'Gone.'
“Tanto el amor como el odio causan profundas heridas, pero las del amor dejan hermosas cicatrices” – Anónimo.
Rachel
cerró los ojos con fuerza, rezando porque al volver a abrirlos descubriera que
estaba en una simulación especialmente larga. Que todo fuera mentira desde…
Desde que su sangre había caído chispeando en el fuego. Y al abrir los ojos
todo había mejorado. Jake se había lanzado en plancha hacia el borde para
sujetar a Benjamin y, sorprendentemente, lo había conseguido. La agilidad de
Jake había vencido a la gravedad, aunque ahora se encontraba en una posición
incómoda y se deslizaba también hacia el hueco.
-Benjamin,
tienes que balancearte-le pidió Jake, mientras trataba de aferrarse a algo para
impedir que su cuerpo se cayera también.
Rachel
no pudo escuchar si el rubio respondía algo. Seguía arrodillada frente a Sam,
que permanecía tirada en el suelo. Jake se desplazó varios centímetros más
hacia el abismo, una pierna del chico ya estaba colgando. Ella intentó ponerse
en pie pero le temblaban las piernas.
-Balancéate
para caer en el piso de abajo, Benjamin-gritó Jake, con las venas del cuello
extremadamente marcadas, así como todos los músculos de los brazos-No puedo
agarrarte mucho más tiempo.
El
cuerpo de Jake seguía moviéndose por el suelo sin que él pudiera evitarlo, su
otra pierna cayó por debajo del borde y sus dedos se aferraron a la tierra del
camino. Estaba a punto de caerse cuando una mujer llegó corriendo y se tiró al
suelo, agarrando la camiseta de Jake y tirando de él hacia arriba, permitiendo
que el chico ganara un par de centímetros.
-Niña,
¿qué haces ahí parada? Ven a ayudar-le increpó la mujer, mirándola unos
segundos mientras seguía tirando de Jake, que ya tenía una de las piernas en el
camino de nuevo.
Se
trataba de Teresa Carstairs y su voz tuvo la fuerza para que Rachel se pusiera
en pie y pasara junto al cuerpo de su amiga para sujetar la pierna de Jake y
tirar de él hacia arriba. Las rodillas de la chica estaban en el borde y no
pudo evitar echar una mirada hacia abajo. Benjamin estaba agarrado con ambas
manos al antebrazo de Jake, y miraba hacia arriba con desesperación. Había
muchos metros de caída antes de llegar abajo. Varios osados estaban en el piso
de abajo, esperando para intentar cogerlo si se caída. Jake se deslizó hacia
abajo pese a la fuerza de las mujeres.
-¡Balancéate!-le
pidió Jake.
-Me
estoy resbalando-Benjamin trataba de cerrar sus manos con fuerza sobre el brazo
de Jake, pero el agarre cada vez tenía menos fuerza.
-Te
cogerán-le dijo Jake, intentando tirar de sí mismo y de él hacia arriba-Sólo
tienes que balancearte un poco y soltarte.
Benjamin
se columpió ligeramente y, antes de lograr el impulso suficiente, sus manos se
soltaron del antebrazo de Jake. El cuerpo del rubio cayó hacia abajo, donde
varios osados estiraron los brazos para intentar cogerlo, pero los pies el
chico apenas rozaron el camino antes de precipitarse al vacío. Rachel cerró los
ojos antes de que llegara al agua embravecida.
Notó movimiento y vio como la mujer tiraba de Jake, consiguiendo subirlo
completamente. Rachel se dejó caer, quedando sentada en el suelo, pero entonces
se acordó de Sam y gateó hasta su amiga, que se había incorporado un poco,
hasta quedar sentada con la espalda apoyada en la pared.
-¿Benjamin?-preguntó
la rubia, pero Rachel negó con la cabeza antes de ocultar la cara en su hombro
durante unos segundos, sin dejar que ninguna lágrima escapara de sus ojos-Lo
siento, Rachel, ha sido culpa mía. No debería estar aquí, debería estar en
Erudición.
-No…
No digas tonterías-murmuró Rachel separándose para mirarla a los ojos-Si no se
permite la entrada de gente Sin Facción, estoy segura de que la seguridad en
Erudición hubiera sido más difícil aunque…
“Aunque
Benjamin seguiría vivo”. Si hubieran ido en la otra dirección, buscando los
buenos médicos, podrían haber muerto los tres. Pero los tres habrían perecido
intentando conseguir algo que querían. Ahora era Benjamin el que había dejado
de respirar. Su dulce vecino rubio. El erudito que le había dado su primer
beso. El osado con el que había tenido su primera vez. La persona que le había
dicho que la quería. Baker.
-No
lo entiendes, Rach-Sam suspiró y buscó la mano de su amiga-No fallé la
Iniciación, yo me fui. Si me hubiera quedado nada de esto habría ocurrido-la
chica hizo un puchero-Sólo tenía que haberme quedado allí. Estar callada.
Estudiar. Pero… Tú no estabas y quería saber por qué te habías ido.
Rachel
miró la mano de Sam, que apretaba la suya. Se mordió el labio, sin saber que
decir, cómo intervenir. Lo único que tenía en la cabeza eran las caras de
Chris, de Thomas, de Benjamin, de todo lo que había perdido en unas semanas.
-Investigué
lo que había ocurrido el día antes de la Iniciación, supuse que tenía que haber
pasado algo, que no me habrías dejado sin más-narró Sam, con su tono bajo y sus
ojos buscando a los de Rachel sin éxito-Tu padre. Descubrí que era lo que
habías consultado antes de irte, que te habían encerrado por hacerlo. Había un
montón de documentos clasificados: tu estancia en la celda, los otros
encerrados, los motivos… Tu padre. Parecía que todo tenía el acceso
restringido.
Rachel
miró a su espalda, pero nadie se estaba fijando en ellas. Todos habían bajado a
intentar recuperar el cuerpo de Benjamin. Era el momento perfecto para coger a
Sam en brazos y llevarla a la enfermería, pero se veía incapaz.
-No
sabía mucho de las claves, por lo que empecé a estudiar sobre ello, haciendo mi
trabajo de Iniciación sobre los sistemas de seguridad informáticos-siguió
explicando Sam-Poco a poco, pude ir abriendo algunos archivos sin que se dieran
cuenta. Descubrí el incidente en tu celda, y algunos nombres de la gente que
estaba encerrada en ese pasillo. Al buscar sus nombres descubrí que todos
tenían la misma etiqueta en sus fichas, una D.
-¿Una
D? ¿Y qué significa una D?-le preguntó Rachel, con ese tirón de la curiosidad
que la había llevado a tantos descubrimientos a lo largo de su vida.
-Tardé
en encontrarlo. Todas las fichas tenían partes muy restringidas, cosas que
podía consultar con relativa facilidad en mi caso o en el de otros compañeros.
Estuve peleándome con ellas durante varios días, hasta que al final decidí
dejarlo. Me había olvidado del objetivo principal y decidí retomarlo. Quería
saber por qué te habías ido y…-dejó de hablar e hizo un gesto de dolor.
Rachel
miró la pierna de Sam.
-Luego…
Luego hablamos de eso-le dijo Rachel, y le costó mucho decirlo-Ahora tenemos
que centrarnos en tu pierna.
Se
incorporó y cogió a Sam en brazos, tirando de ella hacia arriba para ponerse en
pie. Dio dos pasos hacia la salida pero entonces alguien tosió a su espalda.
-¿Adónde
crees que vas?
Le
resultó imposible no estremecerse ante la pregunta de Eric, con una amenaza tan
clara que no era capaz de imaginar cómo había estado tanto tiempo ciega
respecto al chico. Permaneció dándole la espalda, planteándose echar a correr
hacia la enfermería.
-No
hagas tonterías, Rachel. Te estoy apuntando con una pistola y no quiero más
osados muertos por ahora-le advirtió Eric, dando un paso hacia ella.
-Si
no quieres más osados muertos no entiendo por qué me apuntas con un arma-le
dijo Rachel girándose con Sam todavía en brazos.
Eric
llevaba puesta una camiseta negra de tirantes con una cazadora de cuero del
mismo color. Los vaqueros oscuros se ajustaban a sus piernas, al igual que las
botas que llevaba. Y sonreía. Le sonreía de forma tranquilizadora, aunque sus
ojos dejaban ver la falsedad del gesto.
-Necesita
un médico, Eric, déjame llevarla a la enfermería-le pidió Rachel-Por favor.
-Te
perdiste la charla que dimos antes sobre la entrada de gente en nuestra sede.
El castigo es la muerte, Rachel-el chico no había bajado la pistola y no
parecía querer hacerlo-Su muerte y tu muerte. Es la mayor estupidez que has
hecho nunca-Eric hizo una pausa y miró al techo unos segundos-Me pones en una
situación complicada.
-Sólo
tienen que mirarle la pierna, joder. Luego nos iremos y no tendrás que volver a
vernos jamás-Rachel tomó la decisión conforme hablaba. No podía pedir que
dejaran a Sam en Osadía, por lo que ella se iría. Viviría con el resto de
abandonados, conduciría trenes, lo que fuera necesario para que Sam siguiera
viva y tuviera ropa y comida.
-Ambas
sabríais como entrar. Esa es una información demasiado valiosa. Tú eres
demasiado valiosa para dejar que te vayas-enfatizó sus palabras con la pistola,
haciendo que Rachel retrocediera un par de pasos-Entra. No quiero que te vean.
-¿Por
qué?-preguntó Rachel obedeciendo y alejándose del camino para acercarse al
chico.
-Buena
pregunta-Eric sonrió de forma apagada-Aunque con la información que tienes
deberías poder responderte a ti misma-se quedó unos segundos en silencio,
mirándola, esperándola a que llegara a alguna conclusión-¿No? Quizás te he
sobrevalorado.
-¿Quieres
dejar de jugar conmigo? ¿Crees que me merezco que me tengan resolviendo enigmas
mientras me apuntan con una pistola? No hace ni una semana que una de las
mejores personas que he conocido en Osadía se cayó ahí abajo, y acabo de ver
como Benjamin muere de la misma forma. Tengo a mi mejor amiga moribunda en los
brazos y a alguien que consideraba un amigo amenazando con matarme-le gritó
Rachel, mientras un par de lágrimas de rabia caían por sus mejillas-Estoy al
límite de un ataque de nervios, Eric, así que deja de juzgar si soy inteligente
o no y habla claro de una maldita vez.
-Supongo
que puedo resumirlo de forma que puedas entender la situación: tengo que
matarte-Eric parecía más vulnerable,
como si tuviera realmente un dilema por la situación-Pero tú no deberías morir.
Rachel soltó el aire de golpe. Sorprendida. ¿Y si se
había equivocado con Eric? ¿Y si tanto Benjamin como Jake habían propiciado que
pensara mal de él? Los ojos de él volvían ser el helado pozo negro de siempre,
pero ella sabía que no se había imaginado esa vulnerabilidad.
-Ayúdame a curarla, Eric-le pidió Rachel-Si de verdad
quieres salvarme otra vez, ayúdame y me iré.
-No voy a dejar que te vayas-aclaró Eric, volviendo a
su postura amenazante.
-Eric, por favor, si te importo lo más mínimo…-empezó
Rachel, pero él la interrumpió.
-Sabes que tengo que matarte, y no lo he
hecho todavía. Ni tengo intención de hacerlo, y no te imaginas la de problemas
que me puede acarrear eso ¿Te preguntas si me importas? ¿A ti qué te parece?-el
tono de él era completamente frío, opuesto a sus palabras.
-Yo…
No…-Rachel miró a Sam, que tenía los ojos cerrados y temblaba ligeramente en
sus brazos-Entonces ayúdame.
-Te
estoy ayudando. Si no fuera por mí ya te habrían visto decenas de personas y no
podrías librarte de ser castigada. Eres la primera infractora y serías usada
como ejemplo-recitó Eric como si fuera algo que se había repetido muchas
veces-Se podría alegar que no estabas en la reunión, pero no conocer una regla
no exime de cumplirla. Además, no tienes permitido hacer ese tipo de
excursiones siendo una iniciada.
-Deja
que me vaya. Puedes decir que dejé la Iniciación, que renuncié-le pidió
Rachel-Pero antes tenemos que curar a Sam.
-No
“tenemos” que hacer nada antes. No estás en situación de negociar: yo tengo la
pistola, tú has roto las normas, es tu amiga la que se está muriendo… ¿Qué
puedo perder yo?-le preguntó él mirándola fijamente.
-A
mí-respondió Rachel tras unos segundos de reflexión.
Eric
se sonrió y la miró divertido. No había sido la respuesta correcta. Rachel se
había lanzado a la única opción que veía y había fallado.
-No
me importas en el sentido en el que le importabas a Benjamin, Rachel; y el
simple hecho de que hayas pensado eso rebaja la idea que tenía de ti-su sonrisa
se había vuelto burlona-¿Dónde está la lógica? ¿Cuándo has dejado de actuar
basándote en ella? Lloras. Bebes. Follas. Sufres. Te equivocas. Te arriesgas
sin pensar en las consecuencias… Eso no es propio de alguien como tú-la acusó
él, acercándose más sin desviar el cañón del arma de su frente.
Rachel
se quedó en silencio, mordiéndose los labios para contener el llanto. Eric le
había hecho daño con cada de sus palabras, mostrando de forma irrebatible que
ella no era la persona que creía ser, la persona que siempre había querido ser.
-Y
todo por los sentimientos-Eric sacudió la cabeza decepcionado-Pero pese a todo
eso no puedo dejar que mueras. Tengo la esperanza de que vuelvas a ser la chica
que eras antes y voy a ayudarte.
-¿Vas
a ayudarme? ¿De verdad?-Rachel lo miró con esperanza.
-No
sé por qué te sorprende tanto-Eric asintió y bajó lentamente la pistola-Ya lo
he hecho más veces.
-Gracias
Eric, much…-entonces él apretó el gatillo.
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A ver, no ha sido a propósito. Me refiero a lo del principio, no quería jugar con los sentimientos de nadie, simplemente así es como lo ponía en mi guión. Mi guión ponía que Benjamin tenía que morir cuatro veces, y CUATRO veces la ha palmado el rubio. 4. Viene en el nombre del blog, así que no os ha podido pillar por sorpresa (?) Y... ¡¡Dos capítulos!! Dos capítulos que están sin escribir porque... *redoble de tambores* He perdido mi guión D: Sólo me acuerdo de lo que tenía que poner en el Epílogo (spoiler: hay epílogo). Pero no sé si había contado el Epílogo como capítulo. ¿Queda un capítulo y el epílogo? ¿Dos capítulos y el epílogo? Nobody knows.
Bueno, mucho amor para vosotr@s :D