. Obviamente era el momento de contarle lo que había ocurrido antes de
trasladarse, darle la información y dejar que Jake actuara como viera oportuno…
Pero se iba a ir. Era consciente de que en cuanto se lo dijera, el chico se
levantaría de la cama y se iría a Erudición a buscar a aquella chica morena.
-No-admitió
Rachel y se quitó de encima de él, sentándose en el borde de la cama sin
mirarlo. Suspiró-No voy a andarme con rodeos, porque para que entendieras mis
motivos tendría que empezar a contarte una historia muy larga…
-Tengo
tiempo para escucharte-Jake se movió en la cama y se colocó de rodillas a su
espalda, con las manos posadas en sus hombros.
-No,
creo que no lo tienes, Jake-Rachel tragó saliva-¿Dónde está Christie?
Era
sólo una pregunta de confirmación. Sabía que podía ser una osada cualquiera
aquella que había visto retenida en contra de su voluntad, pero todos los datos
apuntaban a que se trataba de la hermana de Jake.
-¿Christie?-Jake
se bajó de la cama y se colocó frente a ella, mirándola como si quisiera
absorberla por completo y saber ya de antemano lo que ella iba a decirle-¿Sabes
dónde está?
-No…
Sí… No sé… Jake, yo…-se mordió el labio, no sabía cómo empezar. Se sentía
culpable por no haberle dicho nada antes, aunque ella no podía saber lo
relevante de la información.
-Rachel,
por favor-él colocó las manos en las rodillas de ella y la miró implorante.
-El
día antes de la Elección me colé en la sede de Erudición porque necesitaba
saber una cosa, me pillaron y me encerraron en una habitación cubierta de
espejos-él le apretó la pierna, animándola, preocupándose por ella aunque
hubiera algo más importante en juego-Una chica rompió la pared de espejos y
entró a mi celda. No… No sé si me dijo su nombre. Pero me dijo que viniera a
Osadía y buscara a Amar.
-¿Nada
más?-inquirió él.
-Tenía
que decirle algo a Amar, pero nos interrumpieron. Me dijo que si le encontraba
sabría cosas sobre mi padre…-Rachel se colocó ambas manos en la frente y estiró
su piel hacia arriba-Luego se puso a gritar que quería que la sacara de ahí…
-¿Sobre
tu padre?-la interrogación en el tono de él fue sutil.
Rachel
lo miró y vio que ya no estaba para nada relajado, que ya no hacía las preguntas
porque se preocupara por ella. No. Lo que estaba haciendo Jake ahora era
utilizarla para sacarle información, intentando que recordara cosas.
-Me
colé porque quería saber quién era mi padre, tuve que piratear el sistema para
acceder a su nombre. Era información clasificada-le explicó, con calma, con
tono ausente; no iba a implicarse emocionalmente en una conversación que no lo
requería.
-¿Cómo
se llamaba?
-Daario
Davis-respondió ella, mirándolo para ver si el nombre le decía algo, pero no
observó ningún cambio en la expresión del chico.
-¿Recuerdas
algo más?-le preguntó mientras abría un cajón de la mesilla de noche y
rebuscaba, hasta sacar una pistola que se metió en la parte de atrás del
pantalón-¿Dónde estaba la celda? ¿En qué condiciones estaba ella?
-No…
No recuerdo dónde estaba… Pero supongo que… No lo sé, Jake-los ojos de ella
estaban clavados en la pistola que asomaba por encima de la camiseta del
chico-¿Qué vas a hacer?
-Ir
a buscarla. ¿En qué estado estaba? ¿La habían maltratado?-le preguntó él, que
se levantó y fue al armario, de dónde sacó una chaqueta de cuero negra, que se
colocó con rapidez.
-Tenía
cortes, pero probablemente se debieran a que acababa de romper una pared a
golpes-Rachel se levantó y agarró a Jake por el brazo-¿Por qué la encerraron?
-Estaba
investigando en Erudición, probablemente la descubrieron-le respondió él, que
volvió a la mesilla y sacó una foto arrugada-¿Era ella?
Rachel
miró la foto con atención, la cara de la chica se le había quedado grabada, más
o menos. Lo cierto era que todo estaba liado en su cabeza. Ojos rasgados, piel
morena, cabello oscuro…
…
Rachel
enterró la cara en el amplio pecho del chico, conteniendo las lágrimas, no
quería parecer débil delante de tanta gente. Gran parte de los osados se
encontraban agrupados cerca del abismo al que había caído Thomas, despidiéndole
para siempre. El encargado de hablar era Eric, que había hablado con palabras
buenas del chico, lo que no iba a hacer que regresara.
Había
ido al funeral directa desde la habitación de Jake, dónde se había quedado
después de que él se fuera sin pedirle ayuda a nadie. Y ahora se encontraba en
los brazos de Benjamin, en los que había caído tan pronto había visto al rubio.
¿Traición? Quizás. Al fin y al cabo, ambos la habían besado, y ella los había
besado a ambos. No podía sentirse culpable por algo así mientras asimilaba la
muerte de su amigo. El resto de la gente usaba el alcohol para hacer el trago más
fácil, ella no quería perder la lucidez, prefería tener la posibilidad de
racionalizar el dolor.
Apenas
se dio cuenta de que todo había terminado, la gente se dispersó en pequeños
grupos. Eric caminó desde dónde estaba directo hacia ella.
-¿Cómo
estás, Rachel?-hizo ademán de rozarle la mejilla con la mano, pero Benjamin la
apretó con fuerza contra su cuerpo, con un gesto posesivo que hizo que el
moreno desistiera.
-No
lo sé… Es todo tan inesperado-respondió ella, con la boca seca. Cuatro y Jake
habían conseguido sembrarle la duda sobre él, ahora era capaz de ver la
frialdad en sus ojos, podía imaginárselo como un asesino.
-Después
de librarse de que lo matara con el cuchillo… Pensé que desistiría. Me siento
en parte culpable por no haber hecho nada más por protegerlo-Eric bajó
levemente la mirada, pero Rachel podía ver que no había ningún tipo de
culpabilidad ni pena en sus ojos.
-No
fue Arya, Cuatro nos lo explicó. Todo fue un mal entendido-le dijo Benjamin con
seguridad, sin dejar de abrazar a Rachel fuertemente.
-¿Y
quién os dijo que había sido?-el tono de Eric era helado, y miraba a Benjamin
inquisitivo.
-Dijo
que se investigaría lo ocurrido-respondió el rubio, intentando que no se le
notara que estaba amedrentado, pero su tono lo delató.
-¿Y
qué sabe Cuatro sobre eso? Él no tiene acceso a las investigaciones internas,
ni sabe lo que hacemos los que tomamos las decisiones. Diría cualquier cosa con
tal de evitar que se derrame sangre entre osados…-parecía que ese hecho le
molestaba, lo que impulsó a Rachel a intervenir.
-Una
causa bastante noble, ¿verdad?-los ojos de Eric bajaron de voltaje al mirarla a
ella, pero ya había visto las chispas anteriormente. Era un lobo con piel de
oveja.
-Por
supuesto, no pongo en duda la nobleza de Cuatro-estiró la comisura del labio,
dibujando una media sonrisa.
Los
tres se quedaron en silencio unos segundos, mirándose, midiéndose. Eric se
había dado cuenta del cambio de actitud de Rachel hacia él y trataba de
analizar la situación; Benjamin tenía la sensación de que Eric era peligroso y
deseaba alejarlo de Rachel tanto o más que antes; Rachel se preguntaba qué
consecuencias tendría un cambio de actitud de Eric hacia ella para su
permanencia en la Facción. Si el osado la había salvado, también podía hacer lo
contrario, estaba segura.
-Si
nos disculpas, pensábamos entrenar un poco-Benjamin fue el primero en hablar.
En realidad, él y Rachel no habían cruzado ni una palabra, pero a la chica le
pareció una buena idea para acabar con la guerra de miradas.
-¿Después
de un funeral?-inquirió Eric alzando una de sus perforadas cejas.
-Necesitamos
pensar en otra cosa por un rato, Eric-el rubio sonaba seguro de nuevo, incluso
desafiante.
-Oh,
perdonad por retrasaros-la sonrisa de Eric se alargó-Pero, espera, Rachel,
¿sabes dónde está Jake? Tengo que hablar con él y antes te vi salir de su
habitación-aunque se dirigiera a ella, miraba a Benjamin burlón.
-No
lo sé, me fui porque no estaba-respondió ella.
El
moreno asintió, satisfecho y se fue de allí dejándolos solos. Los brazos de
Benjamin permanecieron sólidos a su alrededor: uno abrazaba su abdomen y el
otro su pecho, protegiéndola, acercándola a él. Rachel se dejó abrazar.
Necesitaba sentir una seguridad física dado que carecía completamente de una
emocional.
Unos
instantes después, el rubio echó a andar, sin soltarla, obligándola a caminar a
un ritmo lento y guiado perfectamente por él.
-Por
aquí no se va a las habitaciones, Ben-indicó ella, para que él le explicara a
dónde se dirigían.
-¿A
la de Jake tampoco? ¿O a la de Eric? Tengo la sensación de que duermes con
cualquiera menos conmigo, Rach-sonaba dolido, lo que significaba que Eric
realmente había logrado su objetivo. Había hecho lo que Jake le había dicho:
observaba, almacenaba y golpeaba allí dónde sabía que iba a doler.
-Nunca
he dormido con Eric, sólo iba a su habitación a charlar-recalcó ella-Y, antes
de que lo preguntes, tampoco he dormido con Jake-el chico iba a hablar pero
ella lo interrumpió-Y sí que he dormido contigo, idiota.
Benjamin
se detuvo, sorprendido por la información. Rachel se retorció para mirarlo,
para encontrarse con aquellos ojos azules tan bonitos.
-¿En
serio? ¿Has dormido conmigo? ¿Sin avisarme? No puedes meterte en mi cama en
contra de mi voluntad, Everdeen-le dijo mientras una sonrisa se formaba en su
cara.
-Te
quedaste dormido en mi cama y no te despertabas, dormí contigo por
obligación-le dijo ella conteniendo una sonrisa.
-¿Por
obligación? ¿Insinúas que no te gustó ni un poco dormir conmigo?-preguntó él
ladeando la cabeza, visiblemente animado.
-Fue
horrible, Baker, nunca jamás lo repetiría-bromeó ella, olvidándose por unos
segundos de sus problemas-Y bien, si no vamos a ninguna habitación, ¿a dónde
vamos?
-A
entrenar, lo dije antes-respondió él, volviendo a caminar.
-El
gimnasio tampoco está por ahí, ni la sala de lanzamiento de cuchillos…-señaló
Rachel retorciéndose de nuevo mientras caminaba.
-Vamos
a ver mi paisaje del miedo, Rach-le dijo él sin sonreír, tragando saliva.
Ella
se quedó en silencio. Sorprendida. Había visto escenas sueltas de su propio paisaje
y no era algo que quisiera enseñar a nadie. Sus debilidades, sus miedos, cosas
que podían hundirla. Todo estaba en aquellas simulaciones. Y el rubio parecía
dispuesto a abrirle la puerta a sus secretos…
-No
quiero-negó con la cabeza suavemente.
Le costó
decir esas palabras. Renunciar a saber algo, a conocer mejor a alguien, a poder
comparar los miedos de Benjamin con los suyos propios… No acceder al conocimiento por respeto a la
intimidad del otro, o por miedo a lo que podía encontrarse allí.
-¿Te
da miedo? Si te da miedo debes hacerlo, es el fin de este entrenamiento,
Rachel-la retó él.
-No
me dan miedo tus miedos, Benjamin Baker-protestó ella.
-Demuéstralo.
-De
acuerdo.
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Y san se acabó. Ok, no. Pero voy a estar un mes sin subir capítulos. Estoy entregando los trabajos finales esta semana y la siguiente y luego empiezan los maravillosos exámenes, por lo que Mayo será un mes sin fic. Más os vale no olvidaros de todo cuando vuelva a subirlo en Junio e.e
De todas formas, intentaré subir en mayo un "Bonus" que será el paisaje del miedo del rubio. Intentaré.
¿Qué más? Espero que hayáis quedado todas satisfechas porque ha habido 'Jachel' y 'Benchel' (?) Sé que el capítulo no está muy logrado pero es que... Agobio total, gente.
Espero que en junio os siga interesando saber cómo acaba. Quedan unos seis capítulos :)
Y nada más. Mucho amor <3