18 de febrero de 2013

Renegade. Capítulo 10.


Me ha salido un capítulo enorme :O Al final ya tuve que borrar trozos de la conversación porque no habría alma humana capaz de leérselo entero sin sufrir daños irreversibles (???) Bueno, espero que os guste lo que habéis elegido que pase, espero que la persona con la que se encuentra os parezca lo bastante interesante :) Muchas gracias por pasaros a leer, es genial tener gente a la que no le importe perder unos minutos en esto.

Muchas gracias a @DisorientedDuck, @_LaLa_SA, @dilzife, @NocillaMalefica, @Ariana_Ms04 y @imagineaspark por haber aguantado 10 capítulos :D Cada decena de capítulos os dedico uno, va. Aunque habrá tres decenas como muy mucho, que hasta ahora he ido lenta pero ahora voy a acelerar el ritmo. 
PD: Vuestros nombres de tuiter son rarunos, ¿eh?
PD2: La próxima vez os personalizo la dedicatoria ;)


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'Los reflejos de una sorpresa'

“En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.” - Nicolás Maquiavelo


-Estoy faltando a una reunión importante para tener esta conversación contigo, Everdeen, por lo que me gustaría que acabásemos rápido. ¿De acuerdo? Mi tiempo es valioso, podría estar salvando a gente a la que quieres ahora mismo-los ojos oscuros de Arden se clavaron en los de Rachel mientras entraba en la habitación en la que estaba la chica.

La joven se encontraba sentada en una incómoda silla de plástico azul en una habitación con las paredes cubiertas de espejos y sin ningún mueble exceptuando la silla en la que estaba sentada. Los guardias la habían metido ahí unos minutos atrás y ella había estado intentando calmarse hasta que había visto al doctor entrar por la puerta. Arden era mucho más alto que ella y, al estar sentada, esa diferencia se incrementaba, haciéndola sentir demasiado pequeña como para poder argumentar algo. Demasiado pequeña para estar ahí.

-¿Gente a la que quiero? ¿Le ha pasado algo a mi madre?-Rachel se alarmó al momento y la primera persona en la que pensó fue en su madre, sin importar que hubieran discutido, su madre era la persona más importante en su vida.

-¿Puedes explicarme lo que ha ocurrido?-el tono de él era impasible, y no parecía que fuera a contestar ninguna pregunta hasta que no supiera lo que quería. Era una tortura. No le estaba haciendo daño pero la estaba torturando, dejando caer algo así para luego no decir nada más.

-Me han encerrado aquí-respondió Rachel mirándose las manos, que removía inquieta sobre su regazo. No dijo nada más y levantó la mirada para encontrarse con la del hombre, que esperaba impasible, estaba convencida de que podría estar en silencio durante horas mirándola hasta que no le dijera lo que quería-Violé la seguridad del sistema informático para acceder a información clasificada. Sobre mí. Tenía derecho a ver esos datos.

-Si era información que tenías derecho de conocer, ¿por qué no pediste permiso en lugar de verla ilegalmente?-Rachel odiaba la forma de expresarse del hombre, tan impersonal, como si supiera cada respuesta y su único interés fuera molestarla. Sabía que eso no era así, puesto que a ningún erudito se le ocurriría preguntar cosas que ya conociera; pero no lograba quitarse esa sensación mientras los ojos del hombre leían en los suyos.

-Por…-apretó los labios cortando la respuesta natural, la real, que no tenía tiempo como para esperar a la mañana del día siguiente, que no iba a volver a este lugar-Era demasiado importante como para esperar más.

Arden se limitó a levantar una ceja con aire interrogante. Era un maestro en el arte del silencio, como si no necesitara hablar para conseguir saber todo lo que quería. Rachel se humedeció los labios sin que él mudara la expresión.

-Quería saber quién es mi padre-admitió suspirando y echando la cabeza hacia atrás, observando su reflejo en el techo.

-¿Por qué?-el doctor seguía plantado delante de ella con las manos a la espalda y una pose que quería parecer relajada, pero ella percibía cierta tensión en él.

-Porque tengo dieciséis años y no sé quién es mi padre-Rachel se arrepintió al instante de haber pronunciado esas palabras, puesto que la cara de Arden dejó claro que no le gustaban las respuestas obvias. Tampoco sabía qué decirle sin revelar lo que iba a hacer a la mañana siguiente.

-Cuando quiero escuchar obviedades voy a los Niveles Superiores a escuchar las clases que les dan a los alumnos-los ojos de Arden la atravesaron de nuevo-Se supone que tienes una capacidad de razonamiento bastante elevada según los informes, acudes a clases de alto nivel y las aprovechas, varios profesores han dado informes positivos para incluirte en sus equipos después de la iniciación… No eres una estúpida, Everdeen, así que no me hables como si lo fueras.

-¡Discutí con mi madre porque no me lo quería decir! Solamente quería volver y demostrarle que no dependía de ella para saber las cosas. No ha sido lo más inteligente que he hecho en mi vida… Lo sé. Simplemente fue… El momento-admitió exaltándose al principio y sosegándose conforme seguía hablando.

Ni siquiera ella tenía claro si estaba diciendo la verdad. Sonaba a verdad, era cierto, sólo por ese motivo podría haber ido y meterse en ese lío, quizás lo de que no hubiera más días era sólo una excusa que se había dado a sí misma para atreverse. Se tapó la cara con las manos, intentando aclarar sus pensamientos.

-Pasarás la noche aquí y por la mañana te llevaremos nosotros a la Ceremonia. No sufrirás represalias posteriormente, pero no te puedes ir sin ningún castigo. El conocimiento no ha de ser utilizado para satisfacer el interés personal y egoísta, sino los intereses legítimos-concluyó el doctor.

Rachel alzó la cabeza de inmediato hacia él. No podía pasar su última noche en una celda, lejos de casa, no dormir en su cama, hablar con calma con su madre…

-No-protestó sin alzar la voz. Una queja que sabía que no llevaría a ninguna parte, una sílaba sin planear, fruto de la debilidad y la impotencia, del error que había cometido.

-Adiós, Everdeen-Arden se giró y salió, cerrando la puerta a su espalda, que quedó camuflada entre los cientos de Rachels que se reflejaban por todas partes.


El segundo reflejo de Rachel en la izquierda miraba fijamente al cuarto de la derecha, mientras que los del techo no miraban a nadie y los de sus pies parecían hundirse bajo el suelo. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que se había quedado sola, pero cada segundo se le hacía eterno en esa soledad conjunta. Ella y sus cien copias no se hacían compañía. Quería estar con su madre más que nada en el mundo, no haber sacado el tema, despedirse durante toda la noche, hacer que le prometiera que no la iba a olvidar aunque se fuera. Pero no podía. Le daban ganas de aporrear la pared de espejo hasta romperle la cara a su reflejo. Destrozarlo. Destrozarse por no ser como debería ser. Por no querer a quien debería querer. Por no estar donde debería estar.


Rachel abre los ojos de golpe y se encuentra con ella misma reflejada en el techo. Parpadea varias veces y se incorpora hasta quedar sentada en el suelo. Quedarse dormida en ese lugar había sido complicado y hubiera preferido no despertar hasta la hora de marcharse. Todavía estaba más desorientada temporalmente que antes de cerrar los ojos. Miró su muñeca desnuda y se prometió no salir nunca más sin reloj de casa… De casa.

-Nunca más saldré de casa, de hecho, porque no voy a volver-musitó.

No le importaba hablar sola. Estaban sus reflejos para escucharla. Un golpe sordo la sacó de sus pensamientos. No era la primera vez que lo escuchaba, de hecho, probablemente un ruido similar era lo que la había despertado. Se puso en pie con torpeza, esperando a que la puerta se abriera por alguna parte, puesto que era incapaz de saber por dónde había salido Arden. Todo era demasiado confuso en ese lugar.

Se colocó aproximadamente en el centro y miró a un punto concreto en el que podía ver, gracias a los reflejos, toda la sala. Recordaba haber encontrado todos los puntos de ese tipo antes de dormirse. Un espejo se resquebrajó, pero no pudo saber dónde, puesto que ahora todos parecían rotos, como si la sala fuera camino de desintegrarse con ella dentro. Otro golpe y los espejos resquebrajándose de nuevo, varios trocitos de espejo se desprendieron de la pared, de una de las paredes. Uno le golpeó el pie, lo que le permitió identificar la pared que estaba siendo golpeada. Apoyó su espalda contra la opuesta, sin saber qué debía esperarse. Al siguiente golpe un trozo mayor cayó, dejando una abertura en la pared de casi un metro de diámetro. Y había alguien asomado ahí, un nuevo reflejo que se unía a los suyos.

-Ven aquí-le pidió la chica que había al otro lado. Tenía la piel morena, al igual que el pelo, y los ojos levemente rasgados.

-¿Quién eres?-preguntó Rachel, despegándose de la pared pero sin acercarse. Por lo que podía ver a través del agujero, aquella chica, un poco mayor que ella, estaba encerrada en una celda similar a la suya.

-Una prisionera. Llevo aquí semanas, joder, necesito hablar con alguien-Rachel permaneció dónde estaba, el hecho de que llevara ahí semanas no hacía más que conseguir que la temiera. Ambas permanecieron unos segundos en silencio hasta que la chica volvió a hablar-He escuchado tu conversación, yo sé por qué la información sobre tu padre no estaba disponible.

Curiosidad. Rachel sintió el pinchazo como si fuera algo físico. Dio un par de pasos hacia la chica. Era consciente de que podía estar engañándola, por lo que se mantuvo a una distancia prudencial.

-¿Por qué no estaba disponible?-preguntó con un brillo en los ojos, deseosa de una respuesta.

-No puedo decírtelo ahora, no tenemos tiempo-la chica miró a su espalda como si esperara que un león se lanzara sobre ella-Tienes que hacer algo muy importante por mí, mira, esto es la mayor muestra de confianz…

-¿Por qué iba a hacer algo por ti? No te conozco de nada y estás aquí encerrada-la interrumpió Rachel cruzándose de brazos.

-¿Y por algo estaré aquí encerrada, no? ¿Eso es lo que te dice tu puta lógica? ¿Igual que tú estás aquí encerrada, no? Porque seguro que querer saber quién es tu padre es ilegal…-la desconocida se exaltó e hizo ademán de ir a lanzarse por el agujero para entrar, pero se contuvo en el último momento-Lo que tienes que hacer es ir a la sede de…

-No lo voy a hacer hasta que no me digas lo que sabes sobre mi padre-Rachel la interrumpió de nuevo.

-Si lo haces, sabrás lo que pasó con tu padre. Joder. No tenemos tiempo. ¿Cuánto crees que tardarán en conseguir abrir las puertas?

-¿No se pueden abrir?-Rachel miró alrededor, buscando la puerta, para detenerse casi al instante al darse cuenta de que estaba oculta.

-He roto la mía, y están conectadas entre sí. Si intentas abrir una maldita puerta, todas quedan bloqueadas-le explicó la chica, mirando de reojo hacia su espalda de nuevo.

-Claro, tiene sentido, así si alguien consiguiera salir no podría dejar salir a todos los que estuvieran encerrados… Es un buen método-asintió Rachel, admirando el mecanismo elaborado por su facción. Tenía el problema de lo que estaba ocurriendo ahora, pero no podía decir que no fuera una buena idea.

-Sí, apasionantemente inteligente-la chica puso los ojos en blanco unos segundos-¿Vas a escucharme de una puta vez?

Rachel la miró molesta, puesto que la burla era evidente en su voz cuando hablaba de la inteligencia. Decidió imitar al doctor Arden y limitarse a levantar una ceja.

-¿Te ha comido la lengua el puto gato o eso significa que vas a dejar de interrumpirme de una jodida vez?-la chica la miró esperando una respuesta, por lo que Rachel decidió que no era tan buena como Arden haciendo eso, o quizás es que esa chica no era capaz de interactuar correctamente.

-¿No puedes completar una frase sin decir un taco?-le preguntó, mirando alrededor al escuchar un sonido sordo. Alguien estaba intentando abrir la puerta como fuera.

-Hablo como me da la puta gana, y después de estar sufriendo jodidos interrogatorios ya sólo me sale esto, agradece que no esté insultándote como a esos jodidos cabrones-la chica tragó saliva después de la frase, y Rachel pudo ver el miedo en sus ojos. Dio un paso más hacia el agujero.

-Habla-le pidió con tono quedo. Su voz casi no se escuchó puesto que otro golpe fuerte retumbó en la sala, pero la chica asintió.

-Tienes que ir a la sede de Osadía y decirle a Amar que estoy aquí, tienes que decirle que están prep…-la chica se interrumpió cuando varios trozos de espejo volaron a su espalda y un guardia comenzó a entrar en la celda-¡Ayúdame a salir! ¡Ayúdame! ¡No quiero estar encerrada!-empezó a gritarle de repente, sin terminar de decirle lo que le estaba contando.

Rachel dio varios pasos atrás, intimidada, hasta que su espalda quedó contra la pared de espejo. Osadía. Amar. Decirle que están preparando algo. En la otra celda la chica ya yacía inconsciente en los brazos de unos de los guardias, el otro guardia aún portaba la jeringuilla que le habían clavado en la mano.


-¿No te dijo nada?

-Sólo que la sacara de allí-Rachel sacudió la cabeza levemente mientras respondía a la misma pregunta por cuarta vez.

Estaba sentada en una de las mesas del hall con el jefe de seguridad. Hacía unos minutos que la habían dejado salir de la destrozada celda. Miró la taza de café que le había ofrecido el hombre. Tenía el pelo rubio y los ojos azules, y sería un poco más mayor que su madre. Lo había visto más veces, puesto que siempre estaba en el edificio y los había acompañado en algunas de las visitas. Prefería sus preguntas antes que las de Arden, puesto que los ojos claros de Brian eran comprensivos y la calmaban. También hacía que se sintiera peor mintiéndole.

Pero se había dado cuenta de que si la chica, cuyo nombre no sabía, había dejado de hablarle de lo que tenía que hacer cuando los guardias habían entrado, era porque no quería que nadie supiera que había hablado con Rachel.

-Lamento lo que ha ocurrido. Pensábamos que a nadie se le ocurriría tratar de romper las paredes con su propio cuerpo. Se ha roto un brazo por dos sitios, y tiene una mano destrozada, también un hombro…-Brian parecía impresionado por lo que contaba. Y lo estaba. Ambos lo estaban. Que alguien aguantara tanto dolor se escapaba a su comprensión.

Ambos permanecieron unos segundos en silencio, cada uno interpretando lo que había ocurrido en su cabeza. Para Rachel era una seña de lo importante que era hablar con el tal Amar. Para Brian era la preocupación por lo que le habría ocurrido a la chica para hacerlo, él se encargaba de que todos los prisioneros tuvieran unas condiciones adecuadas: comida, agua, higiene… Aunque no podía evitarle el aislamiento, ni las sesiones de interrogatorios.

-¿Por qué estaba encerrada esa chica?-le preguntó Rachel después de darle un sorbo al café.

-Es confidencial-respondió él con rapidez, pero sin ser cortante.

-¿Lleva mucho encerrada?

-Confidencial.

-¿Cómo se llama?

-Confidencial-Brian levantó una comisura del labio-Y te aseguro que esa información no la podrás conseguir cambiando un par de protocolos de seguridad.

Rachel suspiró frustrada y volvió a centrarse en el café. Sabía que si la información estaba oculta era por algo, pero tenía dudas incluso de que el hombre que estaba sentado frente a ella lo supiera todo. Brian Krause no parecía un tipo capaz de consentir que les hicieran algo malo a los prisioneros, tenía un aspecto de salvador, de cuidar de cada persona que se pusiera a su alcance.

-¡Rachel!-la chica giró rápidamente al escuchar su nombre y se encontró a su madre, que se acercaba a ella con una bolsa en la mano. Bolsa que dejó caer al suelo para fundirse en un abrazo con su hija.-Lo siento, lo siento, no me habían avisado de nada, yo…

Estuvieron abrazadas y pidiéndose perdón durante un rato, hasta que ambas se separaron y se dedicaron una sonrisa cálida.

-Gracias por llamarme, Brian-su madre miró al hombre, que se limitó a asentir con una sonrisa. Luego miró a su hija y recogió la bolsa del suelo-Te he traído la ropa que habías elegido para que te puedas cambiar aquí. No puedes ir a casa, pero me quedaré contigo el resto de la noche.

-De hecho, no-una voz nueva se sumó a la conversación. Arden llegaba con su bata blanca ondeando y las miraba con sus ojos negros-Está cumpliendo su castigo, por lo que será llevada a una celda, tal y como dicen las normas-se giró hacia Brian mientras decía eso, recalcándolo para que el jefe de seguridad no dijera nada-Vamos, Everdeen, está todo listo arriba.

Rachel asintió entristecida. Se había hecho ilusiones de pasar todo el tiempo que pudiera con su madre. Volvió a abrazarla.

-Rachel, se llamaba Daario-le susurró su madre al oído mientras se abrazaban.

-Daario Davis-asintió Rachel, que había leído la información en el ordenador.

2 comentarios:

  1. JUALAAAAAA.
    Pues a mí no me ha parecido en absoluto largo O.ó Es más, casi se me ha hecho corto, con la intriga de quién es la chica de la otra celda, y qué era eso tan importante que tenía que conseguir que Rachel haga. Oioioioioi, si va a la sede de Osadía, fijo que se encuentra con el pelirrojo misterioso 8) Yo ya me adelanto a los hechos, ¿qué pasa? xDD
    Repito que el señor Arden no me gusta un pelo. Y no sé porqué, y aunque me pasarás la foto de quién es, me lo imagino como cierto profesor de Inglés común que tuvimos y que pronunciaba de forma muy peculiar 'taitenium' (??) Trauma.
    ¿Para el próximo capítulo ya va a ser la Ceremonia esa de elección? Alknsfljnsf. Me da penina que Rachel tenga que separarse de su madre, jopé.
    Daario Davis, ¿eh? Me suena el apellido a cierto componente de cierto grupo.... :P A ver quién carajo es el paisa, ya me toca a mi la patata tanta intriga y tanta confidencialidad.
    Y eso. Hasta el próximo lunes o cuando sea :3
    PD: no quiero imaginarme la personalización de la dedicatoria que me harás a mí OMG.

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  2. Taitenium XDDD Nunca me había planteado que en tu loca cabeza fuera a aparecer justo esa cara jajaja yo prefiero al doctor arden de google imágenes.
    Para el próximo capítulo, Rachel elige por fin :D :D :D 11 capítulos para llegar a eso, o lo que es lo mismo, medio fic antes de que elija facción... Soy una lenta.

    Dudé entre Daario Williams, Daario York o Daario Davis, pero al final pensé que... No pensé. Vi una foto de Jerm y escribí jajaja

    Tu dedicatoria hará referencias a morder almohadas, a hacer 'pop' y a gays, pero será muy cariñosa ;)

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