'Be alone with me'
“La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.” Thomas Chalmers
Rachel
estaba sumida en la oscuridad, con la cabeza metida entre las piernas. Sus
hombros se movían espasmódicamente, entre sollozos. Tenía rastros de sangre en
los brazos, de arañarse a ella misma. Visiones horribles la asaltaban a cada
segundo: Sam con el abandonado que la había agredido, su madre cayéndose de un
tren, ella misma ardiendo entre libros mientras todos reían, Benjamin ahogado,
Jake ignorándola mientras ella se ahogaba en sangre, Eric obligándola a hacerse
un tatuaje ridículo… Un golpe detrás de otro.
Desde
que habían empezado los entrenamientos contra sus miedos, todos los iniciados
estaban al borde de un ataque de nervios. De hecho, Arya había tenido varios
brotes de agresividad. Rachel se deprimía. Noah no había dicho más de dos
palabras consecutivas. Thomas había dejado de dormir, lo que había hecho que
sus ojeras fuesen del mismo tono púrpura que su pelo. Benjamin se asustaba ante
cualquier movimiento, lo que le impedía mezclarse con los otros. El ambiente
había cambiado bruscamente, pero ninguno había dado el paso de negarse a
meterse en la simulación, puesto que todos sabían que era algo que tenían que
superar para entrar en la Facción.
-¿Rachel?-una
voz invadió la oscuridad silenciosa en la que estaba sumida.
Varios
pasos acompañaron a la voz. La erudita se había escondido en uno de los
pasillos menos usados, que se encontraba en la parte más alta de la sede, cerca
del edificio de cristal. Una mano cálida acarició su mejilla.
-No
deberías estar aquí sola, es mejor que estés haciendo cosas-Jake se agachó
frente a ella y le cogió las manos, tirando ligeramente para que se
incorporara.
-No…
No puedo estar con gente. Necesito estar sola-la chica se levantó sacudiendo la
cabeza-No puedo quitarme esas cosas de la cabeza, una y luego otra… ¿Cuál es el
objetivo de tanto miedo?
-Superarlo-susurró
Jake, aunque no sonaba muy convencido-Siempre dije que era una mala idea que os
enfrentarais a varios, con superar uno durante las prácticas debería ser
suficiente…-le acarició el brazo con suavidad mientras hablaba-Vamos, puedes estar sola conmigo.
Rachel
permaneció en silencio, sintiendo como las caricias de Jake hacían desaparecer
el miedo con lentitud, sustituyéndolo por una extraña intranquilidad que había
llegado a echar de menos. No podía encontrar la calma en brazos de alguien que
sólo con mirarla era capaz de remover todos sus pensamientos, pero sí que podía
encontrar algo diferente al miedo. El moreno cogió una de las manos de la chica
y caminó con lentitud, Rachel lo siguió.
-¿Adónde
vamos, Jake?-le preguntó sin detenerse, en el fondo no le importaba, siempre
que no la llevara al paisaje del miedo.
-A
relajarte un poco-respondió él, acariciando con el pulgar el dorso de la mano
de Rachel.
-¿Vas
a darme una sesión de masajes?-Rachel levantó una ceja interrogante y el chico
dibujó una sonrisa divertida. La de siempre.
-A
relajarte un poco en versión osada-se corrigió él mirándola con un brillo
gracioso en la mirada, como si Rachel fuera la cosa más increíblemente chistosa
que hubiera visto en su vida.
Rachel
suspiró en modo de protesta. Si los osados se divertían golpeándose,
disparándose, saltando distancias abismales o corriendo cualquier tipo de
riesgo; no podía imaginar cómo se relajarían. ¿Atándose debajo de un tren?
Salieron del pasillo oscuro y la chica tuvo que fruncir el ceño levemente,
molesta por la súbita iluminación. Ascendieron de la mano, y Jake saludó
amistosamente a un par de personas que ella no conocía, sin soltarla. Tenía que
contener un suspiro cada vez que veía sus manos enlazadas. Estaba enamorada. No
entendía cómo, pero lo estaba pese al tiempo, pese a la escasa comunicación… El
viento la golpeó con tanta fuerza que se tambaleó.
-Cuidado-le
advirtió Jake, tirando de su mano para ayudarla a recuperar el equilibrio.
Acababan
de salir de la sede y el golpe de viento había pillado por sorpresa a la
erudita. En el pozo que era la sede de Osadía no corría el viento, y llevaba
sin salir de allí desde la batalla de paintball, que se le antojaba muy lejana
en el tiempo.
-¿Vamos
a saltar a un tren?-preguntó Rachel mientras ambos caminaban hacia la zona
cercana a las vías, que recorrían toda la ciudad de Chicago.
-Impresionante.
Eso sólo lo podría deducir alguien que se ha trasladado desde Erudición-bromeó
él riéndose alegremente, la intensidad de su risa se incrementó cuando Rachel
le dio un puñetazo suave en el estómago.
La
chica lo miró mal. Tenía ganas de pegarle por reírse de ella, por reírse
siempre de cualquier cosa que ella hacía o decía. Pero también tenía que
admitir que todos sus problemas se iban con la sonrisa reluciente de Jake.
Saltaron
juntos al siguiente tren que pasó. Rachel no pudo evitar sentir admiración
hacia la elegancia con la que el chico lo hacía, como si tuviera más de mil
saltos de experiencia, volando más que saltando para aterrizar con suavidad
sobre sus deportivas desgastadas. Apenas llevaban dos minutos en el tren cuando
el chico dio un tirón de Rachel y se prepararon para saltar.
-Te
prometo que no te vas a hacer daño. Tenemos que saltar por el agujero del tejado
de aquella casa-la mano oscura del chico señaló una enorme casa destartalada
que se acercaba a toda velocidad.
-Júrame
que vamos a caer encima de una cama-le pidió ella con un poco de pánico.
-Te
mentiría si te dijera eso-y la arrastró en su salto.
Rachel
chilló mientras él se reía, disfrutando del salto como un crío. El agujero en
el techo era enorme; era obvio que no había sido abierto a propósito,
simplemente el techo se había derrumbado y ellos habían aprovechado la
oportunidad. Ambos cayeron sobre un montón de paja.
Jake
rodó por el montón hasta quedar tumbado en el suelo mientras Rachel lo
observaba desde la cima. La erudita estaba sorprendida. Un pajar. Eso sólo
podía significar que había miembros de Cordialidad cerca, miembros a los que no
le haría mucha gracia que jugaran con su trabajo. Aunque tampoco se enfadarían,
eran cordiales, al fin y al cabo. Rachel decidió divertirse un poco y bajó
rodando tal y como él lo había hecho. Acabó tirada a su lado recuperando el
aliento. Jake se giró y le quitó una paja del pelo con cuidado, sin sonreír,
mirándola con profundidad. Se acercaron lentamente, pero entonces él se apartó
como si se sintiera muy incómodo. Rachel desvió la mirada, tratando de
disimular la decepción que el gesto de Jake había provocado en ella.
-Lo
bueno de que tengas el pelo tan corto es que no vas a tener que estar toda la
tarde quitándote pajas de la cabeza-comentó incorporándose de golpe.
-¿Traes
a muchas chicas con el pelo largo aquí?-le preguntó Rachel levantándose del
suelo también, y con algo de reproche en la voz.
-No,
pero tú me conociste con una enorme peluca pelirroja-Jake se encogió de hombros
levemente y se quitó algunos restos dorados de la camiseta negra-Antes venía
con mi hermana y nos tirábamos aquí media hora mientras ella se arreglaba-una
sonrisa suave se dibujó en su rostro al referirse a ella.
-¿Tienes
muchos hermanos?-preguntó Rachel con curiosidad, ya quitándose las últimas
hierbas secas de la ropa.
-En
realidad, ninguno. Christie no era mi “hermana de sangre”, no era hija de mi
madre. Pero era de la familia. Cuando vino no lo pasó muy bien en la Iniciación
y recuerdo hablarle de ella a mi madre porque me parecía que era una tía muy
rara. Luego, casi sin darme cuenta, me encontré cenando con ella a diario y
cuando acabamos la Iniciación, Christie era la hija que mi madre nunca había
podido tener-Jake hizo un gesto que Rachel no pudo identificar, pero que no era
alegre-¿Tú tienes hermanos?
Rachel
sacudió la cabeza contuvo sus preguntas sobre Christie, de la que no había
escuchado hablar antes, y lo siguió hacia una lona negra que había a un lado
del edificio, que más que una casa parecía un enorme pabellón. Se notaba que no
había sido construido con esa finalidad porque quedaban restos del suelo que
dividía la casa en dos plantas y de los muros que dividían el local en
habitaciones. Jake levantó la lona y dejó a la vista dos motos de trial,
cubiertas de barro y con trozos de cinta aislante haciendo apaños en diferentes
sitios.
-¿Vamos
a arreglar esas motos para que yo me relaje?-preguntó ella al ver que había una
caja de herramientas en el suelo junto a la moto que debía ser roja, aunque la
tierra apenas dejaba ver el color original.
-¿Repararlas?
Están en perfecto estado-no había rastro de ironía en la voz del chico, realmente
creía que aquellos aparatos estaban en buenas condiciones-Vamos a
“desrrepararlas”-sonrió ampliamente cogiendo dos cascos de la pared y
colocándolos sobre la moto roja.
-¿Existe
ese término?-la chica se acercó y cogió la moto más oscura tal y como él hacía
con la roja, sacándola del pajar.
-Depende
de lo mal que se te de conducirla, puede empezar a existir-Jake apoyó la moto
contra la pared exterior del pajar y se acercó a ella.
…
Rachel
detuvo la moto y apoyó los pies en el suelo. Sonriendo bajo las gotas de sudor
que surcaban su rostro, colorado por el esfuerzo. La temperatura era elevada y
llevaba casi dos horas corriendo por una zona desierta de la ciudad con aquella
moto. Ahora se encontraba en la planta más alta de un edificio que había
servido como aparcamiento y que ahora estaba medio derruido, con enormes
agujeros en el suelo de las diversas plantas. No era un sitio en el que estar
jugando, salvo si pertenecías a la Facción más salvaje.
La
chica se quitó el casco y buscó con la mirada a Jake mientras se colocaba el
pelo húmedo de sudor. Estaba segura de que el chico había subido delante de
ella.
Por
suerte para ambos, Rachel no era tan mala conduciendo un vehículo de dos ruedas
y tras unos diez minutos de clase básica ya habían podido conducir hasta la
ciudad sin demasiados percances. La erudita había llegado confiada de su
dominio del vehículo tras acelerar bastante en algunas zonas del campo, pero al
llegar al asfalto todo había sido diferente. Las calles estaban llenas de
obstáculos a esquivar y encima Jake se había empeñado en meterse en edificios
abandonados…
Pero
no había ido mal. Rachel estaba muy satisfecha con su paseo en moto. Incluso
había aprendido a hacer algún truco sencillo ella sóla. Se bajó de la moto y la
apoyó contra una pared, para después proceder a estirarse completamente.
Descubrió que le dolía especialmente el trasero tras tantos botes encima del
asiento.
Jake
salió de detrás de una de las columnas con una garrafa de color rojo. La chica
dedujo que era gasolina, lo que no era especialmente complicado, puesto que
Jake estaba llenando el depósito de ambos vehículos.
-¿De
dónde la has sacado?-le preguntó Rachel que se movía de un lado a otro con
lentitud, no podía aguantar tener las piernas quietas por más tiempo.
-Del
techo-respondió él mientras tapaba el depósito de la segunda moto y lanzaba la
garrafa vacía a un montón en el que había varias. Rachel levantó una ceja
interrogante-Las robo. Pero no lo hago con mala intención, simplemente la
necesito…
-¿Y
la gente a la que se la robas no la necesita?-la chica lo miró ladeando una
sonrisa, convencida de que iba a dejar sin palabras a Jake por primera vez.
-No
se la robo a gente, las robo de un almacén. Cuando yo las cojo no son propiedad
de nadie en concreto-él se encogió de hombros y volvió a meterse detrás de la
misma columna. Rachel lo siguió y observó cómo el chico subía con agilidad y
metía la mano en un agujero del techo, sacando una caja de cartón larga y
aplanada.
-Entonces
nos robas a todos, porque si no es de nadie, es de todo el mundo-concluyó
Rachel mirando con curiosidad la caja.
-Soy
todo un chico malo-Jake parecía divertido-¿Puedo comprar tu silencio con unos
aperitivos?
Abrió
la caja y quedaron a la vista varios canapés y pastelillos de diferentes tipos.
Rachel sacudió la cabeza sonriendo y cogió un panecillo con queso y salmón por
encima.
-Esos
son mis favoritos-señaló Jake cogiendo uno igual mientras seguía sujetando
hábilmente la caja completa con un brazo.
-¿También
los has robado?-le preguntó Rachel cuando acabó de masticar, mientras buscaba
su nueva presa entre las apetecibles opciones.
-La
alimentación es una necesidad básica y la comida que hay en la cocina es de
todos los osados-Jake optó por un pan con algo rojizo por encima mientras ella
elegía uno verdoso.
-Supongo
que no puedo argumentar nada contra eso, teniendo en cuenta el hambre que
tengo-Rachel se rio-Haré el visto bueno por esta vez.
…
Rachel
se abrazó a Jake tras saltar del tren, para protegerse del viento. Ya había
anochecido y estaban regresando a la sede de Osadía. Había sido un día
increíble. No le importaba que le dolieran los brazos, la espalda y las
piernas, además de otras muchas partes de su cuerpo; sabía que esos dolores no
le iban a afectar en la Iniciación y, sin embargo, lo que había disfrutado
podía ayudarla mucho a combatir sus miedos. Había visto mucha luz, y no quería
ver las tinieblas de nuevo. Incluso mientras entraban y empezaban a descender
por el pozo, sin ninguna luz de referencia, Rachel sentía que esa oscuridad era
brillante.
-Siento
haberte dejado sin cena, había calculado que volveríamos antes-se disculpó Jake
cuando las tripas de la chica rugieron-Nos pasamos por la cocina y cogemos algo
antes de ir a dormir.
Los
aperitivos la habían llenado lo suficiente, pero después de pasarse varias
horas más subida a la moto… Tenía hambre. Y Jake no había llevado más comida.
Lo que no había hecho que regresaran antes. El chico se conocía la sede tan
bien como conocía las pecas en la cara de la chica, lo que era mucho mejor de
lo que ella podía imaginarse. Usó varios atajos y aparecieron en la cocina,
separada del comedor por unas cristaleras. Jake le tendió una pequeña linterna
de luz rojiza.
-Busca
en los armarios del fondo, es dónde están las cosas que no hace falta
cocinar-le indicó sin mirarla, con los ojos achocolatados mirando fijamente a
través de los cristales.
-¿Qué
miras?-le preguntó Rachel apuntándole con la linterna a la cara.
Jake
hizo un gesto rápido y desvió la luz al suelo, al tiempo que negaba con la
cabeza y hacía un gesto para que mirara.
-¿Hay
alguien ahí?-susurró ella al ver una sombra moverse.
-Creo
que sí, pero ahora no puedo ver nada porque me has deslumbrado con la
linterna-protestó él parpadeando varias veces con gesto molesto.
-Lo
siento-susurró Rachel y trató de vislumbrar más-Es alguien comiendo. Es…
Arya-asintió levemente, al ver el perfil de la chica unos segundos, alumbrada
por la tenue luz que entraba del pasillo.
-¿La
chica que acuchilló a Thomas el otro día?-le preguntó Jake intentando de nuevo
vislumbrar algo.
Rachel
asintió y se movió en dirección a la puerta que daba al comedor. Tenía
curiosidad por ver qué hacía, puesto que ya no le parecía que estuviera
comiendo, dado que de vez en cuando lanzaba objetos a los lados.
-Deberías
dejarla tranquila. Puede que tenga otro cuchillo para ti-Jake la siguió.
-Estoy
siendo osada, Jake-lo ignoró y abrió la puerta, alumbrando a Arya con la
linterna.
La
rubia se alarmó visiblemente y abrió mucho los ojos en su dirección, mientras el
trozo de pan que sostenía en las manos se le caía al suelo. La mesa y el suelo
a su alrededor estaban llenos de migas y trozos de corteza, como si se hubiera
pasado horas buscando algo dentro de los bollos. Hizo un gruñido molesto y se
levantó, mirándolos con furia, para luego irse corriendo.
Rachel
se pasó la lengua por los labios, secos. La ira de Arya era algo que le daba
auténtico pavor, y más después de ver sus consecuencias. Se acercó a la mesa y
removió el pan del suelo con un pie mientras las preguntas empezaban a llenar
su mente. Miró a Jake para preguntarle algo, pero el chico tenía los ojos
clavados en el punto por el que la rubia se había ido y parecía fascinado.
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¡¡Feliz lunes!! Oh, yeah. Muy feliz. Siempre pasa algo los lunes, y éste nos ha tocado ver a Katniss Everdeen en acción...
Méh, méh, méh. Pato contento.
ResponderEliminarJake. Sabes que los capítulos de Jake son amor puro para mí. Este hombre es demasiado, srsly.
'Júrame que vamos a caer encima de una cama'. EJÉM, EJÉM. Me parece a mí que Rachel tiene las hormonas muy revolucionadas. Vale, no, no sé, pero... ¿¡por qué se separa, eh!? Yo quería beso. En un pajar. En plan película americana (?)
Tengo una teoría. Christie, la hermana de Jake... Para mí que es la chica que se encontró Rachel en la prisión de Erudición, la de las palabrotas. Sep. Tengo ese presentimiento...
A mí Arya me encanta. En serio.
Ña, es genial, ya sabes, como siempre. Cada capítulo pones algo diferente, enfocas la historia de Rachel en cosas diferentes y relacionadas, pero sin darnos muchos datos, para dejarnos con la intriga. Y eso siempre me ha gustado en los libros, aunque me desespere y me sienta tonta porque no lo averiguo. Pero es muy ña.
Ña, mucho amor desde el estanque <3
XD Ni siquiera había pensando en lo de la cama, sois unas lectoras muy calenturientas (???) Aunque las hormonas de Rachel cuando está con Jake se revolucionan un montón.
EliminarNo he visto ninguna película americana con besos en un pajar :P Como mucho alguna telenovela jajaja
Teorías... Mmmm...
Arya ha salido bastante especialilla, seguro que es un pato ;)
Muchas gracias por el comentario, esto es lo que leo antes de ponerme a escribir los siguientes :3
Saludos desde la maceta (???) <4
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarJake. Jake. Jake. GOOOSH. Amor infinito.
ResponderEliminarCuando leí "Júrame que vamos a caer encima de una cama" tuve el mismo pensamiento que el pato. ¿Está mal o...?
"¿Puedo comprar tu silencio con aperitivos?" HOMBRE, ASÍ NO. Un beso. Así se calla a alguien, méh(?
"Entonces nos robas a todos, porque si no es de nadie, es de todo el mundo" Creo que ya dije 3204923058 veces que me encanta cuando usas expresiones así. Jep.
En fin, me encantó. Sabes que chispitas adora tu fic. Que sigas así, porque es increíble todo. Y me gusta porque no es la típica historia que puede imaginarse el final. Nope.
Hasta el próximo lunes Tulipán :3
Chispitas.
Voy a decir que Kirtash es mío, en referencia a tu nombre.
EliminarProsigamos...
:P
Coordinadísima con el pato, ¿eh? Cama y beso (: Tomaré nota para siguientes capítulos con Jake.
Espero poder seguir así hasta el final, sea como sea "así".
Si os imaginárais el final igual pasábais de leer el fic XDD
Hasta el lunes, muchas gracias por pasarte :)