8 de julio de 2013

Renegade. Último capítulo.

'Divergente'

"Una sola elección puede transformarte."



En cuanto entró en su cuarto todo lo que le había ocurrido en los últimos días se convirtió en un ruido sordo en su cabeza, que la atontaba y le impedía pensar, pero era sólo ruido. No eran cosas concretas que podrían destrozarla. Un mecanismo de autodefensa.

-Lo siento, Rachel-los enormes brazos de Noah la rodearon nada más internarse unos pasos en la sala, y Rachel abrazó al gigante, agradeciendo el gesto.

El abrazo de Noah era reconfortante, hacía menos importante el ruido de su cabeza, el ruido de sus problemas. Otro brazo más delgado le pasó por la espalda y Rachel se dio cuenta de que Arya se había unido al abrazo. Sólo quedaban ellos tres del grupo de los trasladados, y ella iba a fallar la Iniciación. Esperaba que, por lo menos, ellos obtuvieran buenos resultados. Permanecieron unidos durante un rato, sin contar los segundos, que se escapaban a su alrededor, los mismos segundos que iban a tener que ahorrar mientras hacían la prueba. El que menos tardara conseguiría el mejor puesto, el más lento perdería.

Todo iba a ser cuestión de tiempo; las lágrimas, los golpes, la fuerza, la velocidad… Todo aquello que habían vivido no iba a servir de nada si no lograban ser más veloces que todos los demás. “No tiene sentido” masculló la parte más erudita de Rachel en un lugar de su cabeza. “Es arriesgado” insistió. “Los daños psicológicos no se ven pero son peores que los que te puedas hacer en una caída, no sabes lo que puede aparecer en la simulación” la voz iba sonando en un tono más y más bajo. “¿Podrás seguir siendo tú después de esto?” fue la última protesta de la Rachel erudita antes de desaparecer de su cabeza. Rachel sintió como si, de repente, hubiera perdido algo muy importante. Pero no tuvo tiempo de preocuparse por eso, porque Cuatro dio un par de golpes en el marco del cuarto para llamar su atención. Los ojos del instructor se clavaron en Rachel, arropada por Noah y Arya.

-Es la hora-dijo simplemente, y se dio la vuelta.

-¿Ni siquiera nos va a dar ánimos?-protestó Noah, manteniendo un brazo sobre los hombros de Rachel de forma protectora-Tenía esperanzas de que el último día intentara sonreír o algo.

-La esperanza es lo último que se pierde-comentó Arya, intentando sonar burlona. Se mantuvo al otro lado de Rachel, pero deshaciendo el abrazo completamente-Y menos mal, porque sin esperanza ninguno hubiéramos llegado hasta aquí.

-Yo no tengo esperanza de nada. Lo único que espero es que me atropelle el tren cuando me echen de aquí-dijo Rachel en tono monótono, empujada por el ruido de su cabeza.

-No seas tonta, eso es para los cobardes. ¿Qué mérito tiene morir? Lo que hacen los valientes es vivir. Tienen claro que les van a pasar cosas malas y pese a eso quieren seguir vivos-le dijo Noah, haciendo una frase parecida a la que ella había pronunciado tiempo atrás.

-Yo no soy valiente, Noah-Rachel sacudió la cabeza levemente y el chico no hizo preguntas. Arya cogió su mano, mordiéndose levemente el labio pero sin hacer comentarios.

Caminaron en silencio, unidos como si fueran amigos, cosa de la que Rachel no estaba segura. ¿Qué la unía a Noah? Apenas unos momentos juntos. ¿Y a Arya? Poco más, incluyendo hechos más desagradables. Y, sin embargo, en ese momento eran todo lo que tenía.

-¿Sabes qué? Yo creo que eres valiente, Rachel-le dijo Arya un poco después-Por la forma en la que miras, cómo te enfrentas a los retos, como superas las pérdidas, tu forma de ayudarme…

-De ayudarnos-la interrumpió Noah.

-Me estáis haciendo sentir una abnegada, y eso es un insulto-masculló Rachel, haciéndose la remolona pero agradeciendo las palabras de sus acompañantes.

Ese paseo le recordó al Día de las Visitas, cuando los cinco habían caminado juntos, o al menos en el mismo grupo. Benjamin había encabezado a los chicos sin mirar atrás ni abrir la boca. Arya había ido junto a la pared, sumida en un completo mutismo. Noah y Rachel iban juntos tras Benjamin, hombro con hombro, intentando apoyarse mutuamente. Chris había cerrado el grupo, murmurando palabras que sonaban a una explicación de su traslado. Y ahora eran tres. En un determinado cruce se encontraron con los otros iniciados, los que habían nacido en la Facción. No eran un grupo muy numeroso pero, aun así, sumaban más de diez en total. Y sólo diez podían entrar en Osadía. A Rachel no le parecía algo muy lógico; por lo que había visto, los osados sólo permanecían en la Facción hasta los cuarenta o cincuenta años; lo que quería decir que, como mucho, había unos 500 osados, mientras que en otras facciones sobrepasaban el millar.

Llegaron a las salas de las simulaciones pero pasaron de largo, rumbo al Paisaje del Miedo. Sólo habían estado ahí un par de veces, los entrenamientos solían tener lugar en las otras salas. Rachel tenía claro que prefería ser consciente de que lo que ocurría no era real. Cuatro los esperaba un poco antes, apoyado en una pared, les hizo una seña para que se acercaran y los tres lo hicieron.

-Durante la Iniciación se ha intentado que dominéis tanto vuestras emociones como vuestro cuerpo, y en esta última prueba debéis combinar las habilidades físicas de la primera etapa con el dominio mental de la segunda-explicó bajo los fluorescentes del techo. Rachel intentó buscar a Eric, pero el otro grupo de iniciados no estaba a la vista-Ahora tenéis que pasar lo más deprisa posible por vuestro Paisaje del miedo delante de un tribunal con los líderes de Osadía-“Eric estará ahí, me va a juzgar un asesino” pensó Rachel-Esta prueba determinará la clasificación de la tercera etapa.

Rachel frunció el ceño, ni siquiera recordaba haber visto la clasificación de la etapa anterior. ¿Habría sido la peor con las simulaciones?

-Como ya sabéis, hay dos formas de superar cada obstáculo: calmaros lo suficiente o enfrentaros a vuestro miedo, lo que hará que la simulación siga adelante-los chicos asintieron-Las veces que os hemos dejado practicar, sólo os enfrentabais a dos miedos almacenados de un miembro de la Facción, ahora tendréis que hacer frente a todos los que tengáis. La media es de unos diez o quince.

Le parecía un número excesivo y se refugió más en Noah, que mantuvo su abrazo. Quería tener miedo, preocuparse, pero lo cierto era que… No lo sentía. Le daba igual lo que ocurriera ahí dentro, no le importaba ser la última o la primera, sólo quería moverse, hacer cosas. Estar quieta escuchando a Cuatro lo único que hacía era que el ruido de su cabeza cobrara forma y se transformara en voces que no quería recordar en ese momento. “Pero esto no está en tu mano”-le había recriminado Benjamin-“No voy a dejar que te mueras.” Rachel cerró los ojos con fuerza, intentando que la voz del rubio volviera a mezclarse con las otras.

-Vamos-dijo escuetamente y señaló hacia una puerta.

Al entrar en la sala, lo primero que vieron fue a varias personas con cables en la cabeza. “Eric.” Su rostro está totalmente inexpresivo, por lo que Rachel dedujo que estaba observando una simulación. “Podría matar a Eric”. La afirmación hace que ella misma se sorprenda. Tras tragar saliva, sus ojos recorrieron el resto de la sala: los otros iniciados ocupaban un par de filas de sillas, pero quedaban varias vacías en la parte de atrás. Los tres trasladados caminaron hacia ellas y se sentaron. Un cuarto de hora después, Cuatro se puso en pie y los miró:

-Trasladados, pasaréis por la última prueba en orden, según vuestro puesto en la clasificación: Rachel, serás la primera; después irá Noah y la primera en la clasificación cerrará la prueba-les explicó con tono serio.

Rachel se levantó y se dirigió a Cuatro, que la llevó a que Eric le clavara la aguja con el suero en el cuello. Apretó los dientes para no quejarse, puesto que sabía que él le había hecho daño a propósito.

-Buena suerte, Everdeen-la sonrisa estiró sus labios formando una mueca burlona en la cara del chico que, acto seguido, la empuja hacia el cuarto.


Once miedos. Los ojos color miel de Rachel recorrieron su alrededor esperando encontrarse con el miedo número doce, pero la habitación que la rodeaba era diferente. Era el cuarto en el que había entrado empujada por Eric. Una pequeña sonrisa de alivio se dibujó en sus labios, aunque desapareció en cuanto las voces regresaron a su cabeza. Se preguntó si alguna vez dejaría de escuchar eso, si alguna vez podría volver a pensar como lo hacía antes. No importaba. Cuatro entró para sacarla de la habitación de hormigón y la guió hasta su silla en silencio.

-Lo has hecho bien-le susurró Arya, pasándole un brazo por el hombro tal y como había hecho Noah anteriormente. Noah, que en ese instante se estaba enfrentando a sus miedos.


Dos horas después, los tres trasladados estaban en un banquete lleno de osados borrachos riéndose a carcajadas. Su silencio y sus miradas preocupadas creaban una burbuja a la que nadie se había acercado durante la comida. Ni siquiera Jake.

-Todo el mundo ha estado entre los diez y los quince minutos, salvo uno de los chicos que estuvo casi media hora-dijo Noah, intentando hablar sobre cualquier cosa que lo relajara-Creo que tenemos posibilidades.

Las chicas asintieron sin decir nada. Arya estaba sentada sobre una mesa comiendo un trozo de pan. Rachel estaba junto a ella con los brazos cruzados a la altura del pecho, tensa. Tres jóvenes vestidos de negro y con algún tatuaje se acercaron a ellas, hablaban en susurros entre ellos y una de las chicas se reía de vez en cuando. Noah los miró con curiosidad cuando se pararon frente a ellos.

-Hola… Eh… Yo…-empezó el chico, que frunció el ceño al notar que se trababa al hablar-Arya. Quería regalarte esta magdalena-le tendió una magdalena con un corazón rojo dibujado encima.

La chica con pelo soltó una carcajada y la otra, con la cabeza rapada, sacudió la cabeza visiblemente divertida. El chico mantuvo la magdalena tendida hacia Arya.

-Vamos, cógela, es por una…-empezó el joven, pero una de las chicas le dio un puntapié en el trasero, silenciándolo-Cógela.

Tanto Noah como Rachel miraron a Arya, que se limitaba a seguir pellizcando trozos de pan para llevárselos a la boca, ignorando al chico.

-Sabía que no lo iba a conseguir-la chica de pelo moreno dio un saltito, parecía sobreexcitada, como si se hubiera tomado demasiado café.

-¿Cuántos años tenéis?-les preguntó Noah.

-15-respondió la chica con la cabeza rapada, alzando una ceja con un piercing de forma retadora-¿No aceptáis magdalenas de personas menores que vosotros?

Noah miró a sus compañeras, sin saber qué decir. Durante su estancia en la Facción ninguno se había relacionado con gente que no estuviera implicada en la Iniciación, exceptuando a Rachel. Por lo que todos parecían sorprendidos de que tres chicos decidieran acercarse a ellos en ese momento. Antes de que hicieran nada, un osado se acercó y cogió por la oreja al chico.

-¿Estás molestándoles?-le acusó mientras el otro se sujetaba a su brazo, tratando de liberar su cartílago-Uriah, están nerviosos, no es la hora de hacer tus apuestillas.

El chico protestó, pero el otro le soltó la oreja y le dio un empujón para sacarlo de allí. Las dos chicas lo siguieron y se lanzaron sobre él. Rachel los observaba con curiosidad.

-Perdonad a mi hermano-les dijo el otro chico-Soy Zeke, pero ya nos conoceremos mejor cuando estéis más relajados. La clasificación saldrá en unos minutos-les sonrió y se fue, mezclándose entre la gente.

Rachel lo siguió con la mirada unos segundos. Quinientas personas. Sólo quinientas y le quedaban tantas caras por conocer. Aunque la de Zeke le era familiar, lo había visto comer con Cuatro y con Jake en alguna ocasión.

Un micrófono chirrió en alguna parte y el ruido de la sala fue disminuyendo, aunque no el que Rachel llevaba incorporado en la cabeza. Se colocó una mano en la cabeza, presionando para intentar aminorarlo sin éxito.

-Este año el grupo de iniciados es pequeño, y el de nuevos miembros es un poco más pequeño-era la voz de Eric, por lo que Rachel prefirió no buscar el origen del sonido con la mirada-Me gustaría darles la enhorabuena a los diez elegidos-empezaron a sonar golpes por doquier, lo que hizo que Rachel alzara la mirada para encontrarse con que los osados estaban golpeando con sus manos en las mesas. La chica joven de pelo moreno de antes estaba saltando encima de una silla entre risas, a poca distancia de ella, mientras que Uriah, el muchacho, golpeaba sus puños contra el tablero al igual que el resto de la Facción.

-Creemos en la valentía. Creemos en la acción. Creemos en liberarnos del miedo y en adquirir las habilidades necesarias para eliminar el mal en nuestro mundo, de modo que el bien pueda prosperar y florecer-era otro hombre el que pronunció esas palabras, pero Rachel no lo identificó-Si vosotros también creéis en esas cosas, os damos la bienvenida.

Los puñetazos aumentan, acompañados de varios gritos. Rachel seguía con la mirada clavada en el trío de jóvenes que el año que viene iban a estar en la misma situación que ella. No parecían preocupados, sólo se molestaban por hacer el mayor ruido posible.

-Mañana, en su primer acto como miembros, nuestros diez mejores iniciados elegirán su profesión en el orden en que hayan quedado clasificados-Eric retomó la palabra-No voy a haceros esperar más, detrás de mí podéis ver la clasificación.

2-Arya.
7-Noah.
8-Rachel.

Los otros no le importaban, apenas los conocía. Sin pensarlo, Rachel se encontró dando golpes en la mesa, para luego ser abrazada por Arya, por Noah, por desconocidos. Le ofrecieron bebida y la aceptó. Estaba dentro. Hacía mucho que no deseaba ser osada pero, en ese momento, mientras Noah la alzaba en los aires mientras ella sostenía una botella de cerveza, cayó en la cuenta de que no podía ser otra cosa. Todos los pasos que había dado desde que había dejado caer su sangre en el fuego la habían cambiado, la habían cambiado irremediablemente. No era sólo ese dolor en la cabeza que probablemente no desaparecería jamás, no se trataba simplemente de esa sensación de inmunidad que había alcanzado tras todas esas pérdidas, ni tampoco era cuestión de su cuerpo fuerte y rápido… Era todo. Era ella. Ella era una osada. Era una osada porque había decidido serlo. Se tiró la cerveza por encima mientras Noah la bajaba. Miró la cara del enorme Noah, no parecía más peligroso que un niño con una pistola de agua, tenía unos enormes músculos y sabía usarlos, pero su sonrisa declaraba que su dueño siempre estaba en son de paz.

Rachel retrocedió unos pasos para salir del bullicio y acabó por salir del comedor. Se encontró con Arya, que estaba apoyada en la pared de fuera.

-Lo hemos conseguido-le dijo la chica sin mirarla.

Arya. Con sus ojos rasgados que delataban peligro, sus diferentes muestras de agresividad, su locura… Se quitó un mechón de pelo rosa de la frente y la miró esbozando una mueca que pretendía ser una sonrisa.

-¿Te largaste de Cordialidad porque no eras capaz de sonreír en condiciones?-le preguntó Rachel, notando el calor del alcohol recorrer su cuerpo.

-No, me fui porque quería ser peluquera-respondió ella con la sonrisa más ancha, más real.

Rachel se llevó una mano al pelo, que ya había crecido bastante desde el incidente que había tenido con la otra chica. Se rio mientras lo hacía. Y se sintió culpable por reírse.

-Puedes sentirte bien-le señaló Arya, que se había dado cuenta del gesto de Rachel-Ya has llorado, ya has estado en silencio… Parecer un fantasma en pena no va a hacer que extrañes menos al rubio.

La morena asintió y trató de componer de nuevo una sonrisa. Benjamin. Claro, nadie sabía lo de Sam. Eric había cumplido su palabra y se había deshecho del cadáver sin que nadie se enterara. Sintió la rabia extenderse desde su pecho al pensar en él.

-¿Rachel?-Arya ladeó la cabeza sin dejar de mirarla-¿Estás bien? ¿Quieres ir a la enfermería?

-Prefiero un psicólogo, pero no me van a dar la opción-Rachel se encogió de hombros-Además ya he estado bastante en la enfermería para el resto de mi vida.

-Pensaba que ibas a plantearte coger enfermería como profesión-comentó Arya.

-No-negó Rachel sin planteárselo. En realidad, no había dedicado ni un minuto a pensar en lo que haría en el futuro-Con mi posición me tocará trabajar fuera de la sede. Y no hay nada que me apetezca más…

-Iría contigo pero, ya sabes, peluquería-bromeó Arya sonriendo.

Y entre bromas caminaron por la sede vacía de Osadía. Su casa.

Nunca había pensado que su casa sería en un sitio como ese, subterráneo, sin libros. Echaba de menos los libros. Recordó la habitación de Eric, con aquellas obras llenas de conocimientos en cajas. Pero no podía refugiarse allí. Su casa no era precisamente su refugio, y no lo sería mientras Eric estuviera allí, impune.

Cuando se quedó sola, entró a la sala de entrenamiento y cogió una de las pistolas con intención de disparar un par veces, pero estaban descargadas. La miró unos segundos y empezó a desmontarla, movida por la curiosidad de descubrir su mecanismo.

Se había equivocado. No era una osada. Tampoco quería serlo. Era una erudita atrapada para siempre en un lugar en el que no habría más que tristeza y un ruido en su cabeza. Una lágrima se deslizó por su mejilla y se la quitó con el dorso de la mano.


Su elección la había transformado, pero no había borrado lo que siempre había sido.



THE END

2 comentarios:

  1. Yo te voy a poner un comentario extenso cuando lea el epílogo (más tarde que el resto, porque me pilla de campamento, hum), pero es que ese 'The End'…
    Me hace querer decirte todo lo que Renegade ha sido estos meses.
    PERO MEJOR CON EL EPÍLOGO, YEP.
    Primero. No pude comentarte el último capítulo, pero espero poder ahora (si lo estás leyendo, quiere decir que he pasado una hora contorsionándome en el balcón para poder robarle el wifi al vecino). Tanto este como el anterior han sido increíbles. Srsly.
    Esperaba haber visto los miedos de Rach, pero eso no hace que el capítulo deje de ser increibloso. Las voces en la cabeza de Rachel me recordaron a Annie, que no tiene mucho que ver, pero... Es increíble como Rachel ha pasado de parecerme una sabelotodo incordiosa a un personaje que me encanta ahora mismo.
    Por un momento pensaba que ibas a dejar a Rachel fuera. Estaba por tirar el móvil por el balcón. Pero claro, luego he seguido leyendo y... ña.
    URIAH, LINN, MARLENE, ZEKE. LA MAGDALENA CON CORAZÓN. AY. URIAH ES FUCKING ADORABLE. Lo admito, en esa parte estaba sonriendo en plan 'Uriah, Uriah'. Adoro a ese niño.
    Y ARYA. Arya es amor. Lo dije al principio, que me caía muy bien. Y ES QUE ES AKFBDJGKS. Con lo de 'ser peluquera' me ha encantado. Jopé, es muy genial, ña.
    Creo que es el primer capítulo en el que no estaba esperando como desesperada a que saliese Jake.
    Y ahora el final.
    'Su elección la había transformado, pero no había borrado lo que siempre había sido'. Solo tengo una palabra para ese final: AWESOME.
    No voy a decirte más, porque quiero escribirte un buen comentario en el epílogo, y como siga escribiendo me voy a quedar sin cosas para escribirte, so...
    Gracias por ese final, Tuli <3

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  2. Siempre dejas comentarios extensos lo quieras o no, ojalá algún día te deje yo un comentario como éste. (Aunque me dejes esperando con impaciencia el del epílogo, estoy por poner ya el epílogo)

    Respecto a los miedos de Rachel hay una propuesta de Shenia para que los escribáis las lectoras, yo lo secundo. Sería divertido ver lo que se os ocurre.

    Uriah & Co se merecían tener un huequito en el fic, y aunque haya sido esa pequeña intervención en el último capítulo me pareció necesario. Uriah es uno de mis favoritos del libro :D
    Menos mal que no estabas esperando a Jake porque... Te pareces a Rachel, ella tampoco lo estaba esperando.

    Graaaaaacias. La frase del pretérito pluscuamperfecto (Shenia, es muy fácil responder oomentarios haciendo referencia a sus tuits) me costó un rato, pero me parecía que necesitaba un buen cierre.

    Gracias por este y todos los comentarios, Patito <3

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