13 de febrero de 2014

Él y su reloj.

No llevamos ni diez minutos hablando y ya miras tu muñeca. Otra persona te espera y miras el reloj, que te dice que queda menos tiempo para verla. Increíble, pero te fías del reloj, que te dice una cosa diferente cada vez que lo miras; y te fías de ella, que no soporta que llegues un minuto tarde. ¿Y yo? He esperado semanas, meses… Esperaría lo que fuera por verte unos segundos, para que me hagas sonreír. Te digo cómo me van las cosas y miras al reloj de nuevo. ¿De verdad prefieres esas manecillas cambiantes antes que mis ojos? Hace un rato eran las ocho, ahora son las nueve y luego serán las diez. Mi mirada siempre dice “te quiero”. Siempre. Pero no aprecias la constancia, si la apreciaras, no buscarías a nadie más. Te levantas y te disculpas, me das un abrazo sabiendo que se me va a parar el corazón.

Ya vuelve en sí.

Toc, toc.

Pero tú prefieres el mecánico tic tac de otra persona y tu reloj. 


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+ Pero Tulipau, tú no usas el blog para estas cosas. Tú subes fics, o eso se supone, que esto está muy vacío.
-Pero *insertar nombre de lector anónimo*, es que se acerca San Valentín. 
+ Tú eres una chica dura.
- No tanto, *insertar nombre de lector anónimo*. 
+ ¿Vas a decir algo aparte de meter este diálogo estúpido al final de una entrada fuera de tu estilo?
- Bueno, ¿te has leído "Bajo la misma estrella"?

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