'Divergente'
"Una sola elección puede transformarte."
En
cuanto entró en su cuarto todo lo que le había ocurrido en los últimos días se
convirtió en un ruido sordo en su cabeza, que la atontaba y le impedía pensar,
pero era sólo ruido. No eran cosas concretas que podrían destrozarla. Un
mecanismo de autodefensa.
-Lo
siento, Rachel-los enormes brazos de Noah la rodearon nada más internarse unos
pasos en la sala, y Rachel abrazó al gigante, agradeciendo el gesto.
El
abrazo de Noah era reconfortante, hacía menos importante el ruido de su cabeza,
el ruido de sus problemas. Otro brazo más delgado le pasó por la espalda y
Rachel se dio cuenta de que Arya se había unido al abrazo. Sólo quedaban ellos
tres del grupo de los trasladados, y ella iba a fallar la Iniciación. Esperaba
que, por lo menos, ellos obtuvieran buenos resultados. Permanecieron unidos
durante un rato, sin contar los segundos, que se escapaban a su alrededor, los
mismos segundos que iban a tener que ahorrar mientras hacían la prueba. El que
menos tardara conseguiría el mejor puesto, el más lento perdería.
Todo
iba a ser cuestión de tiempo; las lágrimas, los golpes, la fuerza, la
velocidad… Todo aquello que habían vivido no iba a servir de nada si no
lograban ser más veloces que todos los demás. “No tiene sentido” masculló la
parte más erudita de Rachel en un lugar de su cabeza. “Es arriesgado” insistió.
“Los daños psicológicos no se ven pero son peores que los que te puedas hacer
en una caída, no sabes lo que puede aparecer en la simulación” la voz iba
sonando en un tono más y más bajo. “¿Podrás seguir siendo tú después de esto?”
fue la última protesta de la Rachel erudita antes de desaparecer de su cabeza.
Rachel sintió como si, de repente, hubiera perdido algo muy importante. Pero no
tuvo tiempo de preocuparse por eso, porque Cuatro dio un par de golpes en el
marco del cuarto para llamar su atención. Los ojos del instructor se clavaron
en Rachel, arropada por Noah y Arya.
-Es
la hora-dijo simplemente, y se dio la vuelta.
-¿Ni
siquiera nos va a dar ánimos?-protestó Noah, manteniendo un brazo sobre los
hombros de Rachel de forma protectora-Tenía esperanzas de que el último día
intentara sonreír o algo.
-La
esperanza es lo último que se pierde-comentó Arya, intentando sonar burlona. Se
mantuvo al otro lado de Rachel, pero deshaciendo el abrazo completamente-Y
menos mal, porque sin esperanza ninguno hubiéramos llegado hasta aquí.
-Yo
no tengo esperanza de nada. Lo único que espero es que me atropelle el tren
cuando me echen de aquí-dijo Rachel en tono monótono, empujada por el ruido de
su cabeza.
-No
seas tonta, eso es para los cobardes. ¿Qué mérito tiene morir? Lo que hacen
los valientes es vivir. Tienen claro que les van a pasar cosas malas y pese a
eso quieren seguir vivos-le dijo Noah, haciendo una frase parecida a la que
ella había pronunciado tiempo atrás.
-Yo
no soy valiente, Noah-Rachel sacudió la cabeza levemente y el chico no hizo
preguntas. Arya cogió su mano, mordiéndose levemente el labio pero sin hacer
comentarios.
Caminaron
en silencio, unidos como si fueran amigos, cosa de la que Rachel no estaba
segura. ¿Qué la unía a Noah? Apenas unos momentos juntos. ¿Y a Arya? Poco más,
incluyendo hechos más desagradables. Y, sin embargo, en ese momento eran todo
lo que tenía.
-¿Sabes
qué? Yo creo que eres valiente, Rachel-le dijo Arya un poco después-Por la
forma en la que miras, cómo te enfrentas a los retos, como superas las
pérdidas, tu forma de ayudarme…
-De
ayudarnos-la interrumpió Noah.
-Me
estáis haciendo sentir una abnegada, y eso es un insulto-masculló Rachel,
haciéndose la remolona pero agradeciendo las palabras de sus acompañantes.
Ese
paseo le recordó al Día de las Visitas, cuando los cinco habían caminado
juntos, o al menos en el mismo grupo. Benjamin había encabezado a los chicos
sin mirar atrás ni abrir la boca. Arya había ido junto a la pared, sumida en un
completo mutismo. Noah y Rachel iban juntos tras Benjamin, hombro con hombro,
intentando apoyarse mutuamente. Chris había cerrado el grupo, murmurando
palabras que sonaban a una explicación de su traslado. Y ahora eran tres. En un
determinado cruce se encontraron con los otros iniciados, los que habían nacido
en la Facción. No eran un grupo muy numeroso pero, aun así, sumaban más de diez
en total. Y sólo diez podían entrar en Osadía. A Rachel no le parecía algo muy
lógico; por lo que había visto, los osados sólo permanecían en la Facción hasta
los cuarenta o cincuenta años; lo que quería decir que, como mucho, había unos
500 osados, mientras que en otras facciones sobrepasaban el millar.
Llegaron
a las salas de las simulaciones pero pasaron de largo, rumbo al Paisaje del
Miedo. Sólo habían estado ahí un par de veces, los entrenamientos solían tener
lugar en las otras salas. Rachel tenía claro que prefería ser consciente de que
lo que ocurría no era real. Cuatro los esperaba un poco antes, apoyado en una pared,
les hizo una seña para que se acercaran y los tres lo hicieron.
-Durante
la Iniciación se ha intentado que dominéis tanto vuestras emociones como
vuestro cuerpo, y en esta última prueba debéis combinar las habilidades físicas
de la primera etapa con el dominio mental de la segunda-explicó bajo los
fluorescentes del techo. Rachel intentó buscar a Eric, pero el otro grupo de
iniciados no estaba a la vista-Ahora tenéis que pasar lo más deprisa posible
por vuestro Paisaje del miedo delante de un tribunal con los líderes de
Osadía-“Eric estará ahí, me va a juzgar un asesino” pensó Rachel-Esta prueba
determinará la clasificación de la tercera etapa.
Rachel
frunció el ceño, ni siquiera recordaba haber visto la clasificación de la etapa
anterior. ¿Habría sido la peor con las simulaciones?
-Como
ya sabéis, hay dos formas de superar cada obstáculo: calmaros lo suficiente o
enfrentaros a vuestro miedo, lo que hará que la simulación siga adelante-los
chicos asintieron-Las veces que os hemos dejado practicar, sólo os enfrentabais
a dos miedos almacenados de un miembro de la Facción, ahora tendréis que hacer
frente a todos los que tengáis. La media es de unos diez o quince.
Le
parecía un número excesivo y se refugió más en Noah, que mantuvo su abrazo.
Quería tener miedo, preocuparse, pero lo cierto era que… No lo sentía. Le daba
igual lo que ocurriera ahí dentro, no le importaba ser la última o la primera,
sólo quería moverse, hacer cosas. Estar quieta escuchando a Cuatro lo único que
hacía era que el ruido de su cabeza cobrara forma y se transformara en voces
que no quería recordar en ese momento. “Pero esto no está en tu mano”-le había
recriminado Benjamin-“No voy a dejar que te mueras.” Rachel cerró los ojos con
fuerza, intentando que la voz del rubio volviera a mezclarse con las otras.
-Vamos-dijo
escuetamente y señaló hacia una puerta.
Al
entrar en la sala, lo primero que vieron fue a varias personas con cables en la
cabeza. “Eric.” Su rostro está totalmente inexpresivo, por lo que Rachel dedujo
que estaba observando una simulación. “Podría matar a Eric”. La afirmación hace
que ella misma se sorprenda. Tras tragar saliva, sus ojos recorrieron el resto
de la sala: los otros iniciados ocupaban un par de filas de sillas, pero
quedaban varias vacías en la parte de atrás. Los tres trasladados caminaron
hacia ellas y se sentaron. Un cuarto de hora después, Cuatro se puso en pie y
los miró:
-Trasladados,
pasaréis por la última prueba en orden, según vuestro puesto en la
clasificación: Rachel, serás la primera; después irá Noah y la primera en la
clasificación cerrará la prueba-les explicó con tono serio.
Rachel
se levantó y se dirigió a Cuatro, que la llevó a que Eric le clavara la aguja
con el suero en el cuello. Apretó los dientes para no quejarse, puesto que
sabía que él le había hecho daño a propósito.
-Buena
suerte, Everdeen-la sonrisa estiró sus labios formando una mueca burlona en la
cara del chico que, acto seguido, la empuja hacia el cuarto.
…
Once
miedos. Los ojos color miel de Rachel recorrieron su alrededor esperando
encontrarse con el miedo número doce, pero la habitación que la rodeaba era
diferente. Era el cuarto en el que había entrado empujada por Eric. Una pequeña
sonrisa de alivio se dibujó en sus labios, aunque desapareció en cuanto las
voces regresaron a su cabeza. Se preguntó si alguna vez dejaría de escuchar
eso, si alguna vez podría volver a pensar como lo hacía antes. No importaba.
Cuatro entró para sacarla de la habitación de hormigón y la guió hasta su silla
en silencio.
-Lo
has hecho bien-le susurró Arya, pasándole un brazo por el hombro tal y como
había hecho Noah anteriormente. Noah, que en ese instante se estaba enfrentando
a sus miedos.
…
Dos
horas después, los tres trasladados estaban en un banquete lleno de osados
borrachos riéndose a carcajadas. Su silencio y sus miradas preocupadas creaban
una burbuja a la que nadie se había acercado durante la comida. Ni siquiera
Jake.
-Todo
el mundo ha estado entre los diez y los quince minutos, salvo uno de los chicos
que estuvo casi media hora-dijo Noah, intentando hablar sobre cualquier cosa
que lo relajara-Creo que tenemos posibilidades.
Las
chicas asintieron sin decir nada. Arya estaba sentada sobre una mesa comiendo
un trozo de pan. Rachel estaba junto a ella con los brazos cruzados a la altura
del pecho, tensa. Tres jóvenes vestidos de negro y con algún tatuaje se
acercaron a ellas, hablaban en susurros entre ellos y una de las chicas se reía
de vez en cuando. Noah los miró con curiosidad cuando se pararon frente a
ellos.
-Hola…
Eh… Yo…-empezó el chico, que frunció el ceño al notar que se trababa al
hablar-Arya. Quería regalarte esta magdalena-le tendió una magdalena con un
corazón rojo dibujado encima.
La
chica con pelo soltó una carcajada y la otra, con la cabeza rapada, sacudió la
cabeza visiblemente divertida. El chico mantuvo la magdalena tendida hacia
Arya.
-Vamos,
cógela, es por una…-empezó el joven, pero una de las chicas le dio un puntapié
en el trasero, silenciándolo-Cógela.
Tanto
Noah como Rachel miraron a Arya, que se limitaba a seguir pellizcando trozos de
pan para llevárselos a la boca, ignorando al chico.
-Sabía
que no lo iba a conseguir-la chica de pelo moreno dio un saltito, parecía
sobreexcitada, como si se hubiera tomado demasiado café.
-¿Cuántos
años tenéis?-les preguntó Noah.
-15-respondió
la chica con la cabeza rapada, alzando una ceja con un piercing de forma
retadora-¿No aceptáis magdalenas de personas menores que vosotros?
Noah
miró a sus compañeras, sin saber qué decir. Durante su estancia en la Facción
ninguno se había relacionado con gente que no estuviera implicada en la
Iniciación, exceptuando a Rachel. Por lo que todos parecían sorprendidos de que
tres chicos decidieran acercarse a ellos en ese momento. Antes de que hicieran
nada, un osado se acercó y cogió por la oreja al chico.
-¿Estás
molestándoles?-le acusó mientras el otro se sujetaba a su brazo, tratando de
liberar su cartílago-Uriah, están nerviosos, no es la hora de hacer tus
apuestillas.
El
chico protestó, pero el otro le soltó la oreja y le dio un empujón para sacarlo
de allí. Las dos chicas lo siguieron y se lanzaron sobre él. Rachel los
observaba con curiosidad.
-Perdonad
a mi hermano-les dijo el otro chico-Soy Zeke, pero ya nos conoceremos mejor
cuando estéis más relajados. La clasificación saldrá en unos minutos-les sonrió
y se fue, mezclándose entre la gente.
Rachel
lo siguió con la mirada unos segundos. Quinientas personas. Sólo quinientas y
le quedaban tantas caras por conocer. Aunque la de Zeke le era familiar, lo
había visto comer con Cuatro y con Jake en alguna ocasión.
Un
micrófono chirrió en alguna parte y el ruido de la sala fue disminuyendo,
aunque no el que Rachel llevaba incorporado en la cabeza. Se colocó una mano en
la cabeza, presionando para intentar aminorarlo sin éxito.
-Este
año el grupo de iniciados es pequeño, y el de nuevos miembros es un poco más
pequeño-era la voz de Eric, por lo que Rachel prefirió no buscar el origen del
sonido con la mirada-Me gustaría darles la enhorabuena a los diez
elegidos-empezaron a sonar golpes por doquier, lo que hizo que Rachel alzara la
mirada para encontrarse con que los osados estaban golpeando con sus manos en
las mesas. La chica joven de pelo moreno de antes estaba saltando encima de una
silla entre risas, a poca distancia de ella, mientras que Uriah, el muchacho,
golpeaba sus puños contra el tablero al igual que el resto de la Facción.
-Creemos
en la valentía. Creemos en la acción. Creemos en liberarnos del miedo y en
adquirir las habilidades necesarias para eliminar el mal en nuestro mundo, de
modo que el bien pueda prosperar y florecer-era otro hombre el que pronunció
esas palabras, pero Rachel no lo identificó-Si vosotros también creéis en esas
cosas, os damos la bienvenida.
Los
puñetazos aumentan, acompañados de varios gritos. Rachel seguía con la mirada
clavada en el trío de jóvenes que el año que viene iban a estar en la misma
situación que ella. No parecían preocupados, sólo se molestaban por hacer el
mayor ruido posible.
-Mañana,
en su primer acto como miembros, nuestros diez mejores iniciados elegirán su
profesión en el orden en que hayan quedado clasificados-Eric retomó la
palabra-No voy a haceros esperar más, detrás de mí podéis ver la clasificación.
2-Arya.
7-Noah.
8-Rachel.
Los
otros no le importaban, apenas los conocía. Sin pensarlo, Rachel se encontró dando
golpes en la mesa, para luego ser abrazada por Arya, por Noah, por
desconocidos. Le ofrecieron bebida y la aceptó. Estaba dentro. Hacía mucho que
no deseaba ser osada pero, en ese momento, mientras Noah la alzaba en los aires
mientras ella sostenía una botella de cerveza, cayó en la cuenta de que no
podía ser otra cosa. Todos los pasos que había dado desde que había dejado caer
su sangre en el fuego la habían cambiado, la habían cambiado irremediablemente.
No era sólo ese dolor en la cabeza que probablemente no desaparecería jamás, no
se trataba simplemente de esa sensación de inmunidad que había alcanzado tras
todas esas pérdidas, ni tampoco era cuestión de su cuerpo fuerte y rápido… Era
todo. Era ella. Ella era una osada. Era una osada porque había decidido serlo.
Se tiró la cerveza por encima mientras Noah la bajaba. Miró la cara del enorme
Noah, no parecía más peligroso que un niño con una pistola de agua, tenía unos
enormes músculos y sabía usarlos, pero su sonrisa declaraba que su dueño
siempre estaba en son de paz.
Rachel
retrocedió unos pasos para salir del bullicio y acabó por salir del comedor. Se
encontró con Arya, que estaba apoyada en la pared de fuera.
-Lo
hemos conseguido-le dijo la chica sin mirarla.
Arya.
Con sus ojos rasgados que delataban peligro, sus diferentes muestras de
agresividad, su locura… Se quitó un mechón de pelo rosa de la frente y la miró
esbozando una mueca que pretendía ser una sonrisa.
-¿Te
largaste de Cordialidad porque no eras capaz de sonreír en condiciones?-le
preguntó Rachel, notando el calor del alcohol recorrer su cuerpo.
-No,
me fui porque quería ser peluquera-respondió ella con la sonrisa más ancha, más
real.
Rachel
se llevó una mano al pelo, que ya había crecido bastante desde el incidente que
había tenido con la otra chica. Se rio mientras lo hacía. Y se sintió culpable
por reírse.
-Puedes
sentirte bien-le señaló Arya, que se había dado cuenta del gesto de Rachel-Ya
has llorado, ya has estado en silencio… Parecer un fantasma en pena no va a
hacer que extrañes menos al rubio.
La
morena asintió y trató de componer de nuevo una sonrisa. Benjamin. Claro, nadie
sabía lo de Sam. Eric había cumplido su palabra y se había deshecho del cadáver
sin que nadie se enterara. Sintió la rabia extenderse desde su pecho al pensar
en él.
-¿Rachel?-Arya
ladeó la cabeza sin dejar de mirarla-¿Estás bien? ¿Quieres ir a la enfermería?
-Prefiero
un psicólogo, pero no me van a dar la opción-Rachel se encogió de
hombros-Además ya he estado bastante en la enfermería para el resto de mi vida.
-Pensaba
que ibas a plantearte coger enfermería como profesión-comentó Arya.
-No-negó
Rachel sin planteárselo. En realidad, no había dedicado ni un minuto a pensar
en lo que haría en el futuro-Con mi posición me tocará trabajar fuera de la
sede. Y no hay nada que me apetezca más…
-Iría
contigo pero, ya sabes, peluquería-bromeó Arya sonriendo.
Y
entre bromas caminaron por la sede vacía de Osadía. Su casa.
Nunca
había pensado que su casa sería en un sitio como ese, subterráneo, sin libros.
Echaba de menos los libros. Recordó la habitación de Eric, con aquellas obras
llenas de conocimientos en cajas. Pero no podía refugiarse allí. Su casa no era
precisamente su refugio, y no lo sería mientras Eric estuviera allí, impune.
Cuando
se quedó sola, entró a la sala de entrenamiento y cogió una de las pistolas con
intención de disparar un par veces, pero estaban descargadas. La miró unos
segundos y empezó a desmontarla, movida por la curiosidad de descubrir su
mecanismo.
Se
había equivocado. No era una osada. Tampoco quería serlo. Era una erudita
atrapada para siempre en un lugar en el que no habría más que tristeza y un ruido
en su cabeza. Una lágrima se deslizó por su mejilla y se la quitó con el dorso
de la mano.
Su
elección la había transformado, pero no había borrado lo que siempre había
sido.
THE END
Yo te voy a poner un comentario extenso cuando lea el epílogo (más tarde que el resto, porque me pilla de campamento, hum), pero es que ese 'The End'…
ResponderEliminarMe hace querer decirte todo lo que Renegade ha sido estos meses.
PERO MEJOR CON EL EPÍLOGO, YEP.
Primero. No pude comentarte el último capítulo, pero espero poder ahora (si lo estás leyendo, quiere decir que he pasado una hora contorsionándome en el balcón para poder robarle el wifi al vecino). Tanto este como el anterior han sido increíbles. Srsly.
Esperaba haber visto los miedos de Rach, pero eso no hace que el capítulo deje de ser increibloso. Las voces en la cabeza de Rachel me recordaron a Annie, que no tiene mucho que ver, pero... Es increíble como Rachel ha pasado de parecerme una sabelotodo incordiosa a un personaje que me encanta ahora mismo.
Por un momento pensaba que ibas a dejar a Rachel fuera. Estaba por tirar el móvil por el balcón. Pero claro, luego he seguido leyendo y... ña.
URIAH, LINN, MARLENE, ZEKE. LA MAGDALENA CON CORAZÓN. AY. URIAH ES FUCKING ADORABLE. Lo admito, en esa parte estaba sonriendo en plan 'Uriah, Uriah'. Adoro a ese niño.
Y ARYA. Arya es amor. Lo dije al principio, que me caía muy bien. Y ES QUE ES AKFBDJGKS. Con lo de 'ser peluquera' me ha encantado. Jopé, es muy genial, ña.
Creo que es el primer capítulo en el que no estaba esperando como desesperada a que saliese Jake.
Y ahora el final.
'Su elección la había transformado, pero no había borrado lo que siempre había sido'. Solo tengo una palabra para ese final: AWESOME.
No voy a decirte más, porque quiero escribirte un buen comentario en el epílogo, y como siga escribiendo me voy a quedar sin cosas para escribirte, so...
Gracias por ese final, Tuli <3
Siempre dejas comentarios extensos lo quieras o no, ojalá algún día te deje yo un comentario como éste. (Aunque me dejes esperando con impaciencia el del epílogo, estoy por poner ya el epílogo)
ResponderEliminarRespecto a los miedos de Rachel hay una propuesta de Shenia para que los escribáis las lectoras, yo lo secundo. Sería divertido ver lo que se os ocurre.
Uriah & Co se merecían tener un huequito en el fic, y aunque haya sido esa pequeña intervención en el último capítulo me pareció necesario. Uriah es uno de mis favoritos del libro :D
Menos mal que no estabas esperando a Jake porque... Te pareces a Rachel, ella tampoco lo estaba esperando.
Graaaaaacias. La frase del pretérito pluscuamperfecto (Shenia, es muy fácil responder oomentarios haciendo referencia a sus tuits) me costó un rato, pero me parecía que necesitaba un buen cierre.
Gracias por este y todos los comentarios, Patito <3