24 de diciembre de 2015

Una escalera de poesía.

Me gusta poeta,
aunque sus ojos sueñen
con labios que no les besan
y escaleras que no llevan a mí.

Me gusta poeta,
aunque no me escriba
porque sus palabras riman
con los peldaños que no subí.

Me gusta poeta,
que sus palabras curen
cuando riman con las heridas
que no sé cómo han trepado a mi alma.

Poeta, poeta,
mira las estrellas
que nunca te tocan
las tienes más cerca que a mí.

1 de junio de 2015

Mi habitación.

Es altamente probable que el estado
de mi cuarto
se relacione con el de mi mente.
Ahí es donde sueño, lloro y siento.
Y si no encuentro tus regalos,
puede que haya perdido los sentimientos.
Y si mi cama está deshecha,
quizás sea así como me veo.
Hay mantas por el suelo porque este frío no me lo quita nadie.
Ni tus besos.
Los espejos están tapados,
porque para no ver lo que quiero, mejor ni veo.
Y los armarios cerrados,
como mis manos cuando te veo y no siento.
Como no escribo, se rompen los bolígrafos en mi mesilla,
y los trozos de papel vagan bajo mi cama.
Las noches menos tristes tiento y los encuentro.
Es un desastre, como yo.
Como todo.
Huele a muerto.