'Rumour has it'
“No hace falta renunciar al pasado al entrar en el porvenir. Al cambiar las cosas no es necesario perderlas.” - John Cage
Camisa
azul de manga larga para cubrir las cicatrices de sus brazos, para parecerse
más a lo que era para su madre. Pantalón corto negro, tras juzgar que las
marcas en sus piernas eran más normales, todo el mundo se tropezaba entre tanto
empujón. El pelo castaño cuidadosamente peinado, aprovechando el reciente
corte. Se maquilló ligeramente, tratando de cubrirse la marca que le había
dejado el choque contra la roca mientras corría el día anterior. Sus ojos la
miraban con movimientos rápidos, inquietos, buscando en el espejo detalles que
pudiera arreglar antes del encuentro con su madre.
-¿Te
falta mucho, muñeca?-la cabeza de Noah se asomó por la entrada del baño.
Rachel
se echó un último vistazo en el espejo. Estaba relativamente preparada para
encontrarse con su madre, sí, pero para lo que no estaba preparada era para
encontrarse con su ausencia. Los cinco caminaban juntos, o al menos en el mismo
grupo. Benjamin encabezaba a los chicos sin mirar atrás ni abrir la boca. Arya
iba acariciando la pared con los dedos, también sumida en un completo mutismo.
Chris cerraba el grupo, murmurando palabras que sonaban a una explicación de su
traslado. Noah y Rachel iban juntos tras Benjamin, hombro con hombro,
intentando apoyarse mutuamente.
Junto
al abismo había movimiento, aunque menos que otros días. Benjamin se lanzó a la
carrera y saltó hacia sus padres en lugar de seguir el camino habitual, dando
un pequeño rodeo en una suave pendiente. Cuando Rachel empezó a pasear sus ojos
por la gente, no pudo evitar fijarse en cómo los Baker abrazaban a su hijo, en
cómo el pulcro azul se mezclaba con el negro en un abrazo lleno de amor. La
chica se detuvo en el borde, en lugar de seguir bajando. No veía a su madre.
Noah se paró a su lado unos segundos, hasta que un hombre igual de enorme que
él alzó una mano desde el Pozo.
-¡Papá!-la
sonrisa se extendió por el moreno rostro de Noah, en el que empezaba a crecer
una incipiente barba.
El
enorme chico avanzó con pasos gigantes hacia aquel hombre, a cuyo lado había
otro cuerpo más pequeño, que corrió hacia el trasladado para colgarse de su
cuello.
Chris
se situó a la izquierda de Rachel, observando a la multitud con nerviosismo. Al
otro lado, Arya, a una distancia prudencial y también visiblemente nerviosa,
con las manos temblorosas. Rachel localizó entonces a su madre. No la había
encontrado antes porque venía vestida de negro y estaba inmersa en un grupo de
hombres de Osadía.
La
joven trató de contener su emoción y no echó a correr, aunque avanzaba con paso
rápido y a trompicones hacia su madre que, cuando la vio, abrió los brazos
hacia ella y la acogió con calidez, apretándola con fuerza.
-Cariño-le
susurró al oído sin dejar de apretarla.
-Has
venido-Rachel hundió su cara en el hombro de su madre, sintiéndose segura al
fin, como si su madre pudiera salvarla de todos los peligros que se ocultaban
en su nueva Facción.
-Por
supuesto, ¿cómo no iba a venir? Eres mi hija, lo eres todo para mí-su madre se
separó y le cogió la cara entre las manos, mirándola con sus ojos verdes-Nunca
te voy a dejar, Rachel, jamás. No importa que hayas elegido esto, yo voy a
estar para ti.
Rachel
asintió, intentando contener sus sentimientos. Nadie le había dicho que debiera
hacerlo, pero había osados alrededor y no quería parecer débil ante ellos.
-Tenemos
mucho de lo que hablar y no demasiado tiempo, ¿algún lugar tranquilo?-le
preguntó su madre acariciándole la mejilla con cariño. Rachel cogió su mano y
empezó a guiarla entre la gente, evitando a aquellos hombres que la habían
acaparado antes y acercándose al Abismo.
Llevó
a su madre a una piedra que colgaba sobre aquellas aguas, pero que era segura.
Ambas se sentaron allí, con los pies colgando y la espalda firmemente apoyada
contra la pared. No había ningún peligro de resbalarse puesto que ambas tenían
un pequeño saliente entre las piernas que evitaría cualquier caída.
-Te
has dado un buen corte, ¿eh?-observó su madre sin mirarla, con los ojos en el
agua revuelta.
-Sí,
es una historia un poco larga, pero me hace parecer menos extraña aquí,
teniendo en cuenta que no estoy muy dispuesta a clavarme agujas u otros
utensilios en el cuerpo sólo por estética o diversión-comentó Rachel tocándose
el flequillo y echándolo hacia un lado.
-Y
el del pelo no ha sido el único-los dedos de su madre rozaron una herida ya
casi cerrada en la rodilla de la chica, de los primeros saltos al tren o quizás
del día del paintball.
-La
seguridad y la valentía no son demasiado compatibles-Rachel se encogió de
hombros, quitándole importancia. Ya se había acostumbrado a esos pequeños
rasguños, que marcaban su piel anteriormente inmaculada.
-Espero
que la higiene sí que lo sea, o que al menos tengáis desinfectantes
disponibles-su madre frunció los labios de forma reprobadora.
-El
botiquín está bien servido de vendas y alcohol, no hay problema con las
infecciones-Rachel estiró sus manos hasta tocar más allá de sus rodillas.
Era
consciente de que estaban tratando temas intrascendentes cuando había tres que
debían de ser tratados de inmediato: las causas de su traslado, la historia de
su padre y Sam; no había dejado de pensar en su amiga aunque no se lo hubiera
dicho a nadie.
-¿Por
qué Osadía, Rach? No te pudo salir en las pruebas, tú no eres así…-su madre la
miró con atención, y Rachel supo que era para que su rostro completara lo que
no dijeran sus palabras.
-No.
Me salió Erudición… Pero fue extraño. La mujer me dijo que el resultado era
Abnegación, aunque en el papel pusiera Erudición y las respuestas fueran
claramente de una erudita. Fue confuso. Y luego Benjamin, tuvimos una cita
desastrosa, lo que hizo que pensara en lo sola que podía sentirme en cuanto al
tema romántico. Y luego también estuviste tú, todo el misterio sobre papá. La
chica que conocí cuando me encerraron…-Rachel se llevó ambas manos a la cabeza,
que empezaba a latirle-Fue horrible. Todo eso antes de elegir. Lo único que
tenía claro era que no podía quedarme ahí con tus secretos, Arden, con
Benjamin…
-Pero,
¿por qué Osadía? Es un sitio inseguro, una iniciación complicada…-su madre
sacudió la cabeza-¿No reflexionaste sobre eso?
-¡¿Acaso
iba a irme a Abnegación sólo por saber que iba a pasar la Iniciación?!-la
adolescente estalló y miró a su madre con rabia-No era simplemente escapar de
Erudición, era buscar un sitio en el que pudiera estar mejor, sentirme mejor.
-¿Y
ese sitio es este? ¿Un lugar en el que para hablar tranquilamente tienes que
estar colgando sobre un abismo? ¿Te sientes bien así?-le increpó la mujer.
-Es
por él, mamá. Sin ti, sin Sam… Tenía que ir a un sitio en el que hubiera
alguien con quién pudiera sentirme bien… Y ésta era la única opción-le
respondió Rachel bajando el tono, sin mirarla.
Su
madre respiró profundamente y se quedó en silencio unos segundos, como si estuviera
meditando qué decirle. Obviamente, Rachel no se alegraba del rumbo que estaba
tomando la conversación, una dirección que le suscitaba más preguntas,
preguntas que aún no había resuelto en su mente.
-Háblame
de Daario-le pidió a su madre.
-Espero
que después de escuchar la historia puedas entender por qué no te hablé de él
antes, y entender muchas más cosas-le dijo su madre, moviéndose con
incomodidad.
“Cuando conocí a tu padre yo era una chica
joven, ambiciosa y exigente, aunque eso no me convertía en mala persona. Era
como el resto. Acababa de elegir quedarme en mi Facción, tenía todas las
pruebas por delante y no quería ser mediocre en ellas. Daba por hecho que no
iba a tener ningún problema en convertirme en una erudita, pero sabía que si
quería llegar a los puestos que deseaba debía darlo todo de mí. El objetivo de
mi estudio era un viejo teorema, una adivinanza, podríamos decir. Me preparé
horarios de trece horas de estudio al día y los cumplí perfectamente durante
casi una semana. Puede que parezca que me lo tomaba muy en serio, pero todos
estábamos igual. Y entonces un día, durante mis veinte minutos destinados a
comer, tuve que sentarme en frente de un chico al que no conocía. Lo hice
simplemente porque no quería que me distrajeran con otras ideas, cosa que me
encantaba normalmente, pero ese día había empezado a trabajar con la técnica
del descenso infinito para probar el teorema y no tenía ánimos. El chico
sentado frente a mí no llamó mi atención especialmente, me parecía normal, del
montón. Con mis dieciséis años yo ya… Bueno, contaba con varios escarceos
amorosos. Daario se presentó, me preguntó sobre mi proyecto, se ofreció a
ayudarme y se interesó por mis preocupaciones; sin contarme sus problemas,
simplemente apoyándome. Dejé que me ayudara, obviamente. Sabía que él
necesitaría el tiempo para su proyecto y que probablemente sólo hacía eso para
intentar ganar terreno conmigo, pero dos personas trabajaban más rápido que
una; por lo que un par de horas al día, el chico de pelo cobrizo se dedicaba a
repasarme las cuentas en lugar de a su proyecto. Pasaron varios días y mi
trabajo era prometedor, avanzaba rápido porque si cometía algún error me daba
cuenta el mismo día gracias a Daario. Nunca me hablaba de él, pero durante las
horas de la comida acabó por conocerme bastante bien. Un día, viendo lo
adelantada que iba con mi proyecto, fui a ver el trabajo sobre feromonas de una
de mis amigas. Había quedado con Daario después, pero él vino a buscarme y le
dije que ese día no trabajaríamos. Entonces me propuso ir a tomar un café y,
entre unas cosas y otras, le pregunté por el suyo. Me llevó a su habitación y
me enseñó un diagrama enorme de una máquina cuya función yo no podía
identificar. Luego me mostró sobre su mesa varias miniaturas de aquella máquina,
del tamaño de una pelota de golf, con piezas diminutas alrededor y varias
pinzas y lupas. Iba a preguntarle más pero acabamos en su cama…”
-¿Las
feromonas?-interrumpió Rachel, que había escuchado en silencio hasta el
momento.
Su
madre sonrió, haciendo que le formara un hoyuelo en la parte derecha de su
cara. Después negó con la cabeza lentamente.
-Podría
ser una buena excusa, pero las feromonas con las que trabajaba mi amiga eran de
abeja. Y yo no soy antófila, y ni mucho menos soy un insecto-le respondió sin
perder la media sonrisa.
-A
mí sí me gustan las flores, creo, no me considero una amante pero… No creo que
por ello me afecten las feromonas de abeja tampoco-Rachel se encogió de hombros
levemente-¿Entonces qué pasó?
-Éramos
dos jóvenes con las hormonas alteradas, solos en una habitación, él me conocía
perfectamente, a mí me atraía su misterio y me encantaba su forma de tratarme…
No creo que sea algo que se pueda explicar de otra forma-su madre parecía algo
cohibida con el tema.
Rachel
entendía que su madre no quisiera hablar de sexo con ella, ni de las causas que
los habían llevado a la cama. De todas formas, lo que ella quería saber no
quedaba aclarado todavía.
-¿Y
de ahí salí yo? ¿De un calentón con un chico durante tu iniciación? ¿Eso es lo
que ha hecho que me hayas tenido en la incertidumbre todo este tiempo?-preguntó
Rachel mirándola con unos ojos que empezaban a arder.
-Apenas
ha empezado la historia, Rach, escucha, ¿de acuerdo?
“Una semana después me di cuenta de que
estaba embarazada gracias a una donación de sangre para el estudio que hacía un
compañero. Estaba embarazada de un chico, o de un hombre del que apenas sabía
nada. Fue horrible. No te puedes imaginar lo que sentí, imagínate que todos tus
planes se desmoronaran. En ese momento te vi como un error que estaría pagando
de por vida, como una hipoteca eterna. Fue así. Lo siento pero fue lo que
sentí. Me olvidé completamente del trabajo, de la iniciación, de mi futuro…
Sólo quería saber qué hacer con el bebé. No podía hablar con mis padres. Mis
amigas no eran como Sam, teníamos una relación, pero no lo suficientemente
íntima como para que sus consejos me sirvieran ni para atreverme a decir lo que
había ocurrido. Yo ya era considerada… Mala. Una “zorra”, según los términos
que empleaban; y sabía que decir lo que había pasado sólo les daría nuevos
argumentos para insultarme. Nunca fui juzgada por mis conocimientos, jamás,
crecí en Erudición pero todo el mundo se fijaba en cosas diferentes a mis
aptitudes académicas; la Iniciación era mi gran oportunidad para deslumbrarlos
y la destrocé.
La opción era hablar con Daario, por
supuesto. Pero era un desconocido. No importaba las horas que hubiera pasado
con él, no sabía nada. Tampoco lo había visto antes de la Iniciación. Supongo
que no le hablé de la mejor forma cuando me enfrenté a él, descubrí que era un
trasladado y me lo había ocultado. Le eché la culpa de todo. Discutimos mucho y
muchas veces, lo cual perjudicó nuestros trabajos y mi salud. Para el día de la
presentación final todos sabían que estaba embarazada y ya me había hecho la
primera ecografía. Presenté un trabajo completo, pero no estaba completamente
cerrado, se notó. Aunque también me juzgaron por cosas que no tenían nada que
ver con mi inteligencia, mi puntuación fue inferior a la que me merecía. Y
Daario suspendió. A la gente que estaba en la ceremonia final le faltó aplaudir
cuando salí y me dieron un seis, sabiendo que me merecía dos puntos más. Era la
chica embarazada a los dieciséis, la… Puta. Pero era una erudita.
Al salir no pude incorporarme al puesto que
se me había asignado porque una médica dijo que mi embarazo era de riesgo. Fui
a casa y tenía cuatro cajas de cartón en la puerta con mis cosas. Mis padres ni
siquiera salieron a hablar conmigo pese a que me pasé horas golpeando la puerta
y llamándoles. Finalmente, llorando, con astillas en los nudillos y un bebé sin
padre en el útero me fui con las cajas a otra parte. Me cerraron todas las
puertas que pudieron. Al final una de las profesoras que me habían dado clase
de matemáticas me permitió vivir en una habitación en su casa. Yo hacía lo que
podía por ella, la ayudaba a preparar y corregir exámenes, limpiaba un poco…
Tampoco podía moverme de la cama mucho por prescripción médica. Estuve al borde
de la depresión, pero ganó la rabia. Odiaba a todo el mundo. Odiaba incluso a
la señora Judd, la que me había acogido, puesto que sus ojos seguían juzgándome
cuando me llevaba la comida a la cama o me acompañaba al baño. Nunca fue
conmigo al médico y me pedía que saliera y entrara sin que me viera la gente.
Le daba vergüenza. Los dos últimos meses de embarazo la ginecóloga tuvo que
venir al piso a hacerme las pruebas, también de incógnito. Di a luz en aquella
habitación y pocos días después me pidió que me fuera porque los vecinos te habían
oído llorar.”
Su
madre se detuvo, con los ojos húmedos. Las lágrimas también habían acudido a
los de Rachel. Empatizaba con su madre, una persona a la que nunca habían
valorado por lo que quería ser valorada. Entendía que no sabía nada de su padre
porque había dejado de existir al fallar la prueba, y que no sabía nada de sus
abuelos porque habían abandonado a su madre en uno de sus peores momentos. Rachel
pasó un brazo por los hombros de su madre, abrazándola y hundiendo la cara en
su cuello.
-Recuerden
que los visitantes tienen que irse en cinco minutos-sonó una voz por los
altavoces.
La
joven emitió un quejido ante la noticia.
-Será
mejor que salgamos de aquí-Rachel se puso en pie con agilidad y le tendió una
mano a su madre para ayudarla.
-¿Así?
¿Toda la vida haciéndote preguntas y ahora no quieres escuchar la historia
completa?-cogió su mano mientras hablaba y se puso en pie. Su hija le hizo un
gesto para que subiera y ella comenzó a subir con lentitud.
-Lo
que quería era entender por qué no me lo habías contado, lo entiendo. Siempre
tendré más preguntas, pero no quiero que sufras por respondérmelas-le explicó
Rachel siguiéndola.
La
acompañó en silencio, pero sujetando su mano. Noah estaba abrazado a sus
padres, despidiéndose de ellos; lo mismo que estaba haciendo Benjamin con menos
efusividad.
-Mi
padre era un trasladado como yo, supongo que el hecho de que eligiera esto te
hizo pensar en ello-comentó Rachel, con una punzada de culpabilidad.
-Pensaba
más en lo que se te habría pasado por la cabeza para hacerlo. Tú eres lo que me
preocupa, no un pasado que poco a poco voy superando-respondió su madre
acercándola para abrazarla.
-¿De
qué Facción era?-le preguntó Rachel sin soltarse.
-Erudición-respondió
su madre-En sus pruebas salió Erudición, era un erudito.
La
chica hizo ademán de protestar, pero uno de los guardas osados ya se acercaba a
ellas, colocando una mano en la espalda de su madre y mirándola de la misma
forma que todos los hombres que había conocido Rachel.
-Rachel,
antes de irme, ¿encontraste al chico que te salvó cuando te perdiste?
-Sí,
mamá, y es aún mejor de lo que lo recuerdo-le respondió Rachel sin dejar de
abrazarla.
-Volveremos
a vernos, Rach, estar en Facciones diferentes no significa estar separadas para
siempre-su madre se soltó de ella con lentitud-Y la próxima vez espero que me
lo presentes, y seguro que Sam también quiere verlo, aunque sea a modo de
explicación.
-Dile
que la quiero, ¿vale? Que no estaba planeado, que fue una locura de última
hora, que nunca quise separarme de ella. Díselo, por favor-le pidió Rachel
mientras su madre era escoltada por los osados a la salida.
-Se
lo diré-su madre asintió y retorció el cuello para no perder de vista a su hija
mientras fuera posible-Siempre estaré para ti-y justo cuando pronunciaba esas palabras
desapareció de su vista. Dejando a Rachel completamente sola en el pasillo
oscuro. La chica se apoyó contra una de las paredes, pensando, analizando cada
frase con sus consecuencias.
_______________________________________________________
Vaaaale. Pues esta es la segunda parte en la que se saben por fin cosas. Es la primera vez que se saben cosas en el fic (??) Pero bueno, ahora cada vez se van a saber más cosas, que hay que cerrarlo todo antes de terminar (todavía queda mucho, creo). Dedicatorias:
- Part II para Alba.
- Señora Judd para la defensora de la Galaxia.
La verdad es que me gusta más el siguiente que este, aunque el siguiente es raro (pero en el siguiente hay una pequeeeeeeña referencia a 'The Host' que notaréis los que os lo hayáis leído tantas veces como yo --> lalasa no lo ha notado y dice que no se nota, puede que sea cierto).
Y eso es todo. Be happy! Lunes is coming (y fin de vacaciones).
YAAAAAA ESTOY.
ResponderEliminarOh god. Empezemos:
ASDFGHGFSASDFGHGFDSFGH LA PRIMERA PARTE. JAKE. Coincido con el Pato. Amo a Benjamín, pero es que nuestro 'héroe' me puede. Jep. Y por otra parte, los celos de Baker. Gosh *-*
Repito y reafirmo que me encanta como Rachel ve a Eric de forma tan diferente a como lo ve Tris.
Presiento que este mes en tu fic hubo una referencia hacia Paramore. Part II...Umm que lo sé(? ok, que me lo estoy inventando. Pero bueno, es que la canción. GOD. PERFECCIÓN. En fin, volviendo a la fic...
LA PUTA HISTORIA. Es como todo muy triste. La historia de la mamá-sin-nombre-aún-conocido de Rachel me llegó. Y bueno, la verdad es que ahora la entiendo mejor, por así decirle.
En fin. Ya dije que la fic en sí, es increíble, jep :3 PD: yo.. uh, eh...quisiera una dedicación en el próximo capítulo (? Oh, y voy a estar atenta a ver que encuentro de The Host, ña.
Chispitas :3
La comentadora más expertamente comentante del blog <3
EliminarTenemos que buscarle un nombre a la madre de Rachel, aunque nunca será escrito jajaja queda un poco raro no poder nombrarla (?)
PROMETIDA DEDICATORIA PARA CHISPITAS
Muchas gracias :3
Pato presente, ña. Voy a proceder a comentar el fic, si el móvil no me trollea. Últimamente, es muy dado a eso, probablemente desde que estuvo diez minutos en coma trágico, mi Petunio... Pero bueno, allá voy. ÑA.
ResponderEliminarPrimero, el título. Part II. Eso, indirectamente, incita a un capítulo perfecto. Es como helado antes de una tarta (?). Ña, Paramore. Son perfectos.
Segundo, la historia de la madre de Rach. POBRE MUJER. Daario era un 'picha brava', bastamente hablando. Jo. Lo de 'te vi como un error que estaría pagando de por vida'… God. Demasiados feelings.
Tercero. 'Es por él, mamá'. Siento mucha debilidad por Jake. En serio.
Cuarto. Resumiendo: me has hecho sufrir mucho con la historia de la señora madre, pero es raro, porque es muy genial y me ha encantado, y eso me hace sentirme mala persona. Wep. Cada capítulo te superas, ña. De pato a tulipán.
<3
Fireduck, presente.
EliminarPetunio, qué bonito, osea, soy un Tulipán, todo lo que tenga que ver con flores, incluída 'Petals Open to the Moon' aka Pet.
¿Helado antes de tarta? Eres una... Antófila (????)
¡¡TEAM JAKE!! <- Yo también estoy en ese team aunque intento ser imparcial al escribir :D
No puedes ser mala persona, como mucho un mal pato :P
Muchas gracias (:
Pato presente, ña. Voy a proceder a comentar el fic, si el móvil no me trollea. Últimamente, es muy dado a eso, probablemente desde que estuvo diez minutos en coma trágico, mi Petunio... Pero bueno, allá voy. ÑA.
ResponderEliminarPrimero, el título. Part II. Eso, indirectamente, incita a un capítulo perfecto. Es como helado antes de una tarta (?). Ña, Paramore. Son perfectos.
Segundo, la historia de la madre de Rach. POBRE MUJER. Daario era un 'picha brava', bastamente hablando. Jo. Lo de 'te vi como un error que estaría pagando de por vida'… God. Demasiados feelings.
Tercero. 'Es por él, mamá'. Siento mucha debilidad por Jake. En serio.
Cuarto. Resumiendo: me has hecho sufrir mucho con la historia de la señora madre, pero es raro, porque es muy genial y me ha encantado, y eso me hace sentirme mala persona. Wep. Cada capítulo te superas, ña. De pato a tulipán.
<3
Je, no he tenido tiempo suficiente hasta hoy para leerte, espero que no te importe mi tardanza. Ya sabes, eso de que más vale tarde que nunca (?)
ResponderEliminarLo primero de todo: no me esperaba , PARA NADA, la historia del padre de Rachel. Me he quedado un poco como así: o.Ó pero, ains, mi gustar (todo lo dramático me gusta, you know).
AY, LA SEÑORA JUDD, no sabes la sonrisa que se me ha formado en la cara al leer 'Judd'. SDKLNSFLKSNFLSKFNSFLK. Aunque vaya zorrón, ni que la madre de Rachel fuera a contagiarle el embarazo... no entiendo porqué todos la trataron así DD: Jo, un desliz lo tiene cualquiera, y, cuando más apoyo necesitaba... Vaya putos sus padres, muerte y destrucción se merecen ¬¬
Yo ya me había olvidado de Sam loooooool. A ver qué pacha con ella, me huelo conflicto (o no (?) )
Pues, yendo como siempre me gusta en contra de todo el mundo, yo ya creo el club de fans de Benjamin para mí sola, ¿ok? Psé, qué Jake ni qué Jake... :P
Atentamente,
La Gararsí Defender esta <3
Podría estar esperando un comentario tuyo para siempre :D (hoy no había escrito ninguna cursilada, te tocó).
EliminarEsa historia la podríais saber desde hace muchos capítulos si no hubieráis votado por encerrar a Rachel e.e
A ver, lo de la madre de Rachel y el embarazo desde la perspectiva de la madre no se ve claro... Pero si eres un erudito, ves que es una chica que se preocupa mucho por su físico, que no tiene problemas con ir de cama en cama... Quedarse embaraza a los dieciséis no era algo muy racional, se les podía pegar la tontería (?) XD
Con lo adorable y rubia que es Sam no entiendo cómo precisamente tú te olvidas de ella...
Eres la fan #1 de Benjamin (y la única, salvo quizás lalasá).
Atentamente,
Yo.
¿Cómo que 'salvo quizás lalasá'? Eso no se pone en duda.. Psé. BENJAMIN ES LA COSA MÁS MONOSA DEL MUNDO MUNDIAL. TAN APAPUCHABLE. ÑA. ES MÍO.
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