Me ha salido un capítulo enorme :O Al final ya tuve que borrar trozos de la conversación porque no habría alma humana capaz de leérselo entero sin sufrir daños irreversibles (???) Bueno, espero que os guste lo que habéis elegido que pase, espero que la persona con la que se encuentra os parezca lo bastante interesante :) Muchas gracias por pasaros a leer, es genial tener gente a la que no le importe perder unos minutos en esto.
Muchas gracias a @DisorientedDuck, @_LaLa_SA, @dilzife, @NocillaMalefica, @Ariana_Ms04 y @imagineaspark por haber aguantado 10 capítulos :D Cada decena de capítulos os dedico uno, va. Aunque habrá tres decenas como muy mucho, que hasta ahora he ido lenta pero ahora voy a acelerar el ritmo.
PD: Vuestros nombres de tuiter son rarunos, ¿eh?
PD2: La próxima vez os personalizo la dedicatoria ;)
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'Los reflejos de una sorpresa'
“En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.” - Nicolás Maquiavelo
-Estoy
faltando a una reunión importante para tener esta conversación contigo,
Everdeen, por lo que me gustaría que acabásemos rápido. ¿De acuerdo? Mi tiempo
es valioso, podría estar salvando a gente a la que quieres ahora mismo-los ojos
oscuros de Arden se clavaron en los de Rachel mientras entraba en la habitación
en la que estaba la chica.
La
joven se encontraba sentada en una incómoda silla de plástico azul en una
habitación con las paredes cubiertas de espejos y sin ningún mueble exceptuando
la silla en la que estaba sentada. Los guardias la habían metido ahí unos
minutos atrás y ella había estado intentando calmarse hasta que había visto al
doctor entrar por la puerta. Arden era mucho más alto que ella y, al estar
sentada, esa diferencia se incrementaba, haciéndola sentir demasiado pequeña
como para poder argumentar algo. Demasiado pequeña para estar ahí.
-¿Gente
a la que quiero? ¿Le ha pasado algo a mi madre?-Rachel se alarmó al momento y
la primera persona en la que pensó fue en su madre, sin importar que hubieran
discutido, su madre era la persona más importante en su vida.
-¿Puedes
explicarme lo que ha ocurrido?-el tono de él era impasible, y no parecía que
fuera a contestar ninguna pregunta hasta que no supiera lo que quería. Era una
tortura. No le estaba haciendo daño pero la estaba torturando, dejando caer
algo así para luego no decir nada más.
-Me
han encerrado aquí-respondió Rachel mirándose las manos, que removía inquieta
sobre su regazo. No dijo nada más y levantó la mirada para encontrarse con la
del hombre, que esperaba impasible, estaba convencida de que podría estar en
silencio durante horas mirándola hasta que no le dijera lo que quería-Violé la
seguridad del sistema informático para acceder a información clasificada. Sobre
mí. Tenía derecho a ver esos datos.
-Si
era información que tenías derecho de conocer, ¿por qué no pediste permiso en
lugar de verla ilegalmente?-Rachel odiaba la forma de expresarse del hombre,
tan impersonal, como si supiera cada respuesta y su único interés fuera
molestarla. Sabía que eso no era así, puesto que a ningún erudito se le
ocurriría preguntar cosas que ya conociera; pero no lograba quitarse esa
sensación mientras los ojos del hombre leían en los suyos.
-Por…-apretó
los labios cortando la respuesta natural, la real, que no tenía tiempo como
para esperar a la mañana del día siguiente, que no iba a volver a este
lugar-Era demasiado importante como para esperar más.
Arden
se limitó a levantar una ceja con aire interrogante. Era un maestro en el arte
del silencio, como si no necesitara hablar para conseguir saber todo lo que
quería. Rachel se humedeció los labios sin que él mudara la expresión.
-Quería
saber quién es mi padre-admitió suspirando y echando la cabeza hacia atrás,
observando su reflejo en el techo.
-¿Por
qué?-el doctor seguía plantado delante de ella con las manos a la espalda y una
pose que quería parecer relajada, pero ella percibía cierta tensión en él.
-Porque
tengo dieciséis años y no sé quién es mi padre-Rachel se arrepintió al instante
de haber pronunciado esas palabras, puesto que la cara de Arden dejó claro que
no le gustaban las respuestas obvias. Tampoco sabía qué decirle sin revelar lo
que iba a hacer a la mañana siguiente.
-Cuando
quiero escuchar obviedades voy a los Niveles Superiores a escuchar las clases
que les dan a los alumnos-los ojos de Arden la atravesaron de nuevo-Se supone
que tienes una capacidad de razonamiento bastante elevada según los informes,
acudes a clases de alto nivel y las aprovechas, varios profesores han dado
informes positivos para incluirte en sus equipos después de la iniciación… No
eres una estúpida, Everdeen, así que no me hables como si lo fueras.
-¡Discutí
con mi madre porque no me lo quería decir! Solamente quería volver y
demostrarle que no dependía de ella para saber las cosas. No ha sido lo más
inteligente que he hecho en mi vida… Lo sé. Simplemente fue… El momento-admitió
exaltándose al principio y sosegándose conforme seguía hablando.
Ni
siquiera ella tenía claro si estaba diciendo la verdad. Sonaba a verdad, era
cierto, sólo por ese motivo podría haber ido y meterse en ese lío, quizás lo de
que no hubiera más días era sólo una excusa que se había dado a sí misma para
atreverse. Se tapó la cara con las manos, intentando aclarar sus pensamientos.
-Pasarás
la noche aquí y por la mañana te llevaremos nosotros a la Ceremonia. No
sufrirás represalias posteriormente, pero no te puedes ir sin ningún castigo.
El conocimiento no ha de ser utilizado para satisfacer el interés personal y
egoísta, sino los intereses legítimos-concluyó el doctor.
Rachel
alzó la cabeza de inmediato hacia él. No podía pasar su última noche en una
celda, lejos de casa, no dormir en su cama, hablar con calma con su madre…
-No-protestó
sin alzar la voz. Una queja que sabía que no llevaría a ninguna parte, una
sílaba sin planear, fruto de la debilidad y la impotencia, del error que había
cometido.
-Adiós,
Everdeen-Arden se giró y salió, cerrando la puerta a su espalda, que quedó
camuflada entre los cientos de Rachels que se reflejaban por todas partes.
…
El
segundo reflejo de Rachel en la izquierda miraba fijamente al cuarto de la
derecha, mientras que los del techo no miraban a nadie y los de sus pies
parecían hundirse bajo el suelo. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que
se había quedado sola, pero cada segundo se le hacía eterno en esa soledad
conjunta. Ella y sus cien copias no se hacían compañía. Quería estar con su
madre más que nada en el mundo, no haber sacado el tema, despedirse durante
toda la noche, hacer que le prometiera que no la iba a olvidar aunque se fuera.
Pero no podía. Le daban ganas de aporrear la pared de espejo hasta romperle la
cara a su reflejo. Destrozarlo. Destrozarse por no ser como debería ser. Por no
querer a quien debería querer. Por no estar donde debería estar.
…
Rachel
abre los ojos de golpe y se encuentra con ella misma reflejada en el techo.
Parpadea varias veces y se incorpora hasta quedar sentada en el suelo. Quedarse
dormida en ese lugar había sido complicado y hubiera preferido no despertar
hasta la hora de marcharse. Todavía estaba más desorientada temporalmente que
antes de cerrar los ojos. Miró su muñeca desnuda y se prometió no salir nunca
más sin reloj de casa… De casa.
-Nunca
más saldré de casa, de hecho, porque no voy a volver-musitó.
No
le importaba hablar sola. Estaban sus reflejos para escucharla. Un golpe sordo
la sacó de sus pensamientos. No era la primera vez que lo escuchaba, de hecho,
probablemente un ruido similar era lo que la había despertado. Se puso en pie
con torpeza, esperando a que la puerta se abriera por alguna parte, puesto que
era incapaz de saber por dónde había salido Arden. Todo era demasiado confuso
en ese lugar.
Se
colocó aproximadamente en el centro y miró a un punto concreto en el que podía
ver, gracias a los reflejos, toda la sala. Recordaba haber encontrado todos los
puntos de ese tipo antes de dormirse. Un espejo se resquebrajó, pero no pudo
saber dónde, puesto que ahora todos parecían rotos, como si la sala fuera
camino de desintegrarse con ella dentro. Otro golpe y los espejos
resquebrajándose de nuevo, varios trocitos de espejo se desprendieron de la
pared, de una de las paredes. Uno le golpeó el pie, lo que le permitió
identificar la pared que estaba siendo golpeada. Apoyó su espalda contra la
opuesta, sin saber qué debía esperarse. Al siguiente golpe un trozo mayor cayó,
dejando una abertura en la pared de casi un metro de diámetro. Y había alguien
asomado ahí, un nuevo reflejo que se unía a los suyos.
-Ven
aquí-le pidió la chica que había al otro lado. Tenía la piel morena, al igual
que el pelo, y los ojos levemente rasgados.
-¿Quién
eres?-preguntó Rachel, despegándose de la pared pero sin acercarse. Por lo que
podía ver a través del agujero, aquella chica, un poco mayor que ella, estaba
encerrada en una celda similar a la suya.
-Una
prisionera. Llevo aquí semanas, joder, necesito hablar con alguien-Rachel
permaneció dónde estaba, el hecho de que llevara ahí semanas no hacía más que
conseguir que la temiera. Ambas permanecieron unos segundos en silencio hasta
que la chica volvió a hablar-He escuchado tu conversación, yo sé por qué la
información sobre tu padre no estaba disponible.
Curiosidad.
Rachel sintió el pinchazo como si fuera algo físico. Dio un par de pasos hacia
la chica. Era consciente de que podía estar engañándola, por lo que se mantuvo
a una distancia prudencial.
-¿Por
qué no estaba disponible?-preguntó con un brillo en los ojos, deseosa de una
respuesta.
-No
puedo decírtelo ahora, no tenemos tiempo-la chica miró a su espalda como si
esperara que un león se lanzara sobre ella-Tienes que hacer algo muy importante
por mí, mira, esto es la mayor muestra de confianz…
-¿Por
qué iba a hacer algo por ti? No te conozco de nada y estás aquí encerrada-la
interrumpió Rachel cruzándose de brazos.
-¿Y
por algo estaré aquí encerrada, no? ¿Eso es lo que te dice tu puta lógica?
¿Igual que tú estás aquí encerrada, no? Porque seguro que querer saber quién es
tu padre es ilegal…-la desconocida se exaltó e hizo ademán de ir a lanzarse por
el agujero para entrar, pero se contuvo en el último momento-Lo que tienes que
hacer es ir a la sede de…
-No
lo voy a hacer hasta que no me digas lo que sabes sobre mi padre-Rachel la
interrumpió de nuevo.
-Si
lo haces, sabrás lo que pasó con tu padre. Joder. No tenemos tiempo. ¿Cuánto
crees que tardarán en conseguir abrir las puertas?
-¿No
se pueden abrir?-Rachel miró alrededor, buscando la puerta, para detenerse casi
al instante al darse cuenta de que estaba oculta.
-He
roto la mía, y están conectadas entre sí. Si intentas abrir una maldita puerta,
todas quedan bloqueadas-le explicó la chica, mirando de reojo hacia su espalda
de nuevo.
-Claro,
tiene sentido, así si alguien consiguiera salir no podría dejar salir a todos
los que estuvieran encerrados… Es un buen método-asintió Rachel, admirando el
mecanismo elaborado por su facción. Tenía el problema de lo que estaba
ocurriendo ahora, pero no podía decir que no fuera una buena idea.
-Sí,
apasionantemente inteligente-la chica puso los ojos en blanco unos
segundos-¿Vas a escucharme de una puta vez?
Rachel
la miró molesta, puesto que la burla era evidente en su voz cuando hablaba de
la inteligencia. Decidió imitar al doctor Arden y limitarse a levantar una
ceja.
-¿Te
ha comido la lengua el puto gato o eso significa que vas a dejar de interrumpirme
de una jodida vez?-la chica la miró esperando una respuesta, por lo que Rachel
decidió que no era tan buena como Arden haciendo eso, o quizás es que esa chica
no era capaz de interactuar correctamente.
-¿No
puedes completar una frase sin decir un taco?-le preguntó, mirando alrededor al
escuchar un sonido sordo. Alguien estaba intentando abrir la puerta como fuera.
-Hablo
como me da la puta gana, y después de estar sufriendo jodidos interrogatorios
ya sólo me sale esto, agradece que no esté insultándote como a esos jodidos
cabrones-la chica tragó saliva después de la frase, y Rachel pudo ver el miedo
en sus ojos. Dio un paso más hacia el agujero.
-Habla-le
pidió con tono quedo. Su voz casi no se escuchó puesto que otro golpe fuerte
retumbó en la sala, pero la chica asintió.
-Tienes
que ir a la sede de Osadía y decirle a Amar que estoy aquí, tienes que decirle
que están prep…-la chica se interrumpió cuando varios trozos de espejo volaron
a su espalda y un guardia comenzó a entrar en la celda-¡Ayúdame a salir!
¡Ayúdame! ¡No quiero estar encerrada!-empezó a gritarle de repente, sin
terminar de decirle lo que le estaba contando.
Rachel
dio varios pasos atrás, intimidada, hasta que su espalda quedó contra la pared
de espejo. Osadía. Amar. Decirle que están preparando algo. En la otra celda la
chica ya yacía inconsciente en los brazos de unos de los guardias, el otro
guardia aún portaba la jeringuilla que le habían clavado en la mano.
…
-¿No
te dijo nada?
-Sólo
que la sacara de allí-Rachel sacudió la cabeza levemente mientras respondía a
la misma pregunta por cuarta vez.
Estaba
sentada en una de las mesas del hall con el jefe de seguridad. Hacía unos
minutos que la habían dejado salir de la destrozada celda. Miró la taza de café
que le había ofrecido el hombre. Tenía el pelo rubio y los ojos azules, y sería
un poco más mayor que su madre. Lo había visto más veces, puesto que siempre
estaba en el edificio y los había acompañado en algunas de las visitas. Prefería
sus preguntas antes que las de Arden, puesto que los ojos claros de Brian eran
comprensivos y la calmaban. También hacía que se sintiera peor mintiéndole.
Pero
se había dado cuenta de que si la chica, cuyo nombre no sabía, había dejado de
hablarle de lo que tenía que hacer cuando los guardias habían entrado, era
porque no quería que nadie supiera que había hablado con Rachel.
-Lamento
lo que ha ocurrido. Pensábamos que a nadie se le ocurriría tratar de romper las
paredes con su propio cuerpo. Se ha roto un brazo por dos sitios, y tiene una
mano destrozada, también un hombro…-Brian parecía impresionado por lo que
contaba. Y lo estaba. Ambos lo estaban. Que alguien aguantara tanto dolor se
escapaba a su comprensión.
Ambos
permanecieron unos segundos en silencio, cada uno interpretando lo que había
ocurrido en su cabeza. Para Rachel era una seña de lo importante que era hablar
con el tal Amar. Para Brian era la preocupación por lo que le habría ocurrido a
la chica para hacerlo, él se encargaba de que todos los prisioneros tuvieran
unas condiciones adecuadas: comida, agua, higiene… Aunque no podía evitarle el
aislamiento, ni las sesiones de interrogatorios.
-¿Por
qué estaba encerrada esa chica?-le preguntó Rachel después de darle un sorbo al
café.
-Es
confidencial-respondió él con rapidez, pero sin ser cortante.
-¿Lleva
mucho encerrada?
-Confidencial.
-¿Cómo
se llama?
-Confidencial-Brian
levantó una comisura del labio-Y te aseguro que esa información no la podrás
conseguir cambiando un par de protocolos de seguridad.
Rachel
suspiró frustrada y volvió a centrarse en el café. Sabía que si la información
estaba oculta era por algo, pero tenía dudas incluso de que el hombre que
estaba sentado frente a ella lo supiera todo. Brian Krause no parecía un tipo
capaz de consentir que les hicieran algo malo a los prisioneros, tenía un
aspecto de salvador, de cuidar de cada persona que se pusiera a su alcance.
-¡Rachel!-la
chica giró rápidamente al escuchar su nombre y se encontró a su madre, que se
acercaba a ella con una bolsa en la mano. Bolsa que dejó caer al suelo para
fundirse en un abrazo con su hija.-Lo siento, lo siento, no me habían avisado
de nada, yo…
Estuvieron
abrazadas y pidiéndose perdón durante un rato, hasta que ambas se separaron y
se dedicaron una sonrisa cálida.
-Gracias
por llamarme, Brian-su madre miró al hombre, que se limitó a asentir con una
sonrisa. Luego miró a su hija y recogió la bolsa del suelo-Te he traído la ropa
que habías elegido para que te puedas cambiar aquí. No puedes ir a casa, pero
me quedaré contigo el resto de la noche.
-De
hecho, no-una voz nueva se sumó a la conversación. Arden llegaba con su bata
blanca ondeando y las miraba con sus ojos negros-Está cumpliendo su castigo,
por lo que será llevada a una celda, tal y como dicen las normas-se giró hacia
Brian mientras decía eso, recalcándolo para que el jefe de seguridad no dijera
nada-Vamos, Everdeen, está todo listo arriba.
Rachel
asintió entristecida. Se había hecho ilusiones de pasar todo el tiempo que
pudiera con su madre. Volvió a abrazarla.
-Rachel, se llamaba Daario-le susurró su madre al oído
mientras se abrazaban.
-Daario Davis-asintió Rachel, que había leído la información en el ordenador.
JUALAAAAAA.
ResponderEliminarPues a mí no me ha parecido en absoluto largo O.ó Es más, casi se me ha hecho corto, con la intriga de quién es la chica de la otra celda, y qué era eso tan importante que tenía que conseguir que Rachel haga. Oioioioioi, si va a la sede de Osadía, fijo que se encuentra con el pelirrojo misterioso 8) Yo ya me adelanto a los hechos, ¿qué pasa? xDD
Repito que el señor Arden no me gusta un pelo. Y no sé porqué, y aunque me pasarás la foto de quién es, me lo imagino como cierto profesor de Inglés común que tuvimos y que pronunciaba de forma muy peculiar 'taitenium' (??) Trauma.
¿Para el próximo capítulo ya va a ser la Ceremonia esa de elección? Alknsfljnsf. Me da penina que Rachel tenga que separarse de su madre, jopé.
Daario Davis, ¿eh? Me suena el apellido a cierto componente de cierto grupo.... :P A ver quién carajo es el paisa, ya me toca a mi la patata tanta intriga y tanta confidencialidad.
Y eso. Hasta el próximo lunes o cuando sea :3
PD: no quiero imaginarme la personalización de la dedicatoria que me harás a mí OMG.
Taitenium XDDD Nunca me había planteado que en tu loca cabeza fuera a aparecer justo esa cara jajaja yo prefiero al doctor arden de google imágenes.
ResponderEliminarPara el próximo capítulo, Rachel elige por fin :D :D :D 11 capítulos para llegar a eso, o lo que es lo mismo, medio fic antes de que elija facción... Soy una lenta.
Dudé entre Daario Williams, Daario York o Daario Davis, pero al final pensé que... No pensé. Vi una foto de Jerm y escribí jajaja
Tu dedicatoria hará referencias a morder almohadas, a hacer 'pop' y a gays, pero será muy cariñosa ;)