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8x03 Effy.
Marzo 2013.
Las manos delgadas hicieron con habilidad una coleta con la
larga melena castaña. Los ojos azules de Effy siguieron con atención el proceso
a través del espejo; una vez hecha, se quitó un par de mechones sueltos de los
laterales. Suspiró al mirar hacia abajo y encontrarse con el mono naranja que
llevaba puesto desde hacía tres meses. Había sido un alivio poder quitárselo
para ir al juicio, pero ahora volvía a estar en prisión.
-¿Cómo ha ido todo, Eliza?-a su espalda apareció otra presa.
Era una chica de espalda ancha y con el cuerpo muy musculado, fruto de varios
años de encierro. Tenía la piel levemente cetrina y ojeras, lo que hacía que
siempre pareciera enferma.
Effy se limitó a mirarla. No le caía mal. Era su compañera
de celda y solía tratarla bien. Además le encantaba hablar; el tema favorito de
Charlotte era Madison, un preso con el que se enviaba cartas a menudo y con el
que tenía una especie de relación.
…
El hombre se mesó la barba blanca a un lado de la mesa,
observando a las dos mujeres que se encontraban frente a él.
-¿Os importa si enciendo un puro?-preguntó el juez mientras
abría el primer cajón de su escritorio.
-Estamos en su despacho, adelante-dijo la mayor de ambas,
que vestía un traje de color gris con un corte elegante que, junto a su
postura, le daba un aire muy autoritario pese a la suavidad de su voz.
El juez asintió y se encendió uno con un mechero plateado
bastante caro, después ofreció la caja a ambas mujeres, que lo rechazaron con
educación.
-Bien, vayamos al grano. Su cliente es culpable, claramente
culpable; y el delito cometido exige una estancia en prisión inferior a seis años,
puesto que lo que ha hecho se puede considerar un robo a gran escala, ¿entiende
eso?-el juez miró a la mujer con el pelo más corto y rizado, que asintió con
suavidad, por supuesto que sabía todo eso, era una de las mejores en su
trabajo-Pero, como sé que habéis venido a recordarme, había un trato con
Elizabeth Stonem según el cual la pena sería rebajada si hablaba sobre su jefe,
el cerebro de la operación.
-Y lo ha hecho. Incluso hemos aportado pruebas de la cámara
de seguridad en las que se ve claramente que estaba con ella en el momento en
que se compraron las acciones ilegales-puntualizó Victoria, que era la que
había negociado con Effy.
La chica no le había inspirado simpatía, casi desde que la
había conocido la había visto como una amenaza para su posición, lo que en un
inicio había parecido una estupidez puesto que Elizabeth era una simple
recepcionista. No había sido hasta meses después cuando se había dado cuenta de
lo acertado que había estado su instinto respecto a la joven. De todas formas,
ahora era agente de la FSA y no podía dejarse llevar por su problema con Effy,
debía ser profesional y hacer que cazaran al pez gordo: Jake, con el que,
casualmente, también tenía alguna cuenta pendiente.
-Lo sé, Victoria, lo sé. Jacob Redfield tiene una orden de
arresto por uso ilegal de informaciones financieras para su propio beneficio-el
juez sacudió el puro sobre un elegante cenicero de marfil.
-Y eso es gracias a mi cliente-puntualizó la abogada, que se
había mantenido en silencio mirando unos papeles.
-Pero no han pedido que la pena de Stonem sea reducida por
coacción, lo único que se ha hecho es indicar que estaba con Redfield en el
momento del delito y que él estuvo de acuerdo en realizarlo, pidiéndole a
Stonem que lo hiciera-el juez clavó sus ojos claros en los verdosos de la
abogada-Eso lo hace cómplice, pero no demuestra que él fuera el culpable.
La abogada se irguió en su asiento, dispuesta a responder de
nuevo a lo que le decía el juez. Pues lo que estaba entendiendo era que la pena
de Effy no sería rebajada.
-Hay un trato previo-recordó Victoria-Y se reducirá la pena.
Yo me encargaré de hablar con la defensa para buscar una forma de que quede
claro que Redfield es el responsable.
-La defensa está aquí y sabe perfectamente cómo hacer que
Elizabeth sea exculpada-los ojos verdes miraron desafiantes a la agente del
FSA.
-¿Y por qué no lo ha hecho entonces? ¡Lo de hoy ha sido una
admisión de culpa en toda regla!-protestó el juez, moviendo las manos haciendo
que motas de ceniza cayeran por la mesa.
-Porque… Mi cliente es un poco complicada-la abogada trató
de sonreír levemente. Y tanto que era difícil, Effy se había negado a abrir la
boca en las reuniones privadas, y cuando había salido al juicio la había
sorprendido admitiendo la culpa y metiendo a Jake en el ajo con un discurso que
parecía preparado desde hacía tiempo. Se sentía como si fuera abogada de
Lisbeth Salander, sólo que peor. Al menos, Salander era inocente.
…
El patio de la cárcel era un cuadrado rodeado de muros de
hormigón y con suelo de hormigón. Había algunas máquinas de ejercicio, un par
de canastas envejecidas y algunos bancos de hormigón, en los que se podían leer
cosas muy diversas, como había comprobado Effy en sus muchas horas muertas ahí
sentada. Apagó su cigarrillo sobre ese mismo banco y se puso en pie cuando el
reloj enorme que había en una de las paredes marcó las cinco. Caminó con su
paso desgarbado hacia una de las paredes y se quitó uno de los feos zapatos,
tras comprobar que ningún guardia le prestaba atención. Se sacó un papel del bolsillo
del mono y lo metió dentro del zapato, asegurándose que estaba bien encajado.
Acto seguido lo lanzó al otro lado del muro con un movimiento rápido.
…
Un coche negro de alta gama se desliza con suavidad por la
carretera bajo la lluvia. Dentro, las manos de Victoria aferran con firmeza el
volante mientras suena música disco. En el asiento de copiloto, la abogada se
fumaba un cigarro mientras miraba por la ventanilla.
-Es el mes de marzo más lluvioso que he vivido-comentó,
aunque no le incomodaba el silencio. Tenía que poner en orden sus pensamientos
antes de llegar a la cárcel y hablar con Effy, o hablarle a Effy, si es que la
chica seguía guardando su huelga de voz.
-¿Cuál es el plan con Elizabeth? Sé que eres una de las
mejores y puedo confiar en que lo arregles, entiende que es Effy la que no me
da confianza-Victoria habló manteniendo los ojos fijos en la carretera.
-Incapacidad, alegaré que ella no pudo cometer el delito
porque no tenía acceso a las otras carteras, sólo Redfield podía acceder a
ello-le respondió mientras seguía mirando al infinito.
-¿Sigue sin hablarte?
-Ni una palabra. Y he hablado con las encargadas de su pabellón
y me han confirmado de que no le habla a nadie-explicó la abogada, dejando
mostrar un deje de fastidio en su tono-Pero hoy va a hablar conmigo. Lo hará o
me dejo de llamar Michelle Richardson.
…
-Stonem, ¿qué haces descalza?-una de las mujeres de
seguridad se acercó a ella con los brazos en jarras, examinándola de la cabeza
a los pies varias veces hasta clavar sus ojos en los de ella.
Justo en ese momento un zapato cayó del cielo, rebotando en
el hombro de la guardia para quedar posado a los pies de Effy, que se lo puso
sin agacharse, esbozando una pequeña sonrisa antes de volver a clavar sus ojos
azules en los de la mujer.
-Está prohibido comunicarse con los presos masculinos de
cualquier forma, Stonem-le recordó mientras la cogía del brazo y empezaba a
tirar de ella-Y tienes visita. Así que vete a tu celda y haz lo que tengas que
hacer. Te espero en el pasillo para esposarte.
Effy asintió y se dirigió con obediencia al cubículo que
compartía con Charlotte, que no se encontraba allí en ese momento. Se sacó el
zapato y de él extrajo un trozo de papel doblado, que contenía la respuesta de
Madison a la carta de su compañera. Hacía varios días que le hacía el favor a
su compañera de ir a “mandar el correo” puesto que ella estaba en la enfermería
debido a una pelea. Guardó el papel debajo de su almohada para llevárselo
luego. Se miró en el espejo unos segundos y se dirigió con presteza hacia la
agente.
…
Michelle cogió dos tazas de café y las puso sobre la mesa.
Después se sentó y le echó azúcar al suyo para removerlo con paciencia. La otra
silla estuvo vacía durante unos segundos, hasta que Victoria se sentó a su lado
y cogió su propio café, para beberlo directamente.
-Pensaba que veníamos a hablar con Effy-comentó.
Se encontraban en la sala de espera de la prisión, pero
cuando les habían preguntado a quién venían a esperar, Michelle no había
pronunciado el nombre de la muchacha cuyo caso tenía entre manos.
-No iba a decirme nada, por lo que prefiero intentarlo de
otra forma-respondió la abogada, encogiéndose levemente de hombros antes de
darle un sorbo al café.
-¿Por qué trabajas para ella? Sé de sobra que no tiene
dinero suficiente para pagar tus servicios, y sus padres llevan años sin venir
a Inglaterra, por lo que dudo que estén enterados de lo que ha
ocurrido-Victoria siempre era directa, y a Michelle no le molestaba.
-Hay cosas que valen más que el dinero.
…
Effy se sentó en la silla de plástico y dejó que la agente
la esposara la mesa antes de que la puerta se abriera. Suponía que Michelle
querría echarle la bronca por lo que había hecho en el juicio, o quizás
agradecerle que hubiera hablado. Pero no se esperaba para nada ver a Tony
entrando con una sonrisa burlona. Su hermano se sentó en la silla frente a ella
y se puso cómodo, observándola en silencio hasta que la guardia salió de la
cama.
-¿Tan peligrosa eres como para que te esposen a la mesa?-le
preguntó, divertido. A Tony siempre le había hecho gracia ver a otros en malos
momentos, y eso no había cambiado con los años.
Ahora vestía mejor y llevaba el pelo más corto, y un poco de
barba. Por lo demás, tampoco había cambiado mucho. Llevaba sin verlo casi un
mes, pero tampoco era demasiado tiempo. Los Stonem ya no eran una familia desde
hacía mucho tiempo, y Tony tenía una vida ocupada. Para algo era un
representante de Asuntos Exteriores en la Unión Europea.
-Bueno, ¿cómo es la vida en prisión? ¿Se te ha caído el
jabón en la ducha?-alzó una ceja de forma graciosa, lo que hizo que Effy
ladeara una sonrisa. Tony se mordió el labio levemente-¿Te ha violado una tía
con un enorme consolador?-su hermana bufó pero no hizo ningún comentario-Si
hubiera pasado y te hubiera gustado, yo no diría nada. Has estado varios años
viviendo con una lesbiana y te has mantenido en la acera correcta, comprendería
que ahora sería una cuestión de necesidad.
La sonrisa en el rostro de Effy se ensanchó sin que la chica
pudiera evitarlo. Maldito Tony. Todas las bromas que había tenido que aguantar
cuando se había ido a vivir con Naomi y ahora esto; aunque podría comprender
que él creyera que era lesbiana, el último novio del que le había hablado a su
hermano había sido… Freddie. Y había pasado mucho tiempo. Bueno, y desde que se
había ido a vivir con Naomi también.
-Supongo que serás la que más liga del bloque, con lo buena
que tienes que ser en la cama. Porque seguro que Campbell te contó algún
truquillo-insistió Tony, buscando el punto en que empezara a hablar. Recordaba
a la perfección como había roto su anterior silencio con un “wanker” dirigido a
él. Había tardado en recuperar esa parte de sus recuerdos, tan cercana al
accidente, pero desde que lo había hecho no lo había vuelto a olvidar.
-En la única cosa que soy buena es en destruirme-le
respondió su hermana, con los ojos azules clavados en los de él-Por eso estoy
aquí y ni siquiera Chelle va a conseguir sacarme. Deberías decirle que dejara
de perder el tiempo y se dedicara a casos más importantes.
-Michelle tiene un recurso en la manga, pero necesita que tú
digas las palabras correctas, no que la ignores y hagas lo que te de la gana,
Eff-Tony apoyó los codos en la mesa y la miró con seriedad, y la seriedad en
los ojos de Tony era algo que hacía que todo el interior de Effy respondiera-Y
tiene que hablar contigo, saber lo que piensa, que le cuentes lo que ocurrió
exactamente. Así que se acabó esta ley del silencio.
-¿Estás dándome esta charla a cambio de un polvo o una
mamada, Tony?-la chica rodó los ojos.
-Estamos casados y tenemos una vida sexual satisfactoria, no
necesitamos chantajearnos para ello-le respondió él, con el deje de formalidad
que usaba en su trabajo.
-La puta pareja perfecta intentando ayudar a la chica
descarriada-Effy se escurrió en la silla lentamente, mirándolo molesta.
-No voy a dejar que te destruyas-la mirada de Tony era
fiera.
-Ya estoy destruida.
-Te folló, te hizo creer que te amaba y te rompió el
corazón. Es una putada. Pero ahora no te vas a pasar años en la cárcel por su
culpa. Si tienes depresión, haré que te vea un psicólogo. Pero habla-su hermano
parecía convencido de poder ayudarla, lo que hizo que ella sonriera con
amargura. Iluso. Nadie había podido ayudarla nunca… Quizás Freddie. Con él
había sido feliz.
“Perdí mi corazón hace mucho, ya nadie puede romperlo” pensó
en decir, pero las palabras se quedaron en su mente. Junto a todo lo
relacionado con Freddie.
-Vas a hablar con Michelle-sentenció Tony. Y Effy decidió
que iba a hacerle caso. Quería que Jake se jodiera por lo que le había hecho,
quería salir y ver a Naomi viva, quería drogarse hasta poder reírse a
carcajadas de ella misma, quería vivir.
-Fucking wanker…
Tony sonrió con la satisfacción de quien siempre consigue lo
que quiere.
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Y, como ya había adelantado. Escribo más aquí. Os dije que Sara (cumpleañera) había participado en el capítulo, aquí os voy a dejar su participación. Es una pequeña historia Naomily, porque supusimos que echaríais de menos a vuestra pareja favorita si estaba sin aparecer un capítulo entero. Aprovecho para pedir que hagáis lo mismo, participar. Me gustaría, por ejemplo, que alguien escribiera más sobre Anwar o sobre cómo puede ser el día a día de Michelle y Tony. O ideas vuestras.
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La bombilla se fundió con un débil sonido eléctrico y Naomi se despertó sobresaltada.
- ¡Emily!- dice en un grito ahogado.
La chica que estaba apoyada en sus piernas se incorpora de golpe con expresión preocupada.
- Naoms- dice, intentando calmarla-. No pasa nada- se levanta y se sienta cerca de su regazo-. Tranquila, Naoms. No pasa nada, estoy aquí. Estoy aquí-.
Tras un largo suspiro de alivio, Naomi decide posar su cabeza en la almohada de nuevo, delicadamente. Asiente débilmente y consigue estirar su mano para unirla a la de Emily.
- Se está muy tranquilo ahora- dice Emily, intentando relajar la situación-. Tampoco necesitábamos la bombilla. Queda poco para que amanezca-.
Las fuerzas de Naomi disminuían continuamente. Cada día se sentía más frágil. Incapaz de protegerse. Incapaz de proteger a Emily. Abre los ojos de nuevo para mirar fijamente la cajetilla de tabaco que había en la mesilla, cerca del bolso de su novia.
- ¿Qué ocurre?- Emily sigue sus ojos y al percatarse niega rotundamente-. Naomi. Sabes que no puedes hacerlo. No podemos arriesgarnos- vuelve la vista a Naomi y ve que en su rostro hay dibujada una sonrisa-. Naoms...
- Uno por mi- su expresión de dolor se intensifica al pronunciar esas palabras-. Coge uno para...- pero un dedo de Emily la impidió continuar hablando.
- Vale- dice haciéndola callar-. Lo haré- se levanta con cuidado de no rozar ningún aparato médico y saca un cigarro de la caja. Se sienta cerca de la ventana y tras encenderlo, mira a Naomi-. Este es por ti- intenta fingir una sonrisa sincera y le da una calada al cigarro, con cuidado de que el humo que desprendía no entrase en la habitación. Desde la camilla, Naomi la mira detenidamente. Intentando convencerse de que algún día, por lejano que fuera, ella podría sentarse con ella allí, sin preocupación alguna. Sólo ellas. Pero reprime una lágrima, al darse cuenta de que, probablemente, jamás se haría realidad.
Escrito por @SaraCheerio.