Rachel
había visto como una versión más atractiva de ella misma se suicidaba cortándose
las venas delante de Benjamin. Había visto a Benjamin siendo rechazado por los
Osados y los Eruditos, incluyéndose a ella misma, todos increpándole que nunca
podría pertenecer a ninguna Facción. Se había visto a ella misma quitándose la
ropa de osada y apareciendo como una erudita frente a todos, gritando que sólo
estaba allí por Jake.
Le
había asustado lo cerca de la realidad que estaba ese miedo del rubio.
Y
ahora se encontraba con Benjamin caminando por los pasillos de Osadía, pero
parecía como si él no la viera, como si fuera algo externo a su miedo. Y eso ya
había ocurrido anteriormente, siempre que Rachel tenía alguna relación con el
miedo en cuestión.
-Me
ha dicho que va a estar ahí, ella no me mentiría, ¿sabes?-el rubio hablaba con…
Thomas.
El
chico del pelo morado caminaba al lado de él, sonriendo ampliamente y
asintiendo. A Rachel se le llenaron los ojos de lágrimas. Había estado en su
entierro hacía unas horas, y ahora podía verlo, tan real que dolía. Hizo ademán
de tocarlo pero lo atravesó, como si ella fuera ahora uno de los fantasmas que
perseguían a Benjamin.
-Yo
sólo te digo que vi a Jake ir hacia allí antes-recalcó Thomas, encogiéndose de
hombros-Y seguro que prefiere estar con Jake que contigo…
-¿Por
qué? ¿Qué tiene él que no tenga yo?-le preguntó Benjamin, visiblemente molesto
y dolido.
-Un
status, es uno de los mejores osados-le respondió Thomas.
-Tiene
mucho mejor cuerpo que tú-Arya le pinchó el abdomen a Benjamin, pasando junto a
ellos y cambiando de dirección en la siguiente esquina.
-Y
las tiene locas a todas-Noah asintió mientras varias chicas hacían ruiditos de
conformidad en un lateral del pasillo.
-Jake
tiene mucho encanto, cuando entra en una habitación parece que sólo lo puedes
mirar a él-Chris estaba sentado en un sofá y asentía pensativo.
-Además
es mucho más ingenioso… Lo que tampoco es complicado-Eric tenía los brazos
cruzados y estaba parado en medio del pasillo, por lo que los chicos tuvieron
que rodearlo para poder pasar.
Benjamin
se detuvo frente a una puerta y Thomas se despidió de él dándole un toque en el
hombro. Rachel miró alternativamente al rubio y al pelimorado. Quería correr
detrás de Thomas y ver esa sonrisa perpetuamente; pero sabía que todo eso era
irreal, que sólo estaba viendo lo que Benjamin quería enseñarle. Y Benjamin le
había enseñado que temía ser inferior a Jake, o que todos pensasen que lo era.
La
puerta se abrió y Jake sonreía al otro lado con aire prepotente. Estaba sin
camiseta y tenía los vaqueros desabrochados.
-Soy
mejor que tú-le dijo a Benjamin, para después soltar una carcajada.
-¿Qué
tienes tú que yo no tenga?-Benjamin se lanzó hacia delante pero algo lo detuvo,
como si no pudiera atravesar la puerta.
-Me
tiene a mí-y ahí estaba, otra vez aquella versión angelical de ella misma. En
ropa interior, abrazando a Jake y mirando a Benjamin con desprecio.
El
rubio negó con la cabeza varias veces. Pero al otro lado sólo había risas y
besos apasionados, hasta que Jake cerró la puerta de un portazo y dejó a Benjamin sólo. Baker
cayó sobre sus rodillas y se puso ambas manos en el pecho. Rachel se acercó a él
y lo abrazó, sin atravesarlo en esa ocasión. Los ojos azules de Benjamin, húmedos,
se encontraron con los de ella.
-Estás
conmigo-murmuró.
Y el
pasillo se deshizo a su alrededor como si sólo se hubiera tratado de un
espejismo.
Volvían
a encontrarse en las sede de Osadía, pero esa era la de verdad, la auténtica. Rachel
se llevó una mano al lugar donde se había clavado la aguja con el suero de
simulación y encontró el pinchazo. Suspiró. No sabía cuánto tiempo había estado
allí, pero había visto sufrir demasiado a Benjamin. Y muchas veces por su
culpa, o por culpa de su otro yo.
-Se
acabó-siguió abrazándolo y acarició su pelo rubio con calma.
-Ahora
que lo sabes, ¿qué vas a hacer?-le preguntó el chico en voz baja, sin apenas
moverse.
-¿Ahora
que lo sé?-preguntó Rachel extrañada.
-Sabes
que… Que la mayoría de mis miedos están relacionados con perderte, Rach-el
chico no levantó la mirada y ella no hizo ademán de buscar sus ojos.
-Yo…-Rachel
tragó saliva.
No
sabía qué decirle, qué pensar. Entendía que no quisiera ser abandonado, eso era
algo racional. Pero sabía que esa dependencia no podía ser buena, menos cuando no era mutua.
-Yo…-volvió
a empezar.
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Y aquí se acaba el mes de mayo, o mes Baker. Espero que con estos minitextos se os haya hecho más ligera la espera por el capítulo 21. Respecto al final... Bueeeeeeno, sabréis lo que le dice en el siguiente capítulo :D Tampoco os iba a dejar sin ninguna duda. Muchas gracias por comprender mi falta de tiempo. No sé qué tal me habrá ido en los exámenes puesto que estoy escribiendo esto el día 4 de mayo. Ajá, acabo de escribir ahora los cuatro 'Fear' pero vosotras no lo estáis leyendo, soy una malota (?)
El siguiente capítulo va a ser largo, porque tengo muchas cosas que contar y espero tener también mucho tiempo y ganas. Y... Ya llevo 99 páginas en word. Lo que significa que estrenaré las tres cifras en el siguiente capítulo. Puede parece irrelevante, pero para mí es un ejercicio de constancia que no suelo hacer, siempre suelo dejarlo todo a la mitad. Pero es imposible dejar de escribir si sé que hay gente como vosotras leyendo desde algún sitio.
Nos vemos el lunes que viene, y estaré yo de verdad, no mi yo del pasado. (Me siento como si estuviera dejando un holograma o.O)