de mi cuarto
se relacione con el de mi mente.
Ahí es donde sueño, lloro y siento.
Y si no encuentro tus regalos,
puede que haya perdido los sentimientos.
Y si mi cama está deshecha,
quizás sea así como me veo.
Hay mantas por el suelo porque este frío no me lo quita nadie.
Ni tus besos.
Los espejos están tapados,
porque para no ver lo que quiero, mejor ni veo.
Y los armarios cerrados,
como mis manos cuando te veo y no siento.
Como no escribo, se rompen los bolígrafos en mi mesilla,
y los trozos de papel vagan bajo mi cama.
Las noches menos tristes tiento y los encuentro.
Es un desastre, como yo.
Como todo.
Huele a muerto.
