'Un año después.'
Rachel
se bajó de un salto del tren junto a un grupo de osados. Todos trabajaban en
las vallas y regresaban a la sede. Se reían y se burlaban de un incidente que
había tenido lugar esa misma mañana, cuando a uno de los veteranos se le había
roto el pantalón.
-Es
un gusto lo de poder volver antes de la hora de comer-comentó Nichole, que
caminaba junto a Rachel.
Nichole,
que se había iniciado con ella el año anterior, era una chica con el pelo negro
como el petróleo y los labios rojos como la sangre, que la dotaban de un
atractivo convencional.
-Yo
a vosotras sí que os comía-comentó un chico moreno mordiéndose el labio
levemente cuando pasaron junto a él al entrar. Nichole fue más rápida que
Rachel y le dio un golpetazo en el hombro. Noah soltó una carcajada mientras se
frotaba el lugar del golpe-Con vosotras vigilando siempre me siento seguro.
Rachel
sacudió la cabeza y le dio también un manotazo a su amigo. Mientras que ella se
había visto destinada en las vallas, para su alegría, pues no quedaba otro
puesto cuando le tocó elegir; él se encargaba de la seguridad de la sede. Noah
le pasó el brazo por los hombros y Rachel rodeó su cintura con familiaridad, se
había acostumbrado a ir abrazada a él y ahora era un gesto que ambos hacían con
naturalidad.
-Estáis
otra vez en modo parejita-comentó Nichole riéndose.
-¿Envidia?
Tengo otro brazo para ti si quieres-le dijo Noah abriendo su brazo para que la
chica se abrazara.
Su
proposición fue rechazada como siempre. Rachel había asistido a los múltiples
intentos de Noah por seducir a la morena, y sentía lástima por él. Mientras que
el chico le había hablado de un sentimiento hacia Nichole; ella se lo tomaba
todo a broma. Y la erudita no sabía qué hacer para mediar entre ellos.
Mientras
descendían, cada vez había mayor concentración de osados. Algunos del grupo se
fueron quedando con conocidos que les ofrecían alcohol. Noah y Rachel perdieron
a Nichole por el camino y, al llegar abajo, se alejaron un poco de la multitud.
-Tú
que eres más alto, ¿has visto a Jake?-le preguntó Rachel a Noah, mientras ella
misma se estiraba levemente.
-Es
difícil distinguir a alguien entre toda esa gente, pero creo que no lo
veo-comentó Noah, poniéndose de puntillas aunque eso no era necesario debido a
su gran altura.
-Iré
hasta su habitación entonces-Rachel se apartó de él con una leve sonrisa.
-Yo
voy a ver si consigo algo de comer, no quiero beber con el estómago vacío-Noah
se puso una mano sobre el estómago mientras sonreía-Nos vemos en el comedor.
Rachel
asintió y se encaminó rumbo a la habitación de Jake Carstairs, donde había
estado viviendo desde unas semanas después de convertirse oficialmente en
miembro de la Facción de Osadía. Al principio se había ido con Arya a un cuarto
para ambas, pero finalmente había aceptado la propuesta de Jake. Arya se había
convertido en la embajadora de Osadía en Cordialidad, debido a que era la única
trasladada que había de esa Facción, y también a que había podido elegir entre
muchas opciones debido a su posición tras la Iniciación. Probablemente fuera la
osada que menos tenía que ver con los cordiales, pero todo el mundo estaba
satisfecho con ello. Rachel no tardó en llegar a la puerta de la habitación, la
entreabrió sin hacer ruido y se asomó, encontrando a Jake dormitando sobre la
cama. La chica entró en la habitación ignorándolo y se acercó a la cuna que
había a un lado de la habitación. Nada más acercar su cara se encontró con los
ojos azules más dulces que podían existir.
-Hola,
mi amor-susurró mientras acariciaba con el índice la mejilla del bebé.
Rachel
sonrió. El ruido de su cabeza se apagó, como siempre ocurría cuando estaba
cerca del habitante de la cuna. Se inclinó y sacó al pequeño bebé, que hizo un
gesto similar a una sonrisa mientras apoyaba la mejilla en su pecho.
-¿Vamos
a comer, cariño?-le preguntó caminando hacia la cama.
Se
subió la camiseta y se quitó el sujetador con habilidad, puesto que ya llevaba
haciéndolo tres meses, y le dio el pecho con cuidado, sin dejar de observar la
belleza de la piel sonrosada de su hijo.
Cuando
se había enterado de que estaba embarazada lo primero que había sentido era un
miedo terrible a sufrir el mismo rechazo que había sentido su madre. Luego el
miedo a criarlo sola. Y después, después se había sentido feliz, asustada,
esperanzada, todo a la vez. Desde que había nacido, todo era felicidad. O
incluso antes, puesto que nadie la había rechazado, todos se habían mostrado
dispuestos a ayudarla, incluso la madre de Jake, que era la que le había
enseñado cómo llevar mejor el embarazo y a cuidar al bebé. Noah se había
entusiasmado y se había convertido en su guardián, lo que había provocado que
ahora siguieran caminando abrazados. Arya había escuchado sus miedos con
paciencia y la había animado en los momentos oportunos. Y Jake… Él se había
ofrecido a ser el padre.
Rachel
sintió movimiento a su espalda pero siguió concentrada en lo que estaba
haciendo. Jake se incorporó y se sentó a su lado. Ella lo miró y le sonrió, y
él le devolvió la sonrisa.
-Has
vuelto pronto, hoy-comentó Jake, con los ojos oscuros centrados en el bebé.
-Hay
que darle la bienvenida a los nuevos-le recordó Rachel, suponiendo que a él se
le había olvidado que ese día era en el que llegarían los nuevos iniciados a la
facción.
-¿Hoy?
¿Ya llevas un año con nosotros?-preguntó Jake, levantando los ojos hacia ella y
esbozando una sonrisa-Tenemos que celebrarlo.
-También
hubo gente que entró aquí hace un año y ahora no puede celebrar nada-Rachel se
mordió el labio y siguió mirando a su hijo.
El
moreno se quedó en silencio y le dio un beso en el pelo, sin hacer ningún
comentario. La puerta se abrió y ambos miraron para ver quién llegaba. Las
visitas no los sorprendían, puesto que eran muy frecuentes. Una chica delgada,
con el pelo fucsia y los labios morado intenso se acercó con una sonrisa que
permitía ver todos sus dientes grandes y blancos.
-¿Cómo
está el hombre más guapo de este agujero?-preguntó mirando al bebé con sus ojos
verdes.
Él
pareció notarlo porque se desprendió del pecho de su madre y tanteó con las
pequeñas manos alrededor. La chica llevó un dedo a una de las manos del bebé,
que se lo agarró con fuerza.
-¿Has
echado de menos a la tita Arya?-preguntó ella mientras sacaba algo de su
espalda, envuelto en papel de regalo-Te he traído una cosa de Cordialidad-siguió
hablando con el bebé, que seguía firmemente sujeto a su dedo.
-¿Acabas
de llegar?-le preguntó Jake.
-Ahora
mismo, está todo a rebosar, ¿es así todos los años?-Arya lo miró de reojo,
dejando el regalo sobre la cama y estirando los brazos para coger al hijo de
Benjamin.
-¿No
te acuerdas del año pasado?-Jake alzó ambas cejas cuando ella negó con la
cabeza, entonces el chico miró a Rachel interrogante.
-Creo
que todos teníamos otras cosas en la cabeza, yo acababa de ver…-Rachel frunció
el ceño al recordarlo-Algo horrible por culpa del suero. Y… No creo que ninguno
de los trasladados nos acordemos de eso.
-Pues
sí, siempre hay mucha gente, todo el mundo menos los que tienen que
trabajar-explicó Jake, colocando una mano en el muslo de Rachel y apretando con
suavidad, tratando de animarla-Este año han cambiado la entrada, no habrá
suero, será un salto normal-les explicó-Todos los años variamos un poco la
Iniciación, la verdad. Intentamos que se perfeccione.
Las
chicas asintieron, aunque Rachel discrepaba. Ella estaba convencida de que el
objetivo de las iniciaciones era convertir a los jóvenes, de mentes maleables,
en los estereotipos de cada Facción. En lugar de compartir sus pensamientos con
ellos, cogió el regalo que Arya había dejado sobre la cama y la miró
interrogante, ella le indicó con un gesto que la abriera y Rachel comenzó a
rasgar el papel dorado. Dentro había una manta muy suave.
-Tiene
bordado su nombre. La ha hecho mi abuela-informó Arya, dejando de ponerle caras
al niño durante unos segundos-Yo tenía una igual de pequeña.
Rachel
estiró la manta, de color amarillo huevo, y descubrió el bordado de color azul
en la parte superior. “Sam”. Había decidido que su hija se iba a llamar como su
mejor amiga, pero entonces había nacido varón. Como todo el mundo se había
referido al bebé como Sam durante el embarazo, había decidido mantener el
nombre y a su amiga.
-Es
genial, Arya, gracias-asintió, llevándosela a la mejilla para deleitarse con su
suavidad.
-No
es nada. Tenemos que irnos ya. Zeke me dijo que estaban a punto de llegar-les
dijo Arya mientras fruncía la nariz al recibir un manotazo del bebé.
Jake
se puso en pie y tendió lo brazos hacia Arya, ella le cedió a Sam con una
sonrisa. Le gustaba que Jake hiciera de padre pese a que Rachel lo hubiera
rechazado como pareja. Rachel dobló la manta y la dejó sobre la cama antes de
dirigirse a la puerta detrás de ellos.
La
multitud era más ruidosa conforme se acercaban, pero Sam nunca se había
irritado por el ruido, cosa que su madre agradecía. Miró a su hijo en brazos de
Jake y sonrió mientras avanzaba, eran una familia extraña, pero nadie los
juzgaba. Arya le dio un toque en el
hombro y se despidió para ir a encontrarse con los otros embajadores. Rachel
asintió y siguió a Jake. Se metieron por varios pasillos, algunos de los cuales
nunca había pisado. Al llegar al final de uno de ellos, descubrió que se
encontraban varios metros por encima de la multitud, en un sitio más tranquilo.
Asintió con una sonrisa cuando Jake la miró, y ambos se acercaron al borde para
ver mejor. Ella pasó un brazo por la cintura de él y con la otra acarició el
brazo de Sam.
En
ese momento hubo un movimiento brusco y Cuatro salió a la vista de todos,
llevando junto a él a una chica bajita. Rachel la observó con curiosidad, su
ropa indicaba que procedía de Abnegación.
-¡Primera
saltadora, Tris!-anunció. Rachel aplaudió como el resto y Jake sonrió, sin
poder hacerlo al tener a Sam en brazos.
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Y así se acaba 'Renegade', cuando Tris empieza a dar la lata en Osadía.
Quiero aprovechar esto para agradeceros a todas (creo que nos hemos mantenido sin público masculino durante estos casi siete meses) vuestra presencia. Cada comentario, cada tuit, o simplemente el hecho de pasaros por el blog y leerlo ha hecho que esta historia cobrara sentido. Si no fuera por vosotras, esto nunca habría existido del todo, tenedlo claro.
Sin Alba, que me obligó a empezarlo y a seguirlo; sin Clara, que me enseñó que se podían hacer fics muy buenos; sin Chispis, cuyos comentarios siempre me sacaban una sonrisa; sin Ari, autora del primer fic que leí y única fan de Benjamin; sin Batman, que seguro prefería que el protagonista fuera Alex Mercer; sin Shenia, que tiene el superpoder de ser la última que empezó a leer y la primera en leer los últimos capítulos; sin Ale, que es de letras y se lo lee sólo porque lo escribo yo; y sin los lectores anónimos, que tienen que existir.
Pero que este sea el final de Renegade, no significa que sea el fin del blog; y tampoco es el final de la historia de Rachel. Puede que haya una segunda parte después de que lea Allegiant, hay material suficiente para escribirla y puede que me atreva, ya veremos. Por el momento, estoy esperando la inspiración para escribir algo que pueda subir aquí.
Espero que la elección de abrir Renegade os haya cambiado un poco, como todas las que recordamos en la vida.
Mucho amor desde la maceta,
Un tulipán.
Solo para que conste. Es 20 de Julio y acabo de llegar del campamento. He pillado una rayita de Internet, lo justo para poder cargar el blog y leerlo. Y aquí me tienes, con un boom de emociones que no puedo. My god.
ResponderEliminarPrimero voy a comentar el capítulo en sí, como es costumbre.
El bebé. El bebé de Benjamin. Me ha recordado muchísimo al final de la historia de Finnick y Annie, con el pequeño Odair y... En serio. Y encima yo me lo imagino con sus mofleticos y sus hoyuelos y los ojillos de Ben y ay. Que Jake sea el padre, pero sin ser pareja de Rach es, al menos para mí, un pedazo de acierto. Aplausos a esa idea, pls. Creo que es mejor así, mucho mejor. Aunque yo sigo muy, muy ajfbclamfk con Jake, entiéndeme, es EL hombre, pero... You know (porque me entiendes, ¿verdad?).
¿Te acuerdas que al principio del fic dije que, aunque Arya me diese un poco de miedo, era amor? Este epílogo lo demuestra. Es un personajazo, me encanta.
Y luego Sam. Dejando a un lado lo mucho que adoro ese nombre... Por dios, ese bebé es una cosa akcbdoañj.
Si hubieses visto el pedazo de escalofrío que me ha dado cuando he leído '¡Primera saltadora, Tris!'... Es increíble como el 'final' de la historia de Rach (aunque la idea de una posible segunda parte me gusta, y mucho, y ahora explico why) se convierte en el principio de la de Tris. Igual que tú me dijiste una vez, hace que esto se sienta más como una parte del libro y de la historia real y menos como un fic.
Ahora, el 'why' del que te hablo. Después de leer el fic, me he quedado un rato pensando en qué estaría pasando con Rach, Jake y Sam mientras sucede Divergente. Y he llegado a la simulación del final y... ME HAS DEJADO POSTRADA EN LA CAMA, PORQUE ¿¡QUÉ PASA CON RACH Y JAKE EN LA SIMULACIÓN, SI SE SUPONE QUE TODOS LOS OSADOS ESTÁN EN ELLA!? Bueno, más con Jake que con Rachel, porque ella y la divergencia... But tou know. ¿¡Y EL BEBÉ!? ¿¡Y ARYA!? ¿¡NOAH!?
Ale, dejo caer ideas. Aunque después de Allegiant... I like that one.
Y ahora.
En realidad ya había escrito todo lo que te voy a poner ahora, pero mi Petunio Junior es tan, tan, tan monoso que me lo acaba de borrar todo. Hasta el 'y ahora'. Pero en fin.
Me acuerdo cuando publicaste el primer capítulo, creo que fue por Navidades o cerca, y de verdad, me alegro de haber estado desde el principio para leerlo. Nos has hecho sufrir (MUCHO), incluso llorar (me incluyo en este grupo, y además añado que nunca un fic me había hecho llorar), reír y morir de amor (MUCHO TAMBIÉN), y gracias por eso. Es increíble cómo ha ido creciendo todo, no solo las Renegades, sino el fic, la historia en sí y los persinajes. Y ha sido un placer enorme haber estado aquí para verlo. Te animo a seguir escribiendo, porque de verdad, lo haces genial. Esta historia lo demuestra. Ahora soy incapaz de ver esto como un fic, lo veo más como un complemento de la trilogía original, parte de la historia real. No creo que pueda releer Divergente o Insurgente sin pensar en dónde estarán Jake, Rach y Sam. Así que, gracias por hacer que los lunes de mi primer año de Bachillerato hayan sido bastante menos malos, aunque sea por un ratito. Y si sigues escribiendo (que lo espero de veras), las Renegades vamos a seguir aquí, leyendo cada cosa que subas como unas descSUPLICÁNDOTE QUE NO MATES MÁS PERSONAJES ADORABLES (o la la lasaña que tienes por hermana). En realidad, solo estaremos leyendo y emocionándonos con cada nueva cosilla.
PERO TODO ESTO SUENA A DESPEDIDA, A DISCURSO DE GRADUACIÓN DE PELÍCULA AMERICANA (tengo una obsesión con decir que todo parece una película americana, but...) Y NO, ASÍ QUE SOLO VOY A DECIRTE DOS COSAS:
- RIEGA TU CEREBRO DE TULIPÁN PARA SACAR IDEAS.
-SIGUE ESCRIBIENDO.
Amor desde el estanque.
Pato <3