27 de mayo de 2013

Renegade. Fear #4


Rachel había visto como una versión más atractiva de ella misma se suicidaba cortándose las venas delante de Benjamin. Había visto a Benjamin siendo rechazado por los Osados y los Eruditos, incluyéndose a ella misma, todos increpándole que nunca podría pertenecer a ninguna Facción. Se había visto a ella misma quitándose la ropa de osada y apareciendo como una erudita frente a todos, gritando que sólo estaba allí por Jake.

Le había asustado lo cerca de la realidad que estaba ese miedo del rubio.

Y ahora se encontraba con Benjamin caminando por los pasillos de Osadía, pero parecía como si él no la viera, como si fuera algo externo a su miedo. Y eso ya había ocurrido anteriormente, siempre que Rachel tenía alguna relación con el miedo en cuestión.

-Me ha dicho que va a estar ahí, ella no me mentiría, ¿sabes?-el rubio hablaba con… Thomas.

El chico del pelo morado caminaba al lado de él, sonriendo ampliamente y asintiendo. A Rachel se le llenaron los ojos de lágrimas. Había estado en su entierro hacía unas horas, y ahora podía verlo, tan real que dolía. Hizo ademán de tocarlo pero lo atravesó, como si ella fuera ahora uno de los fantasmas que perseguían a Benjamin.

-Yo sólo te digo que vi a Jake ir hacia allí antes-recalcó Thomas, encogiéndose de hombros-Y seguro que prefiere estar con Jake que contigo…

-¿Por qué? ¿Qué tiene él que no tenga yo?-le preguntó Benjamin, visiblemente molesto y dolido.

-Un status, es uno de los mejores osados-le respondió Thomas.

-Tiene mucho mejor cuerpo que tú-Arya le pinchó el abdomen a Benjamin, pasando junto a ellos y cambiando de dirección en la siguiente esquina.

-Y las tiene locas a todas-Noah asintió mientras varias chicas hacían ruiditos de conformidad en un lateral del pasillo.

-Jake tiene mucho encanto, cuando entra en una habitación parece que sólo lo puedes mirar a él-Chris estaba sentado en un sofá y asentía pensativo.

-Además es mucho más ingenioso… Lo que tampoco es complicado-Eric tenía los brazos cruzados y estaba parado en medio del pasillo, por lo que los chicos tuvieron que rodearlo para poder pasar.

Benjamin se detuvo frente a una puerta y Thomas se despidió de él dándole un toque en el hombro. Rachel miró alternativamente al rubio y al pelimorado. Quería correr detrás de Thomas y ver esa sonrisa perpetuamente; pero sabía que todo eso era irreal, que sólo estaba viendo lo que Benjamin quería enseñarle. Y Benjamin le había enseñado que temía ser inferior a Jake, o que todos pensasen que lo era.

La puerta se abrió y Jake sonreía al otro lado con aire prepotente. Estaba sin camiseta y tenía los vaqueros desabrochados.

-Soy mejor que tú-le dijo a Benjamin, para después soltar una carcajada.

-¿Qué tienes tú que yo no tenga?-Benjamin se lanzó hacia delante pero algo lo detuvo, como si no pudiera atravesar la puerta.

-Me tiene a mí-y ahí estaba, otra vez aquella versión angelical de ella misma. En ropa interior, abrazando a Jake y mirando a Benjamin con desprecio.

El rubio negó con la cabeza varias veces. Pero al otro lado sólo había risas y besos apasionados, hasta que Jake cerró la puerta de un portazo y dejó a Benjamin sólo. Baker cayó sobre sus rodillas y se puso ambas manos en el pecho. Rachel se acercó a él y lo abrazó, sin atravesarlo en esa ocasión. Los ojos azules de Benjamin, húmedos, se encontraron con los de ella.

-Estás conmigo-murmuró.

Y el pasillo se deshizo a su alrededor como si sólo se hubiera tratado de un espejismo.

Volvían a encontrarse en las sede de Osadía, pero esa era la de verdad, la auténtica. Rachel se llevó una mano al lugar donde se había clavado la aguja con el suero de simulación y encontró el pinchazo. Suspiró. No sabía cuánto tiempo había estado allí, pero había visto sufrir demasiado a Benjamin. Y muchas veces por su culpa, o por culpa de su otro yo.

-Se acabó-siguió abrazándolo y acarició su pelo rubio con calma.

-Ahora que lo sabes, ¿qué vas a hacer?-le preguntó el chico en voz baja, sin apenas moverse.

-¿Ahora que lo sé?-preguntó Rachel extrañada.

-Sabes que… Que la mayoría de mis miedos están relacionados con perderte, Rach-el chico no levantó la mirada y ella no hizo ademán de buscar sus ojos.

-Yo…-Rachel tragó saliva.

No sabía qué decirle, qué pensar. Entendía que no quisiera ser abandonado, eso era algo racional. Pero sabía que esa dependencia no podía ser buena, menos cuando no era mutua. 

-Yo…-volvió a empezar.


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Y aquí se acaba el mes de mayo, o mes Baker. Espero que con estos minitextos se os haya hecho más ligera la espera por el capítulo 21. Respecto al final... Bueeeeeeno, sabréis lo que le dice en el siguiente capítulo :D Tampoco os iba a dejar sin ninguna duda. Muchas gracias por comprender mi falta de tiempo. No sé qué tal me habrá ido en los exámenes puesto que estoy escribiendo esto el día 4 de mayo. Ajá, acabo de escribir ahora los cuatro 'Fear' pero vosotras no lo estáis leyendo, soy una malota (?)

El siguiente capítulo va a ser largo, porque tengo muchas cosas que contar y espero tener también mucho tiempo y ganas. Y... Ya llevo 99 páginas en word. Lo que significa que estrenaré las tres cifras en el siguiente capítulo. Puede parece irrelevante, pero para mí es un ejercicio de constancia que no suelo hacer, siempre suelo dejarlo todo a la mitad. Pero es imposible dejar de escribir si sé que hay gente como vosotras leyendo desde algún sitio.

Nos vemos el lunes que viene, y estaré yo de verdad, no mi yo del pasado. (Me siento como si estuviera dejando un holograma o.O)

20 de mayo de 2013

Renegade. Fear #3


Habían estado en un volcán, en un coche sin frenos, Benjamin había sido expulsado de la Facción… Y ahora se encontraban en la sala de entrenamientos. Todos sus compañeros iniciados estaban ahí, mirándolos, mirando a Benjamin. Eric se pasaba un cuchillo de una mano a la otra con una sonrisa tan afilada como el arma.

-Benjamin Baker, demuestra que no eres un vulgar cobarde. Colócate frente a la diana-ordenó Eric, con tono firme y agresivo.

El Eric del miedo de Benjamin era muy diferente al que conocía Rachel, o al menos al que había conocido al principio. En el funeral se había dado un aire al que estaba viendo ahora. Rachel apretó la mano de Benjamin, que temblaba.

-No va a pasar nada-le animó ella.

-Sí que va a pasar-Benjamin miraba alternativamente los ojos de la chica y el cuchillo.

-Voy contigo-lo empujó hacia las dianas y se puso a su lado.

Eric se limitó a levantar una ceja pero no cambió su actitud prepotente.

-Tres cuchillos, Baker-le indicó.

Acto seguido alzó la mano y lanzó el primero hacia ellos. Rachel veía que el cuchillo iba dirigido hacia ella, pero se sentía paralizada, incapaz de apartarse. En el último segundo el rubio se interpuso y recibió el ataque por ella. El metal hundido en su hombro. Rachel se lanzó sobre él intentando hacer algo, deseando un cambio de escenario.

-¿Por qué no se acaba?-sus manos se mancharon de la sangre de él.

-Quedan dos cuchillos-respondieron a la vez Eric y Benjamin.

El rubio se levantó tambaleante y apoyó su ancha espalda contra la diana. Eric no le dio tiempo a respirar antes de lanzar el segundo cuchillo, que se hundió en la pierna derecha de Benjamin. Rachel abrió los ojos de par en par.

-¿Preparado para el último?-Eric sacó un cuchillo más grande que los demás y lo miró con una sonrisa ladina. Mientras él lo hacía, todos los otros iniciados sacaron cuchillos similares.

Segundos después todos volaban por la habitación en dirección al rubio. Se pasó por su cabeza colocarse delante de él para protegerlo, para salvarle la vida… Pero Rachel se tiró al suelo para estar a cubierto. La sangre de él salpicó su espalda varias veces antes de que el escenario cambiara de nuevo. 

13 de mayo de 2013

Renegade. Fear #2


Rachel parpadeó varias veces para acostumbrarse a la nueva iluminación, bastante intensa. Estaban en un cuarto pequeño de paredes azuladas… Un cuarto de baño. La chica miró a Benjamin, que la observaba con sus profundos ojos azules.

-Creo que no quería que supieras esto-sonrió con aire culpable.

-¿Tienes miedo a un cuarto de baño?-preguntó ella, levantando una ceja.

El ambiente no era para nada agobiante, al menos para Rachel, a Benjamin se le veía tenso. Era normal, era su miedo. La chica paseó y miró las cosas que había por ahí: champús, toallas, esponjas, crema de dientes… Un aseo normal.

-No es al cuarto de baño, es… Otra cosa-frunció el ceño mientras sus orejas empezaban a teñirse de un color rojizo-Ahora mismo no sé si me da más vergüenza o miedo.

-¿Es a ducharte?-Rachel cogió la alcachofa de ducha y se la pasó de una mano a la otra.

-No seas tonta-protestó él.

La chica se mordió el labio y abrió el agua enfocando la ducha hacia él, que se sobresaltó al sentir el agua fría empapándole. No tardó en reaccionar y se lanzó hacia ella, tratando de quitarle la alcachofa de las manos para poder mojarla. Forcejearon bajo una lluvia de agua, hasta que acabaron en la bañera, empapados y riéndose.

Rachel estaba encima, se incorporó lentamente.

-¿Por qué no ha cambiado el miedo si te estás riendo? ¿No se supone que si te relajas, lo superas?-preguntó levantando una ceja y sentándose en el borde de la bañera, mientras que el rubio seguía metido dentro.

-Tengo que enfrentarme a él…-bajó la mirada mientras volvía a ponerse colorado.

-Pues adelante-le dijo ella, mirándolo con atención.

Benjamin se levantó y salió de la ducha. Se escurrió la camiseta, dejando un pequeño charco de agua en el suelo.

-Vete hasta la puerta y ponte de espaldas, no quiero que lo veas-le pidió, sin mirarla.

-¿Así es como quieres que te conozca en profundidad?-le retó Rachel, que no quería quedarse con la curiosidad.

-Puedes conocerme perfectamente sin saber esto, Rachel…-le indicó la puerta con un gesto.

La chica se dio la vuelta y se encaminó a la puerta, con la intención de girarse y espiar lo que hacía Benjamin. Pero no había alcanzado su objetivo cuando la puerta desapareció. Miedo superado.

6 de mayo de 2013

Renegade. Fear #1

¡Hola! Pues como había dicho, no habrá capítulo hasta Junio peeeeeero sí habrá fic los lunes. Esto puede resultar contradictorio, I know (?) La cosa es que habrá un trozo de paisaje de miedo cada lunes. Espero que valoréis el esfuerzo porque ES ABSOLUTAMENTE HORRIBLE pensar en posibles miedos que pueda tener Benjamin para plasmarlo aquí. No me imagino lo que me tendré que estrujar el coco para la prueba final de Rachel... Si es que llega a hacerla e.e

Bueno, espero que os gusten :)
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Todo estaba oscuro alrededor. Rachel buscó con las manos, hasta que encontró la de Benjamin, que apretó la suya con fuerza. La oscuridad era tan intensa que daba la sensación de que estaban metidos dentro de un tintero. El aire estaba cargado y resultaba agobiante.

-¿Tienes miedo a la oscuridad, Baker?-preguntó Rachel, sintiendo una extraña opresión en el pecho al encontrarse ahí dentro.

No obtuvo respuesta. No podía ver la expresión de Benjamin, pero sí que escuchaba su respiración, acelerada. Algo blanquecino pasó a su lado, haciendo que ella se apartara, pegándose contra el cuerpo de Benjamin, que reaccionó levemente. Estaba completamente tenso. Rachel miró alrededor y se acercó al chico, por más que lo intentaba no lograba verle la cara. Otra mancha blanca pasó frente a ellos, demasiado rápida para que pudiera distinguir lo que era. Pero le daba escalofríos.

-Benjamin, ¿qué es esto?-le preguntó tirándole de la camiseta.

Entonces pudo ver qué eran las figuras blancas. Un fantasma de una mujer se lanzó contra ella con los ojos cargados de odio y la cara deformada, como si le hubiera caído ácido por encima. La chica se tiró al suelo y el fantasma la sobrevoló, dejando el aire congelado y cargado a su paso. Se giró ligeramente hacia arriba, todo seguía negro y era incapaz de ver a Benjamin, aunque sabía que el chico estaba ahí. Una de las figuras blancas se lanzó hacia el chico, atravesándolo, de forma que Rachel pudo verle la cara durante unos segundos: tenía los ojos cerrados con fuerza y la mandíbula apretada.

-Ben, Benjamin-se levantó del suelo y se acercó al chico, buscando su mano en la oscuridad-Los fantasmas no existen...

-Los estás viendo, están aquí-la tensión del rubio impedía que pudiera hablar con fluidez.

-Pero… Son fantasmas. No tiene sentido. No es lógico. ¿Cómo puedes tener miedo de algo que ni siquiera existe, Benjamin?-Rachel se exaltó, pocas cosas le molestaban más que la irracionalidad.

Uno de ellos la atravesó a ella en ese momento, desde su espalda y saliendo por su pecho para meterse en el rubio. Sólo sentía frío, un frío que no había sentido nunca, como si muriera parte de ella a cada roce de esos seres.


-Los fantasmas son una simple serie de acontecimientos fácilmente explicables pero mal interpretados que, bajo los efectos de la sugestión, terminan considerándose algo sobrenatural. Pero son simples casualidades unidas a la imaginación, Baker-le dijo Rachel apretando los dientes.

Las oscuridad era más intensa por segundos, y el aire se llenaba de esa pesadez peculiar, como su hubiera cientos de personas respirando el mismo aire que ellos en ese momento.

-Todas las noches siento como si… Alguien me observara, ¿sabes? Son fantasmas, llevan estando ahí desde siempre…-Benjamin sacudió la cabeza y se encogió cuando otro pasó por su lado.

-Se sabe que la estimulación eléctrica de ciertas partes del cerebro, como la circunvolución angular del encéfalo, puede provocar paranoia, Ben. Y por las noches hay cambios en los campos magnéticos de la tierra…-explicó ella abrazándose a él cuando otro de los entes deformes pasó cerca.

-No existen… Pero aquí si existen, Rach-el rubio parecía realmente intimidado.

-Mentira, aquí sólo estamos tú y yo-le dijo ella con la frente apoyada sobre el esternón del chico-¿Me haces meterme aquí sólo para ver cosas que no existen?

-Sólo quiero que me conozcas-murmuró él.

-Ya te conozco, Ben, te conozco desde siempre-Rachel alzó la cara para mirarlo, pero sólo estaba la oscuridad.

-Quiero que me conozcas como nunca me ha conocido nadie, sin ningún secreto, quiero que lo sepas todo, necesito que lo sepas…-no sabía si los ojos azules de Benjamin la estaban buscando tal y como los suyos lo buscaban a él.

-¿Por qué?

La oscuridad comenzó a desaparecer, como si alguien hubiera abierto una ventana y todo lo negro se fuera por ella. Dejando a la vista un escenario completamente distinto.