2 de abril de 2013

Renegade. Capítulo 16. Part II.


'Rumour has it'

“No hace falta renunciar al pasado al entrar en el porvenir. Al cambiar las cosas no es necesario perderlas.” - John Cage



Camisa azul de manga larga para cubrir las cicatrices de sus brazos, para parecerse más a lo que era para su madre. Pantalón corto negro, tras juzgar que las marcas en sus piernas eran más normales, todo el mundo se tropezaba entre tanto empujón. El pelo castaño cuidadosamente peinado, aprovechando el reciente corte. Se maquilló ligeramente, tratando de cubrirse la marca que le había dejado el choque contra la roca mientras corría el día anterior. Sus ojos la miraban con movimientos rápidos, inquietos, buscando en el espejo detalles que pudiera arreglar antes del encuentro con su madre.

-¿Te falta mucho, muñeca?-la cabeza de Noah se asomó por la entrada del baño.

Rachel se echó un último vistazo en el espejo. Estaba relativamente preparada para encontrarse con su madre, sí, pero para lo que no estaba preparada era para encontrarse con su ausencia. Los cinco caminaban juntos, o al menos en el mismo grupo. Benjamin encabezaba a los chicos sin mirar atrás ni abrir la boca. Arya iba acariciando la pared con los dedos, también sumida en un completo mutismo. Chris cerraba el grupo, murmurando palabras que sonaban a una explicación de su traslado. Noah y Rachel iban juntos tras Benjamin, hombro con hombro, intentando apoyarse mutuamente.

Junto al abismo había movimiento, aunque menos que otros días. Benjamin se lanzó a la carrera y saltó hacia sus padres en lugar de seguir el camino habitual, dando un pequeño rodeo en una suave pendiente. Cuando Rachel empezó a pasear sus ojos por la gente, no pudo evitar fijarse en cómo los Baker abrazaban a su hijo, en cómo el pulcro azul se mezclaba con el negro en un abrazo lleno de amor. La chica se detuvo en el borde, en lugar de seguir bajando. No veía a su madre. Noah se paró a su lado unos segundos, hasta que un hombre igual de enorme que él alzó una mano desde el Pozo.

-¡Papá!-la sonrisa se extendió por el moreno rostro de Noah, en el que empezaba a crecer una incipiente barba.

El enorme chico avanzó con pasos gigantes hacia aquel hombre, a cuyo lado había otro cuerpo más pequeño, que corrió hacia el trasladado para colgarse de su cuello.

Chris se situó a la izquierda de Rachel, observando a la multitud con nerviosismo. Al otro lado, Arya, a una distancia prudencial y también visiblemente nerviosa, con las manos temblorosas. Rachel localizó entonces a su madre. No la había encontrado antes porque venía vestida de negro y estaba inmersa en un grupo de hombres de Osadía.

La joven trató de contener su emoción y no echó a correr, aunque avanzaba con paso rápido y a trompicones hacia su madre que, cuando la vio, abrió los brazos hacia ella y la acogió con calidez, apretándola con fuerza.

-Cariño-le susurró al oído sin dejar de apretarla.

-Has venido-Rachel hundió su cara en el hombro de su madre, sintiéndose segura al fin, como si su madre pudiera salvarla de todos los peligros que se ocultaban en su nueva Facción.

-Por supuesto, ¿cómo no iba a venir? Eres mi hija, lo eres todo para mí-su madre se separó y le cogió la cara entre las manos, mirándola con sus ojos verdes-Nunca te voy a dejar, Rachel, jamás. No importa que hayas elegido esto, yo voy a estar para ti.

Rachel asintió, intentando contener sus sentimientos. Nadie le había dicho que debiera hacerlo, pero había osados alrededor y no quería parecer débil ante ellos.

-Tenemos mucho de lo que hablar y no demasiado tiempo, ¿algún lugar tranquilo?-le preguntó su madre acariciándole la mejilla con cariño. Rachel cogió su mano y empezó a guiarla entre la gente, evitando a aquellos hombres que la habían acaparado antes y acercándose al Abismo.

Llevó a su madre a una piedra que colgaba sobre aquellas aguas, pero que era segura. Ambas se sentaron allí, con los pies colgando y la espalda firmemente apoyada contra la pared. No había ningún peligro de resbalarse puesto que ambas tenían un pequeño saliente entre las piernas que evitaría cualquier caída.

-Te has dado un buen corte, ¿eh?-observó su madre sin mirarla, con los ojos en el agua revuelta.

-Sí, es una historia un poco larga, pero me hace parecer menos extraña aquí, teniendo en cuenta que no estoy muy dispuesta a clavarme agujas u otros utensilios en el cuerpo sólo por estética o diversión-comentó Rachel tocándose el flequillo y echándolo hacia un lado.

-Y el del pelo no ha sido el único-los dedos de su madre rozaron una herida ya casi cerrada en la rodilla de la chica, de los primeros saltos al tren o quizás del día del paintball.

-La seguridad y la valentía no son demasiado compatibles-Rachel se encogió de hombros, quitándole importancia. Ya se había acostumbrado a esos pequeños rasguños, que marcaban su piel anteriormente inmaculada.

-Espero que la higiene sí que lo sea, o que al menos tengáis desinfectantes disponibles-su madre frunció los labios de forma reprobadora.

-El botiquín está bien servido de vendas y alcohol, no hay problema con las infecciones-Rachel estiró sus manos hasta tocar más allá de sus rodillas.

Era consciente de que estaban tratando temas intrascendentes cuando había tres que debían de ser tratados de inmediato: las causas de su traslado, la historia de su padre y Sam; no había dejado de pensar en su amiga aunque no se lo hubiera dicho a nadie.

-¿Por qué Osadía, Rach? No te pudo salir en las pruebas, tú no eres así…-su madre la miró con atención, y Rachel supo que era para que su rostro completara lo que no dijeran sus palabras.

-No. Me salió Erudición… Pero fue extraño. La mujer me dijo que el resultado era Abnegación, aunque en el papel pusiera Erudición y las respuestas fueran claramente de una erudita. Fue confuso. Y luego Benjamin, tuvimos una cita desastrosa, lo que hizo que pensara en lo sola que podía sentirme en cuanto al tema romántico. Y luego también estuviste tú, todo el misterio sobre papá. La chica que conocí cuando me encerraron…-Rachel se llevó ambas manos a la cabeza, que empezaba a latirle-Fue horrible. Todo eso antes de elegir. Lo único que tenía claro era que no podía quedarme ahí con tus secretos, Arden, con Benjamin…

-Pero, ¿por qué Osadía? Es un sitio inseguro, una iniciación complicada…-su madre sacudió la cabeza-¿No reflexionaste sobre eso?

-¡¿Acaso iba a irme a Abnegación sólo por saber que iba a pasar la Iniciación?!-la adolescente estalló y miró a su madre con rabia-No era simplemente escapar de Erudición, era buscar un sitio en el que pudiera estar mejor, sentirme mejor.

-¿Y ese sitio es este? ¿Un lugar en el que para hablar tranquilamente tienes que estar colgando sobre un abismo? ¿Te sientes bien así?-le increpó la mujer.

-Es por él, mamá. Sin ti, sin Sam… Tenía que ir a un sitio en el que hubiera alguien con quién pudiera sentirme bien… Y ésta era la única opción-le respondió Rachel bajando el tono, sin mirarla.

Su madre respiró profundamente y se quedó en silencio unos segundos, como si estuviera meditando qué decirle. Obviamente, Rachel no se alegraba del rumbo que estaba tomando la conversación, una dirección que le suscitaba más preguntas, preguntas que aún no había resuelto en su mente.

-Háblame de Daario-le pidió a su madre.

-Espero que después de escuchar la historia puedas entender por qué no te hablé de él antes, y entender muchas más cosas-le dijo su madre, moviéndose con incomodidad.

“Cuando conocí a tu padre yo era una chica joven, ambiciosa y exigente, aunque eso no me convertía en mala persona. Era como el resto. Acababa de elegir quedarme en mi Facción, tenía todas las pruebas por delante y no quería ser mediocre en ellas. Daba por hecho que no iba a tener ningún problema en convertirme en una erudita, pero sabía que si quería llegar a los puestos que deseaba debía darlo todo de mí. El objetivo de mi estudio era un viejo teorema, una adivinanza, podríamos decir. Me preparé horarios de trece horas de estudio al día y los cumplí perfectamente durante casi una semana. Puede que parezca que me lo tomaba muy en serio, pero todos estábamos igual. Y entonces un día, durante mis veinte minutos destinados a comer, tuve que sentarme en frente de un chico al que no conocía. Lo hice simplemente porque no quería que me distrajeran con otras ideas, cosa que me encantaba normalmente, pero ese día había empezado a trabajar con la técnica del descenso infinito para probar el teorema y no tenía ánimos. El chico sentado frente a mí no llamó mi atención especialmente, me parecía normal, del montón. Con mis dieciséis años yo ya… Bueno, contaba con varios escarceos amorosos. Daario se presentó, me preguntó sobre mi proyecto, se ofreció a ayudarme y se interesó por mis preocupaciones; sin contarme sus problemas, simplemente apoyándome. Dejé que me ayudara, obviamente. Sabía que él necesitaría el tiempo para su proyecto y que probablemente sólo hacía eso para intentar ganar terreno conmigo, pero dos personas trabajaban más rápido que una; por lo que un par de horas al día, el chico de pelo cobrizo se dedicaba a repasarme las cuentas en lugar de a su proyecto. Pasaron varios días y mi trabajo era prometedor, avanzaba rápido porque si cometía algún error me daba cuenta el mismo día gracias a Daario. Nunca me hablaba de él, pero durante las horas de la comida acabó por conocerme bastante bien. Un día, viendo lo adelantada que iba con mi proyecto, fui a ver el trabajo sobre feromonas de una de mis amigas. Había quedado con Daario después, pero él vino a buscarme y le dije que ese día no trabajaríamos. Entonces me propuso ir a tomar un café y, entre unas cosas y otras, le pregunté por el suyo. Me llevó a su habitación y me enseñó un diagrama enorme de una máquina cuya función yo no podía identificar. Luego me mostró sobre su mesa varias miniaturas de aquella máquina, del tamaño de una pelota de golf, con piezas diminutas alrededor y varias pinzas y lupas. Iba a preguntarle más pero acabamos en su cama…”

-¿Las feromonas?-interrumpió Rachel, que había escuchado en silencio hasta el momento.

Su madre sonrió, haciendo que le formara un hoyuelo en la parte derecha de su cara. Después negó con la cabeza lentamente.

-Podría ser una buena excusa, pero las feromonas con las que trabajaba mi amiga eran de abeja. Y yo no soy antófila, y ni mucho menos soy un insecto-le respondió sin perder la media sonrisa.

-A mí sí me gustan las flores, creo, no me considero una amante pero… No creo que por ello me afecten las feromonas de abeja tampoco-Rachel se encogió de hombros levemente-¿Entonces qué pasó?

-Éramos dos jóvenes con las hormonas alteradas, solos en una habitación, él me conocía perfectamente, a mí me atraía su misterio y me encantaba su forma de tratarme… No creo que sea algo que se pueda explicar de otra forma-su madre parecía algo cohibida con el tema.

Rachel entendía que su madre no quisiera hablar de sexo con ella, ni de las causas que los habían llevado a la cama. De todas formas, lo que ella quería saber no quedaba aclarado todavía.

-¿Y de ahí salí yo? ¿De un calentón con un chico durante tu iniciación? ¿Eso es lo que ha hecho que me hayas tenido en la incertidumbre todo este tiempo?-preguntó Rachel mirándola con unos ojos que empezaban a arder.

-Apenas ha empezado la historia, Rach, escucha, ¿de acuerdo?

“Una semana después me di cuenta de que estaba embarazada gracias a una donación de sangre para el estudio que hacía un compañero. Estaba embarazada de un chico, o de un hombre del que apenas sabía nada. Fue horrible. No te puedes imaginar lo que sentí, imagínate que todos tus planes se desmoronaran. En ese momento te vi como un error que estaría pagando de por vida, como una hipoteca eterna. Fue así. Lo siento pero fue lo que sentí. Me olvidé completamente del trabajo, de la iniciación, de mi futuro… Sólo quería saber qué hacer con el bebé. No podía hablar con mis padres. Mis amigas no eran como Sam, teníamos una relación, pero no lo suficientemente íntima como para que sus consejos me sirvieran ni para atreverme a decir lo que había ocurrido. Yo ya era considerada… Mala. Una “zorra”, según los términos que empleaban; y sabía que decir lo que había pasado sólo les daría nuevos argumentos para insultarme. Nunca fui juzgada por mis conocimientos, jamás, crecí en Erudición pero todo el mundo se fijaba en cosas diferentes a mis aptitudes académicas; la Iniciación era mi gran oportunidad para deslumbrarlos y la destrocé.

La opción era hablar con Daario, por supuesto. Pero era un desconocido. No importaba las horas que hubiera pasado con él, no sabía nada. Tampoco lo había visto antes de la Iniciación. Supongo que no le hablé de la mejor forma cuando me enfrenté a él, descubrí que era un trasladado y me lo había ocultado. Le eché la culpa de todo. Discutimos mucho y muchas veces, lo cual perjudicó nuestros trabajos y mi salud. Para el día de la presentación final todos sabían que estaba embarazada y ya me había hecho la primera ecografía. Presenté un trabajo completo, pero no estaba completamente cerrado, se notó. Aunque también me juzgaron por cosas que no tenían nada que ver con mi inteligencia, mi puntuación fue inferior a la que me merecía. Y Daario suspendió. A la gente que estaba en la ceremonia final le faltó aplaudir cuando salí y me dieron un seis, sabiendo que me merecía dos puntos más. Era la chica embarazada a los dieciséis, la… Puta. Pero era una erudita.

Al salir no pude incorporarme al puesto que se me había asignado porque una médica dijo que mi embarazo era de riesgo. Fui a casa y tenía cuatro cajas de cartón en la puerta con mis cosas. Mis padres ni siquiera salieron a hablar conmigo pese a que me pasé horas golpeando la puerta y llamándoles. Finalmente, llorando, con astillas en los nudillos y un bebé sin padre en el útero me fui con las cajas a otra parte. Me cerraron todas las puertas que pudieron. Al final una de las profesoras que me habían dado clase de matemáticas me permitió vivir en una habitación en su casa. Yo hacía lo que podía por ella, la ayudaba a preparar y corregir exámenes, limpiaba un poco… Tampoco podía moverme de la cama mucho por prescripción médica. Estuve al borde de la depresión, pero ganó la rabia. Odiaba a todo el mundo. Odiaba incluso a la señora Judd, la que me había acogido, puesto que sus ojos seguían juzgándome cuando me llevaba la comida a la cama o me acompañaba al baño. Nunca fue conmigo al médico y me pedía que saliera y entrara sin que me viera la gente. Le daba vergüenza. Los dos últimos meses de embarazo la ginecóloga tuvo que venir al piso a hacerme las pruebas, también de incógnito. Di a luz en aquella habitación y pocos días después me pidió que me fuera porque los vecinos te habían oído llorar.”

Su madre se detuvo, con los ojos húmedos. Las lágrimas también habían acudido a los de Rachel. Empatizaba con su madre, una persona a la que nunca habían valorado por lo que quería ser valorada. Entendía que no sabía nada de su padre porque había dejado de existir al fallar la prueba, y que no sabía nada de sus abuelos porque habían abandonado a su madre en uno de sus peores momentos. Rachel pasó un brazo por los hombros de su madre, abrazándola y hundiendo la cara en su cuello.

-Recuerden que los visitantes tienen que irse en cinco minutos-sonó una voz por los altavoces.

La joven emitió un quejido ante la noticia.

-Será mejor que salgamos de aquí-Rachel se puso en pie con agilidad y le tendió una mano a su madre para ayudarla.

-¿Así? ¿Toda la vida haciéndote preguntas y ahora no quieres escuchar la historia completa?-cogió su mano mientras hablaba y se puso en pie. Su hija le hizo un gesto para que subiera y ella comenzó a subir con lentitud.

-Lo que quería era entender por qué no me lo habías contado, lo entiendo. Siempre tendré más preguntas, pero no quiero que sufras por respondérmelas-le explicó Rachel siguiéndola.

La acompañó en silencio, pero sujetando su mano. Noah estaba abrazado a sus padres, despidiéndose de ellos; lo mismo que estaba haciendo Benjamin con menos efusividad.

-Mi padre era un trasladado como yo, supongo que el hecho de que eligiera esto te hizo pensar en ello-comentó Rachel, con una punzada de culpabilidad.

-Pensaba más en lo que se te habría pasado por la cabeza para hacerlo. Tú eres lo que me preocupa, no un pasado que poco a poco voy superando-respondió su madre acercándola para abrazarla.

-¿De qué Facción era?-le preguntó Rachel sin soltarse.

-Erudición-respondió su madre-En sus pruebas salió Erudición, era un erudito.

La chica hizo ademán de protestar, pero uno de los guardas osados ya se acercaba a ellas, colocando una mano en la espalda de su madre y mirándola de la misma forma que todos los hombres que había conocido Rachel.

-Rachel, antes de irme, ¿encontraste al chico que te salvó cuando te perdiste?

-Sí, mamá, y es aún mejor de lo que lo recuerdo-le respondió Rachel sin dejar de abrazarla.

-Volveremos a vernos, Rach, estar en Facciones diferentes no significa estar separadas para siempre-su madre se soltó de ella con lentitud-Y la próxima vez espero que me lo presentes, y seguro que Sam también quiere verlo, aunque sea a modo de explicación.

-Dile que la quiero, ¿vale? Que no estaba planeado, que fue una locura de última hora, que nunca quise separarme de ella. Díselo, por favor-le pidió Rachel mientras su madre era escoltada por los osados a la salida.

-Se lo diré-su madre asintió y retorció el cuello para no perder de vista a su hija mientras fuera posible-Siempre estaré para ti-y justo cuando pronunciaba esas palabras desapareció de su vista. Dejando a Rachel completamente sola en el pasillo oscuro. La chica se apoyó contra una de las paredes, pensando, analizando cada frase con sus consecuencias.

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Vaaaale. Pues esta es la segunda parte en la que se saben por fin cosas. Es la primera vez que se saben cosas en el fic (??) Pero bueno, ahora cada vez se van a saber más cosas, que hay que cerrarlo todo antes de terminar (todavía queda mucho, creo). Dedicatorias:
  • Part II para Alba.
  • Señora Judd para la defensora de la Galaxia.
Y al resto os adoro pero en esta ocasión os quedáis sin nada *abucheo*.
La verdad es que me gusta más el siguiente que este, aunque el siguiente es raro (pero en el siguiente hay una pequeeeeeeña referencia a 'The Host' que notaréis los que os lo hayáis leído tantas veces como yo --> lalasa no lo ha notado y dice que no se nota, puede que sea cierto). 

Y eso es todo. Be happy! Lunes is coming (y fin de vacaciones).

8 comentarios:

  1. YAAAAAA ESTOY.
    Oh god. Empezemos:
    ASDFGHGFSASDFGHGFDSFGH LA PRIMERA PARTE. JAKE. Coincido con el Pato. Amo a Benjamín, pero es que nuestro 'héroe' me puede. Jep. Y por otra parte, los celos de Baker. Gosh *-*
    Repito y reafirmo que me encanta como Rachel ve a Eric de forma tan diferente a como lo ve Tris.
    Presiento que este mes en tu fic hubo una referencia hacia Paramore. Part II...Umm que lo sé(? ok, que me lo estoy inventando. Pero bueno, es que la canción. GOD. PERFECCIÓN. En fin, volviendo a la fic...
    LA PUTA HISTORIA. Es como todo muy triste. La historia de la mamá-sin-nombre-aún-conocido de Rachel me llegó. Y bueno, la verdad es que ahora la entiendo mejor, por así decirle.
    En fin. Ya dije que la fic en sí, es increíble, jep :3 PD: yo.. uh, eh...quisiera una dedicación en el próximo capítulo (? Oh, y voy a estar atenta a ver que encuentro de The Host, ña.

    Chispitas :3

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    1. La comentadora más expertamente comentante del blog <3
      Tenemos que buscarle un nombre a la madre de Rachel, aunque nunca será escrito jajaja queda un poco raro no poder nombrarla (?)
      PROMETIDA DEDICATORIA PARA CHISPITAS

      Muchas gracias :3

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  2. Pato presente, ña. Voy a proceder a comentar el fic, si el móvil no me trollea. Últimamente, es muy dado a eso, probablemente desde que estuvo diez minutos en coma trágico, mi Petunio... Pero bueno, allá voy. ÑA.
    Primero, el título. Part II. Eso, indirectamente, incita a un capítulo perfecto. Es como helado antes de una tarta (?). Ña, Paramore. Son perfectos.
    Segundo, la historia de la madre de Rach. POBRE MUJER. Daario era un 'picha brava', bastamente hablando. Jo. Lo de 'te vi como un error que estaría pagando de por vida'… God. Demasiados feelings.
    Tercero. 'Es por él, mamá'. Siento mucha debilidad por Jake. En serio.
    Cuarto. Resumiendo: me has hecho sufrir mucho con la historia de la señora madre, pero es raro, porque es muy genial y me ha encantado, y eso me hace sentirme mala persona. Wep. Cada capítulo te superas, ña. De pato a tulipán.
    <3

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    1. Fireduck, presente.
      Petunio, qué bonito, osea, soy un Tulipán, todo lo que tenga que ver con flores, incluída 'Petals Open to the Moon' aka Pet.
      ¿Helado antes de tarta? Eres una... Antófila (????)

      ¡¡TEAM JAKE!! <- Yo también estoy en ese team aunque intento ser imparcial al escribir :D

      No puedes ser mala persona, como mucho un mal pato :P

      Muchas gracias (:

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  3. Pato presente, ña. Voy a proceder a comentar el fic, si el móvil no me trollea. Últimamente, es muy dado a eso, probablemente desde que estuvo diez minutos en coma trágico, mi Petunio... Pero bueno, allá voy. ÑA.
    Primero, el título. Part II. Eso, indirectamente, incita a un capítulo perfecto. Es como helado antes de una tarta (?). Ña, Paramore. Son perfectos.
    Segundo, la historia de la madre de Rach. POBRE MUJER. Daario era un 'picha brava', bastamente hablando. Jo. Lo de 'te vi como un error que estaría pagando de por vida'… God. Demasiados feelings.
    Tercero. 'Es por él, mamá'. Siento mucha debilidad por Jake. En serio.
    Cuarto. Resumiendo: me has hecho sufrir mucho con la historia de la señora madre, pero es raro, porque es muy genial y me ha encantado, y eso me hace sentirme mala persona. Wep. Cada capítulo te superas, ña. De pato a tulipán.
    <3

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  4. Je, no he tenido tiempo suficiente hasta hoy para leerte, espero que no te importe mi tardanza. Ya sabes, eso de que más vale tarde que nunca (?)
    Lo primero de todo: no me esperaba , PARA NADA, la historia del padre de Rachel. Me he quedado un poco como así: o.Ó pero, ains, mi gustar (todo lo dramático me gusta, you know).
    AY, LA SEÑORA JUDD, no sabes la sonrisa que se me ha formado en la cara al leer 'Judd'. SDKLNSFLKSNFLSKFNSFLK. Aunque vaya zorrón, ni que la madre de Rachel fuera a contagiarle el embarazo... no entiendo porqué todos la trataron así DD: Jo, un desliz lo tiene cualquiera, y, cuando más apoyo necesitaba... Vaya putos sus padres, muerte y destrucción se merecen ¬¬
    Yo ya me había olvidado de Sam loooooool. A ver qué pacha con ella, me huelo conflicto (o no (?) )
    Pues, yendo como siempre me gusta en contra de todo el mundo, yo ya creo el club de fans de Benjamin para mí sola, ¿ok? Psé, qué Jake ni qué Jake... :P
    Atentamente,
    La Gararsí Defender esta <3

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    1. Podría estar esperando un comentario tuyo para siempre :D (hoy no había escrito ninguna cursilada, te tocó).
      Esa historia la podríais saber desde hace muchos capítulos si no hubieráis votado por encerrar a Rachel e.e
      A ver, lo de la madre de Rachel y el embarazo desde la perspectiva de la madre no se ve claro... Pero si eres un erudito, ves que es una chica que se preocupa mucho por su físico, que no tiene problemas con ir de cama en cama... Quedarse embaraza a los dieciséis no era algo muy racional, se les podía pegar la tontería (?) XD

      Con lo adorable y rubia que es Sam no entiendo cómo precisamente tú te olvidas de ella...
      Eres la fan #1 de Benjamin (y la única, salvo quizás lalasá).

      Atentamente,
      Yo.

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    2. ¿Cómo que 'salvo quizás lalasá'? Eso no se pone en duda.. Psé. BENJAMIN ES LA COSA MÁS MONOSA DEL MUNDO MUNDIAL. TAN APAPUCHABLE. ÑA. ES MÍO.

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