6 de mayo de 2013

Renegade. Fear #1

¡Hola! Pues como había dicho, no habrá capítulo hasta Junio peeeeeero sí habrá fic los lunes. Esto puede resultar contradictorio, I know (?) La cosa es que habrá un trozo de paisaje de miedo cada lunes. Espero que valoréis el esfuerzo porque ES ABSOLUTAMENTE HORRIBLE pensar en posibles miedos que pueda tener Benjamin para plasmarlo aquí. No me imagino lo que me tendré que estrujar el coco para la prueba final de Rachel... Si es que llega a hacerla e.e

Bueno, espero que os gusten :)
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Todo estaba oscuro alrededor. Rachel buscó con las manos, hasta que encontró la de Benjamin, que apretó la suya con fuerza. La oscuridad era tan intensa que daba la sensación de que estaban metidos dentro de un tintero. El aire estaba cargado y resultaba agobiante.

-¿Tienes miedo a la oscuridad, Baker?-preguntó Rachel, sintiendo una extraña opresión en el pecho al encontrarse ahí dentro.

No obtuvo respuesta. No podía ver la expresión de Benjamin, pero sí que escuchaba su respiración, acelerada. Algo blanquecino pasó a su lado, haciendo que ella se apartara, pegándose contra el cuerpo de Benjamin, que reaccionó levemente. Estaba completamente tenso. Rachel miró alrededor y se acercó al chico, por más que lo intentaba no lograba verle la cara. Otra mancha blanca pasó frente a ellos, demasiado rápida para que pudiera distinguir lo que era. Pero le daba escalofríos.

-Benjamin, ¿qué es esto?-le preguntó tirándole de la camiseta.

Entonces pudo ver qué eran las figuras blancas. Un fantasma de una mujer se lanzó contra ella con los ojos cargados de odio y la cara deformada, como si le hubiera caído ácido por encima. La chica se tiró al suelo y el fantasma la sobrevoló, dejando el aire congelado y cargado a su paso. Se giró ligeramente hacia arriba, todo seguía negro y era incapaz de ver a Benjamin, aunque sabía que el chico estaba ahí. Una de las figuras blancas se lanzó hacia el chico, atravesándolo, de forma que Rachel pudo verle la cara durante unos segundos: tenía los ojos cerrados con fuerza y la mandíbula apretada.

-Ben, Benjamin-se levantó del suelo y se acercó al chico, buscando su mano en la oscuridad-Los fantasmas no existen...

-Los estás viendo, están aquí-la tensión del rubio impedía que pudiera hablar con fluidez.

-Pero… Son fantasmas. No tiene sentido. No es lógico. ¿Cómo puedes tener miedo de algo que ni siquiera existe, Benjamin?-Rachel se exaltó, pocas cosas le molestaban más que la irracionalidad.

Uno de ellos la atravesó a ella en ese momento, desde su espalda y saliendo por su pecho para meterse en el rubio. Sólo sentía frío, un frío que no había sentido nunca, como si muriera parte de ella a cada roce de esos seres.


-Los fantasmas son una simple serie de acontecimientos fácilmente explicables pero mal interpretados que, bajo los efectos de la sugestión, terminan considerándose algo sobrenatural. Pero son simples casualidades unidas a la imaginación, Baker-le dijo Rachel apretando los dientes.

Las oscuridad era más intensa por segundos, y el aire se llenaba de esa pesadez peculiar, como su hubiera cientos de personas respirando el mismo aire que ellos en ese momento.

-Todas las noches siento como si… Alguien me observara, ¿sabes? Son fantasmas, llevan estando ahí desde siempre…-Benjamin sacudió la cabeza y se encogió cuando otro pasó por su lado.

-Se sabe que la estimulación eléctrica de ciertas partes del cerebro, como la circunvolución angular del encéfalo, puede provocar paranoia, Ben. Y por las noches hay cambios en los campos magnéticos de la tierra…-explicó ella abrazándose a él cuando otro de los entes deformes pasó cerca.

-No existen… Pero aquí si existen, Rach-el rubio parecía realmente intimidado.

-Mentira, aquí sólo estamos tú y yo-le dijo ella con la frente apoyada sobre el esternón del chico-¿Me haces meterme aquí sólo para ver cosas que no existen?

-Sólo quiero que me conozcas-murmuró él.

-Ya te conozco, Ben, te conozco desde siempre-Rachel alzó la cara para mirarlo, pero sólo estaba la oscuridad.

-Quiero que me conozcas como nunca me ha conocido nadie, sin ningún secreto, quiero que lo sepas todo, necesito que lo sepas…-no sabía si los ojos azules de Benjamin la estaban buscando tal y como los suyos lo buscaban a él.

-¿Por qué?

La oscuridad comenzó a desaparecer, como si alguien hubiera abierto una ventana y todo lo negro se fuera por ella. Dejando a la vista un escenario completamente distinto.