18 de marzo de 2013

Renegade. Capítulo 14.

¡Hola! Feliz Lunes. ¿Qué tal la semana? Tengo buenas noticias: en este capítulo no pasa nada inesperado. Eso significa que alguien puede dejar de decir que soy "odiosa". Aunque, conociéndoos, no os va a gustar mucho lo que pasa, salvo quizás a un pato (?) Lo que está claro es que a la defensora de la galaxia no le va a hacer mucha gracia. No voy a dejar sin hacer referencia a lalasa, primera lectora de cada capítulo de la historia. Tampoco me va a falta Choofi, la que imagina chispas, que se lleva el premio a más comentadora el blog. Y, ¿me falta alguien? Mmmm... https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEieVgZA1Tm04jK276RqdTIoAKhMWOdctx7c-z_CFs4c_6Vkpu2rdPAMdrsZ4EHZLUiQ-MLNkIscs2cvfeLEACVumeSI5tlgUME7y6oCkoMAu5EAuGLGzOCQw0MIobnGUVYvFV3A43f2RAJZ/s1600/Batman-Logo-batman-9683803-1280-1024.jpg :P
Y el resto sois anónimos, hola queridos anónimos :)

¿Me estoy alargando mucho? Es que estoy contenta, cuando estoy contenta hablo mucho. Me queda ya sólo decir que para cuando esto llegue a las 1000 visitas, que no le queda nada, empezaré a subir unas cosas sobre los personajes. Cosas no queda muy explicativo, ¿no? Será una imagen tipo mi foto de tuiter (¿quién es? o.O), más curiosidades sobre cómo se me ocurrió el pj y, de algunos, el actor/actriz/ser humano que tengo en mi cabeza cuando los describo.

También decir que hay nuevo diseño, por si no os habíais dado cuenta, esto se debe a que el anterior era realmente cutre y no quería que sufrierais de la vista.

Y, por último, no os olvidéis de comentar :)

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'Like gravity, like love'


“La puntualidad es la virtud de los aburridos” - Evelyn Waugh


La habitación era amplia y más luminosa que el resto de la sede de Osadía. Una cama con sábanas blancas y edredón azul marino ocupaba la zona cercana a la puerta; en lugar de armario, había varias estanterías llenas de ropa negra y un par de perchas con cazadoras. A los pies de la cama había cuatro pares de botas negras de diferentes modelos. Bajo la gran lámpara de cristal azul que ocupaba una de las paredes se encontraba un escritorio, bastante desordenado. En el suelo había varias cajas de cartón llenas de libros. Rachel estaba apoyada en una pared junto a una de esas cajas, que había abierto disimuladamente, y ahora se dedicaba a hojear los lomos de los libros sin inclinarse hacia ellas, no quería que ser señalada como una extraña a la Facción, justo lo que era.

-Siento que hayas tenido que esperar tanto, a la chica le dio una especie de ataque de ansiedad y ha costado un rato calmarla-Eric entró por la puerta con el paso seguro, ligeramente intimidante que le caracterizaba, como si nada pudiera herirle.

-¿Tenían benzodiazepina?-preguntó Rachel, bajando la mirada al instante, encontrándose con el lomo de uno de los libros con letras oscuras: “Química orgánica. Volumen IV”.

-No se usan esos fármacos aquí, cada uno tiene que enfrentarse a sus propios miedos sin que se anulen partes de su sistema nervioso-le respondió Eric mientras se acercaba un poco a ella.

-Pues parece que todo el mundo tiene inactivada la amígdala en Osadía-comentó Rachel levantando los ojos hacia los de él, profundos y oscuros.

-Es posible que se la extirpen al nacer y sea un secreto-Eric alzó una de las comisuras del labio, sin parecer para nada molesto por tener una conversación medianamente intelectual.

Estar hablando de la parte del cerebro que se encargaba de generar la emoción de miedo, entre otras cosas, se le hacía extraño. No conocía lo que se impartía a los alumnos en los Niveles Superiores, pero dudaba de que se alcanzara mucha complejidad en la descripción del cerebro, órgano que para las otras Facciones resultaba inútil, al menos para Osadía y Abnegación. Frunció el ceño al darse cuenta de una implicación de la frase del chico.

-¿No naciste aquí?-no se molestó en encubrir su curiosidad como llevaba haciendo desde que se había trasladado, con Eric se sentía cómoda siendo ella misma.

-No, yo nac…-la puerta se abrió de golpe y Eric se volvió con brusquedad, con un gesto que hubiera amedrentado a cualquiera por interrumpirle-¿Qué haces?-le preguntó al chico de pelo verde, que era el que había entrado, con un tono capaz de congelar la sangre en las venas.

-Te… Max, me… Me dijo que te llamara, que Jake ha vuelto y tiene que decirte algo-el chico se repuso con bastante habilidad a la intimidación inicial.

La agresividad desapareció lentamente de la postura de Eric, que se giró con lentitud para mirar a Rachel.

-Es importante, ¿te importa esperarme otro rato? Puedes coger algo de la caja para pasar el tiempo, esto puede alargarse-le guiñó un ojo sin acompañar el gesto por nada y se fue sin esperar respuesta por su parte.

De todas formas Rachel no podía decirle que no. Eric era uno de los líderes de Osadía, uno que parecía amable, cuerdo e inteligente, y que además no parecía juzgar su punto de vista de la Facción. No le importaba estar un rato en su habitación, de hecho, le encantaba, puesto que lo que menos le apetecía era unirse de nuevo a la locura de Osadía, a los gritos, a las agresiones, a ese caos que ninguna lógica podía aclarar. Se sentía segura en aquel lugar con olor a… Sal.


Al principio había hojeado los libros con timidez, mirando las contraportadas y volviéndolos a dejar. Pero cuando encontró uno sobre una teoría atómica nueva no puso resistirse y empezó a hojearlo, al principio de pie, luego sentada en el suelo, y finalmente sentada en el escritorio. Al cabo de diez minutos ya había cogido unos papeles y un bolígrafo y tomaba algún apunte sobre lo que iba leyendo, desarrollando partes para luego comprobar satisfecha que encajaban con lo que el libro decía a continuación.

-¿Eric?-la voz que escuchó a su espalda hizo que cerrara el libro con rapidez. Después se giró con lentitud, esperando que no se hubiera dado cuenta de lo que estaba haciendo.

Sus pensamientos sobre cubrir su interés por la ciencia desaparecieron al encontrarse con unos ojos de color chocolate que habían agitado su mundo hacía años, y ahora parecían capaces de hacer que todo diera mortales hacia atrás. Rachel se pasó la lengua por los labios, resecos, mientras miraba al chico intentando que la gravedad no la arrastrara hacia él. Tenía la espalda más ancha que la única vez que lo había visto, su rostro era más masculino, y quizás era un poco más alto, su piel estaba un poco más oscura… Pero esos cambios eran ínfimos comparados con su pelo, que ya no tenía nada de rojo, sino que era del mismo color que sus ojos, y mucho más corto. Más atractivo. En conjunto, era más atractivo. Incluso aunque nunca antes lo hubiera visto, estaba segura de que no podría escapar a su fuerza, era como si cada objeto de la habitación quisiera lanzarse sobre él, puro magnetismo, pura atracción.

-Eric ha tenido que irse un momento-le respondió Rachel, sorprendiéndose de lo tranquila que sonaba cuando por dentro era una completa locura.

-¿Y por qué estás en su habitación?-el chico avanzó hacia ella, Rachel podía sentir como su fuerza se incrementaba al disminuir la distancia.

-Le estoy esperando-respondió Rachel, sin conseguir que sus ojos dejasen de pasearse libremente por el cuerpo del chico que la había salvado tanto tiempo atrás. Iba completamente vestido de negro, con ropa ajustada al cuerpo, lo que lo hacía más sexy. Intentó obligarse a desviar la vista para poder pensar con claridad, pero parecía que la fuerza del chico afectaba incluso a sus conexiones sinápticas. Decidió hablar para no parecer idiota, y de paso resolver alguna duda-¿Qué le ha pasado a tu pelo?

El chico sonrió, mostrando una sonrisa blanca perfecta, parecía realmente divertido por la pregunta.

-Si después de tanto tiempo vamos a ponernos a hablar de estética, creo que el primero en preguntar por la cabellera debería ser yo. ¿Qué te has hecho en la cabeza?-dio un paso más hacia ella y se apoyó de forma relajada en la pared, cruzando los brazos sobre el pecho con aire desenfadado.

Rachel frunció el ceño. Molesta por las condiciones del reencuentro. Llevaba cinco días con el pelo en condiciones relativamente buenas, y se lo tenía que encontrar al sexto día. Una de sus manos fue hacia su cabeza y se tiró con suavidad de uno de los mechones.

-Pensaba que con este look llamaría menos la atención-respondió alzando un hombro suavemente, no quería decirle la verdad, o sí quería, quería que la protegiera como aquella vez, pero no pensaba que fuera lo mejor en ese momento.

-Llamas la atención como si fueras la única hoguera encendida en medio de un desierto helado, no creo que eso lo pueda solucionar un corte de pelo; aunque si quieres sentirte más de Osadía, te recomiendo probar la peluquería de Clay-los ojos marrones de él se mantuvieron pegados a los suyos mientras hablaba, como si no estuviera dándole más que unas instrucciones, sin sentir ningún tipo de timidez ante lo que estaba diciendo.

-¿Cómo puedes decir esas cosas así?-Rachel no contuvo su curiosidad, nunca le habían dicho nada que se acercara tanto a la poesía, nunca le habían dicho algo a una distancia de dos metros que ella sintiera como un susurro junto a su oído.

-Aprendí a hablar muy pronto, al año y medio-la miró con un brillo divertido en la mirada, de una forma que hacía que a Rachel le entraran ganas de golpearlo y abrazarlo a la vez.

-Con tanta experiencia en las conversaciones me resulta curioso que no entiendas a qué se refiere una pregunta-la satisfacción se extendió por el rostro de la chica, retándolo a buscar una nueva respuesta ingeniosa.

-Con tanta inteligencia y belleza me resulta curioso que tengas que pedir explicaciones sobre un piropo-el chico apenas tardó unos segundos en tener la respuesta lista, sorprendiendo a Rachel, que se quedó en silencio.

-¿Sueles responder a todas las conversaciones imitando lo que te dicen o es algo que sólo haces conmigo?-Rachel frunció el ceño levemente, recordando la otra conversación que había tenido con él. “Muy gracioso. Muy guapa”.

-Contigo… ¿Eso significa que piensas que eres especial para mí, Rachel? No me malinterpretes, no estoy diciendo que no sea así, pero me sorprende que lo des por hecho. Pensaba que eres una de esas chicas preciosas que no saben que lo son-el corazón de Rachel golpeó su pecho con fuerza, queriendo lanzarse sobre el osado y sus dulces palabras, sus labios bien formados, sus ojos de chocolate.

Rachel puso los ojos en blanco. Era imposible tener una conversación con alguien que no sólo la sacaba de sus casillas, sino que le cambiaba el tablero de juego completo. El chico se las arreglaba para pincharla y decirle cosas tiernas en cada frase, y eso la desarmaba.

-¿Para qué buscabas a Eric?-le preguntó tras ver que él no parecía tener intención de hablarle de nuevo, sino que seguía mirándola risueño.

-Tengo que hablar con él sobre un par de cosas-respondió el chico sin cambiar la expresión de su rostro, haciendo que las ganas de lanzarle algo superaran a las de lanzarse sobre él.

-¿Qué cosas?-interrogó Rachel, mientras su mal humor iba aumentando, pese a que la gravedad no disminuía, él seguía tirando de ella sin ni siquiera tocarla.

-Eric es un líder de la Facción y tú aún no has pasado ni siquiera la primera parte de la Iniciación, además de que no lidias muy bien con el miedo, ¿qué te hace pensar que puedes conocer esa información?-la pregunta de él fue directa, pero suave.

-¿No lidio bien con el miedo?-Rachel alzó una ceja interrogante.

-Bueno, la última vez que te vi estabas llorando en el suelo sin reaccionar mientras te atacaban, no fue precisamente una heroicidad-el chico seguía sin perder ese brillo de alegría de la mirada, y los ojos de Rachel empezaban a incendiarse.

-Para héroe ya te tenemos a ti, Superman…-Rachel se giró en la silla dándole la espalda con brusquedad. Lo que había pretendido que fuera una respuesta burlona, le había recordado a aquel comic que escondía en su habitación, esos dibujos que le recordaban tanto a él salvándola.

Un escalofrío la recorrió desde los hombros hasta los pies cuando sintió sus manos posadas en ellos, apretando con suavidad.

-No te enfades. No puedo decírtelo, es sólo eso-la voz áspera de él, unida al calor que sentía en las partes de su piel que estaban en contacto directo con sus manos, hicieron que Rachel olvidara lo que quería saber, perdida en ese deseo que siempre había considerado imposible y ahora estaba volviéndose real-Verte aquí es la mejor noticia que he tenido desde que admitiste que te gustaba estar en mis brazos-su tono bajo la desarmaba, apagaba el fuego del enfado y encendía uno completamente diferente en la chica.

Una tos provocada sonó a su espalda y Rachel se giró, obligándolo a que quitara sus manos de sus hombros, por muy cómoda que estuviera en esa situación. Eric los miraba con curiosidad, pero también parecía ligeramente molesto.

-Me dijeron que me estabas buscando. Vámonos arriba-su tono era muy autoritario, y el chico caminó hacia él con paso seguro, girando la cabeza hacia atrás para dedicarle una sonrisa a Rachel antes de salir-Rachel, mejor vete a cenar o a dormir. Mañana después de los entrenamientos ven y hablamos-la chica asintió y Eric salió detrás del chico moreno.

Rachel se quedó unos segundos mirando a la salida, intentando asimilar lo que acababa de ocurrir. Se había reencontrado con él. Lo había vuelto a ver y todo era mucho más intenso de lo que recordaba, todo era más. Más dulce. Más atractivo. Más divertido. Más molesto. Más sonriente. Más. El chico pelirrojo que ella había guardado en sus recuerdos era una pálida sombra de aquel hombre real. Salió de la habitación reflexionando sobre cómo alguien podía trastocarla tanto, era como si de repente cambiaran cada ecuación que ella conocía y tuviera que intentar reexplicar el universo mientras el caos le pedía que se rindiera y se dejara llevar, era intentar no sonreír todo el rato mientras hablaba con él, era pelear por no parecer la estúpida que no era.

Se chocó contra alguien mientras caminaba por el pasillo, y se asustó. Porque era como si hubiera aparecido de la nada, aunque probablemente hubiera podido verlo sin ninguna dificultad si estuviera con los pies sobre la tierra y no sometida a una gravedad diferente.

-Rachel-el chico de pelo verde la sujetó por el antebrazo para ayudarla a mantener el equilibrio.

-Lo siento, no sé tu nombre-se disculpó Rachel sonriendo a modo de excusa.

-Te estaba buscando, soy Thomas, Jake me ha dicho que te lleve con Clay. ¿Conoces a Jake? Es absolutamente genial-una sonrisa enorme se dibujó en su cara, emocionado-No me puedo creer que lo conozcas… Es decir, no eres de aquí y… Es Jake. Llevaba mucho sin venir…-el chico parecía tener mucho que contarle sobre su ídolo, y ella estaba completamente abierta a escucharlo, aunque sólo fuera para probarse que no era la única débil ante aquel hombre.


2 comentarios:

  1. AABFHSJDJAKDKALDBSJFHEVSKSÑF MI HOMBRE DE OSADÍA <3
    'Con tanta inteligencia y belleza me resulta curioso que tengas que pedir explicaciones sobre un piropo'. 'Pensaba que eres una de esas chicas preciosas que no saben que lo son'. ABDBAJDJALDJAÑDK. En serio. Yo amo mucho a Ben, pero es que este hombre me puede. Y más ahora que está más… más.
    Estás consiguiendo que me caiga bien Eric. Y eso me gusta y no me gusta, porque es Eric. Jum.
    Y nada. Mi comentario se basa principalmente en un JQBFBSJDKAKDJA constante. Es que este chico es amor. De verdad.
    Perrrrrrfecto <3

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  2. OH POR DIOSSSSSS, AMAR <3
    Que chico tan tan *------*
    Coincido con el pato, ña. Me estas haciendo que me caiga bien Eric, pero...god, es que D: Aunque estamos viendo su otro lado, por así decirle. Por cierto, me gusta el nuevo diseño. Me encantó el capítulo, mucho. AFDSADASD <3

    La chica que imagina chispas :3

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