5 de agosto de 2013

#skinsBURN 8x01 Naomi.

¡Feliz lunes! Bienvenidos a esta entrada con tan extraño título. Al leer Naomi espero que hayáis pensado en Skins, porque eso significa que estáis en un buen sitio. Después de disfrutar con las dos primeras generaciones de Skins (la tercera la tengo pendiente), he visto Fire, Pure y Rise (hoy echan el último). Y los dos primeros me decepcionaron, cosa que con Cook no están haciendo. Y la decepción se hizo fic. Vi que no era la única que se quedaba con ganas de más y empecé a elaborar una idea en mi cabeza, varias ideas, nos merecemos una temporada más, eso está clarísimo. Y se me ocurrió una temporada entera, siguiendo la estructura habitual de la serie: un capítulo, un personaje. Al  ser por escrito da más problemas porque me tengo que centrar mucho más en cada personaje, pero espero que merezca la pena. 

Y... No sé. Aún no tengo claro si podré subir todas las semanas porque mi vida está en plan caótico y casi no escribo, pero he decidido poner el primer capítulo para que veáis que existe y que he hecho algo estas semanas. 

Por favor, os lo ruego: COMENTAD. Tanto en Twitter (¿con hastag para que los encuentre mejor? #skinsBURN mola como hastag XD) como aquí. Más que nada porque quiero saber qué os parece este capítulo, qué tendría que cambiar para los siguientes y eso.

PD: No aspiro a que se parezca en nada a la serie, que es genial por motivos que no puedo imitar.

8x01 Naomi.

Enero 2013.


La cama del hospital se había convertido en la única cosa fija en la vida de Naomi. Y Emily. Emily llevaba formando parte de su vida desde antes de conocerla, era la persona que la había hecho más feliz en su vida. Giró la cabeza para ver a su novia encogida a su lado, con la cabeza sobre su vientre. La mano de Emily sobre su piel era la mejor medicina para olvidar todo lo que iba mal en su vida. Había intentado beber, drogarse, salir, ignorar lo que le pasaba… Y la solución había estado al otro lado del océano, en Nueva York con su dulce Emily.

Naomi esbozó una sonrisa suave y acarició la mejilla de Emily con lentitud. Estaba mortalmente cansada y hasta el más mínimo movimiento le resultaba agotador, pero merecía la pena. Volvió a cerrar los ojos rezando por volver a despertarse al lado de ella una vez más.


Un celador empujó la silla de Naomi hacia su habitación. Acababa de recibir la quimio, aunque ya le habían dicho que no estaba haciendo el efecto deseado. Era la única oportunidad que tenía y quería intentarlo pese a todo el dolor. Rendirse a la muerte sería abandonar a Emily, hacerle daño, y eso era algo que no quería hacer nunca más.

Recordó todo lo que había vivido con ella mientras la silla rodaba. La primera vez que Emily la había besado. La primera vez que se habían visto. Sonrió débilmente al recordar aquella fiesta en casa de Pandora, en la que se había dado cuenta de todo lo que era Emily para ella. Las dudas, las veces que la había dejado tirada… Pero eso no contaba. Lo que importaban eran las veces que se habían cogido de la mano y se habían besado como si no hicieran falta las palabras.

El celador la colocó en la cama. La habitación estaba vacía, pero Emily llegaría en poco tiempo. Naomi lo sabía. Su vida en el hospital se estaba convirtiendo en una tortuosa rutina. Alguien llamó a la puerta justo después de que el celador saliera. Ella no hizo el esfuerzo de hablar, pero la puerta se abrió y una cabeza morena se asomó. Creyó que sería Effy, a la que llevaba un tiempo sin ver, pero se encontró con Dominic. Dibujó una pequeña sonrisa. Le había cogido cariño al chico en el poco tiempo que había pasado con él.

-Hola, Naomi-la saludó entrando y cerrando la puerta a su espalda-¿Cómo estás?

Ella se limitó a asentir levemente. Dominic no parecía tan jovial como de costumbre, lo que hizo que empezara a hacerse preguntas. Llevaba mucho sin ver a Effy. Demasiado. ¿Cuánto había pasado desde su última visita, en la que Naomi le había dicho que se iba a morir?

-Tengo que decirte algo sobre Effy-el chico se sentó en la esquina de la cama.

-¿Le ha pasado algo?-preguntó Naomi, con voz pastosa.

-Sí, pero no tienes que preocuparte, no es bueno en tu estado. Por eso no he venido antes, pero me sentía mal por no contártelo y…-Dominic se fue poniendo nervioso según hablaba.

-Dom…-lo interrumpió Naomi.

-Perdona-el chico se frotó las palmas de las manos en el pantalón-Effy está en la cárcel. La… Ayudé a obtener más beneficios en bolsa. Es ilegal y la han detenido. Ha hecho un trato para sacarme del asunto, pero ella va a pagarlo.

Naomi cerró los ojos y respiró lentamente, mientras trataba de asimilar lo que había ocurrido. Elisabeth Stonem siempre se había movido al borde de la legalidad desde que la había conocido, pero últimamente le había parecido que había asentado la cabeza. En lugar de eso, había cruzado totalmente la línea. Las lágrimas acudieron a sus ojos. No volvería a ver nunca más a Effy. Quizás le diesen un permiso para ir a su funeral, pero eso no serviría de nada. Los ojos azules de Effy, su oculta fragilidad… No debía estar en la cárcel. Ese no era su sitio.

-¿Se puede hacer algo para ayudarla?-le preguntó a Dom, abriendo los párpados y clavando sus aguados ojos claros en el chico.

-Nosotros no-el chico la miró, su gesto indicaba que lo estaba pasando mal-Tiene una buena abogada, una de las mejores, no sé cómo lo ha conseguido. Creo que la va a sacar pronto… Pero está en la cárcel.

-Joder. Joder. Effy-masculló Naomi, hundiéndose en la almohada.

Durante los meses que habían estado viviendo juntas, se habían unido bastante. Tenían discusiones de vez en cuando, pero había sido una buena época. Fiestas en casa, películas hasta las tantas, sesiones de limpieza que parecían conciertos…

-¿Puedo verla?-le preguntó a Dominic, aunque ya suponía cuál iba a ser la respuesta.

-No creo… Yo no he podido-el chico se pasó una mano por el pelo rizado.

-Me estoy muriendo, Dom. Necesito verla-le pidió Naomi.

La decisión no estaba en manos del amigo de Effy y ella lo sabía, pero no tenía a nadie más a quién pedírselo y esperaba que él intercediera por ella. Que hiciera algo, que la ayudara como había estado haciendo los días previos a su ingreso definitivo en el hospital. El móvil de Dominic sonó y el chico se lo sacó del bolsillo para leer un mensaje. Naomi no hizo ningún gesto, seguía con los ojos perdidos en el infinito.

-Naomi, me tengo que ir. Intentaré explicarle tu situación a la abogada de Effy-se levantó de la cama y se colocó la chaqueta marrón que llevaba puesta-Volveré pronto a verte.

Se dirigió hacia la salida y se giró después de abrir la puerta para mirarla, pero Naomi ya había cerrado los ojos y respiraba con lentitud, como si se hubiera dormido, aunque él sabía que no era así. Había estado más veces cuandoella se ponía en ese estado y los médicos le habían dicho que se debía al agotamiento. El agotamiento que le producía vivir.

...

Emily se mordió el labio levemente, apoyada junto a la puerta de la habitación de Naomi. Esa habitación en la que tantas lágrimas había derramado, en la que lo estaba perdiendo todo. Todo aquello que le había costado tanto conseguir, afianzar… Las discusiones con su hermana gemela, con sus padres, con la misma Naomi. Toda su relación. Todo eso se estaba muriendo sin que ella pudiera hacer nada. Cerró los ojos con fuerza y un par de lágrimas se deslizaron por sus mejillas.

-Señorita Fitch-la llamó una voz grave.

Ella se secó las lágrimas con el dorso de la mano y abrió los ojos para encontrarse con un estudiante de medicina que trabajaba con el doctor de Naomi. Era un hombre afroamericano joven, que se había mostrado muy compasivo, hablando con ella más de lo necesario tras enterarse de su situación.

-Doctor Fazer, ¿ha pasado algo con Naomi?-preguntó Emily, mirando por el cristal a su espalda. Su novia seguía tumbada en la cama con los ojos cerrados.

-No, pero tengo que hablar contigo. ¿Puedes venir al despacho un momento?-le preguntó él, mostrando levemente sus blancos dientes.

-Claro, doctor-Emily asintió y se separó de la pared para seguirlo.

-Puedes llamarme Ace, aún no soy un doctor-le dijo él mientras camina delante de ella por el pasillo del hospital.

-Yo seré Emily, entonces-ella asintió. Lo cierto era que se había sentido extraña con tanta formalidad en la forma de tratarse cuando, realmente, hablaban como los viejos amigos que no eran.


Naomi abrió los ojos al sentir que su cama se inclinaba. Notó unos brazos alrededor suyo antes de llegar a ver a Emily, que estaba enganchada a ella con fuerza. Cerró los ojos y respiró hondo, intentando disfrutar el momento al máximo. Emily se puso encima de ella a cuatro patas, sonriendo entre lágrimas. Naomi frunció el ceño sin comprender nada y miró al ayudante de su doctor, Ace Fazer, que se encontraba en la puerta con una amplia sonrisa.

-¿Qué ocurre, Ems?-preguntó desviando la mirada del joven para encontrarse con los ojos de Emily, ligeramente húmedos aún.

-Te vas a curar-Emily se inclinó hacia ella y le dio un beso en los labios, impidiendo que Naomi pudiera procesar la noticia correctamente-Hay un tratamiento que puede curarte-su boca fue dejando pequeños besos por la cara de Naomi, que la miraba sin mostrar demasiada alegría-¿No estás feliz?

Emily se incorporó sobre ella, quedando arrodillada con una pierna a cada lado de su cuerpo. Naomi miró a Ace, que las miraba con una sonrisa, sin parecer nada cohibido por la demostración de cariño que estaba teniendo lugar.

-¿Es verdad eso, doctor Fazer? ¿Lo ha hablado con mi médico?-le preguntó Naomi, notando que le costaba sacar la voz del cuerpo.

-Llámame Ace, por favor. Y sí, hay un tratamiento experimental en Estados Unidos. Ha funcionado en varios casos similares al tuyo y he conseguido que te admitan. Tú médico ha estado de acuerdo conmigo en que es la mejor opción-explicó él mientras daba un par de pasos hacia la cama-Podrás irte en dos días, hay un vuelo médico preparado. No te prometo una cura milagrosa, pero es una oportunidad, más de lo que tienes aquí.

Naomi miró a Emily, que la miraba uniendo las cejas levemente, aunque ese gesto no le restaba felicidad a su cara. Ace Fazer le estaba dando una oportunidad de seguir con ella un tiempo más. Puso una mano en la almohada y se empujó para incorporarse y atrapar la boca de Emily con la suya. Se besaron durante un rato. Cuando se separaron, el hombre seguía mirándolas con una blanca sonrisa destacando sobre su oscura piel.

-Es usted un pervertido, doctor-le acusó Naomi riéndose suavemente mientras se dejaba caer sobre la almohada con suavidad. Emily siguió su movimiento y apoyó la cabeza sobre su pecho. Él soltó una carcajada.

-Tendrás que firmar un par de autorizaciones, iré a buscarlas a mi despacho. Espero que estéis menos efusivas luego o no me haré responsable de mis miradas-Ace salió dejándoles la puerta cerrada.


Ambas se miraron y volvieron a besarse. Un amor como el suyo sólo necesitaba un poco de esperanza para volver a arder como el primer día.

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