'I always was.'
The snakes, they are slithering in
Chasing me to my end
I can't say where that is
I'm running again
Oh, when I get there
It won't be far enough
I'm a renegade
It's in my blood
– Paramore.
La
bala había entrado en la cabeza de Sam por la zona del prefrontal derecho,
introduciéndose en su cerebro y saliendo por la zona trasera, salpicando el
suelo y a Rachel de sangre, hueso y masa cerebral. Los brazos de Rachel
temblaron unos segundos pero logró retener el peso de Sam. Miró a Eric unos
segundos y después a Sam de nuevo. El agujero quedaba grotesco en su pálido
rostro y sus ojos azules miraban al infinito sin vida. Rachel gimió. Sentía un
dolor en el pecho, como si le estuvieran arrancando el corazón con unas tijeras
oxidadas, destrozándolo todo alrededor. Y quería que desapareciera. Quería
dejar de sentir ese dolor tan intenso. Quería pensar. No podía pensar. Se
inclinó para dejar el cuerpo de su amiga en el suelo y se llevó ambas manos a
la cabeza, presionándosela, intentando hacer desaparecer a todos los muertos
que la asaltaban desde sus recuerdos. Sólo había muerte.
-La
única forma de que vuelvas a ser la que eras, de que vuelvas a venir a mi
habitación a relajarte, de que actúes con lógica… Es esta. Que veas a dónde te
lleva lo que sientes, lo que duele. No merece la pena-Eric habló con
tranquilidad mientras se guardaba la pistola en la parte de atrás del
pantalón-Tienes que darte cuenta de que no tiene sentido.
Rachel
permanecía con los ojos fijos en la cara de Samantha. Un par de lágrimas
cayeron sobre la mejilla de Sam y ella las retiró con el pulgar, acariciando su
piel. Después acercó la mano temblando a sus ojos, para cerrarle los párpados.
Contuvo un sollozo. La sangre trazaba líneas torcidas sobre la cara de su mejor
amiga, intentó limpiarla con la camiseta, pero sólo consiguió emborronar su
rostro con sangre.
-Yo
me encargaré del cadáver-Eric dio un par de pasos hacia ella-Tenemos tiempo
para deshacernos de ella mientras todos están pendientes de Benjamin.
-Eres
un hijo de puta-masculló Rachel sin mirarlo.
-¿Qué?-preguntó
Eric, deteniéndose para mirarla con el ceño fruncido.
-¡Eres
un maldito hijo de puta!-le gritó y se levantó para lanzarse sobre él, con los
puños por delante.
Logró
darle un par de golpes y luego se retorció mientras él intentaba detenerla.
Nunca jamás había usado ese insulto para referirse a nadie, pero la ira la
consumía. La había engañado, había jugado con ella para luego dispararle en la
cabeza a Sam. Eric había intentado que mataran a Arya, había matado a Thomas y
a Amar. Eric era todo lo malo que se le podía ocurrir. Le clavó las uñas en la
mejilla en un descuido de él y recibió una bofetada fuerte como pago por su
atrevimiento. El chico se puso en pie y la miró desde arriba.
-Ni
se te ocurra volver a ponerme una mano encima-se llevó una mano a la mejilla,
que sangraba bastante, lo que le resultó satisfactorio a una confusa
Rachel-Porque todo el mundo que tú tocas acaba muerto.
Rachel
gimió. Estaba con la espalda apoyada en la pared, encogida sobre sí misma.
Sabía que Eric había dicho eso sólo para herirla. Lo sabía. Pero aun así… Aun
así no pudo evitar el dolor que la recorrió. Su cabeza estaba anestesiada, pero
su cuerpo sufría cada golpe tanto psíquico como físico.
Eric
esbozó una sonrisa de satisfacción al ver que había conseguido herirla y se
miró la sangre de la mano con la que había tapado la herida. Se la limpió en el
pantalón y se dirigió al cadáver de Sam, al que cogió sin mucha delicadeza.
-Déjala-gimió
Rachel, incorporándose con la ayuda de la pared-No… No tienes derecho a hacer
esto. Eres un…
-¿Asesino?
La hubieran ejecutado de todas formas-Eric la miró con sus ojos casi negros-Y
soy el responsable de la nueva regla de no admisión, por lo que tengo todo el
derecho del mundo.
-¿A
dónde la vas a llevar?-le preguntó Rachel separándose de la pared y
encogiéndose ligeramente, preparada para lanzarse contra él de nuevo.
-A
un vertedero-respondió Eric sin expresar nada en su voz-Es el mejor sitio, una
vez analizadas todas las posibilidades.
Rachel
se lanzó contra él, pero la bota de Eric impactó en su hombro, haciéndola caer
hacia atrás con un ruido sordo y un grito de dolor. Eric la dejó tirada y
desapareció con Sam. Rachel se arrastró hacia él, haciendo caso omiso del dolor
que eso le causaba en el brazo. Apenas había recorrido un par de metros cuando
se desmayó.
…
Había
escuchado a alguien gritar su nombre, pero sus ojos no se habían abierto y su
mente tampoco, por lo que se había quedado en una anécdota. Una anécdota que
quería olvidar. Quería olvidarlo todo. Volvió a escuchar la misma voz y sintió
una extraña calidez en el pecho, frunció el ceño molesta, sin abrir los ojos.
La voz repitió su nombre y ella tuvo que abrir los ojos, porque algo en esa
urgencia con la que le llamaban le hacía imposible no responder. Lo primero de
lo que se dio cuenta fue de que ya no estaba en el pasillo en el que… No estaba
en el pasillo. Se encontraba en una cama que no le era desconocida y Jake
estaba sentado a su lado.
-Lo
siento, Rachel-le dijo él, mirándola como si quisiera reparar todo lo que le
había ocurrido. La miró con esos ojos de color chocolate que podían conseguir
que ella lo olvidara todo.
Rachel
asintió y notó las lágrimas inundando sus ojos. Miró al techo para intentar no
llorar. Había perdido, no sabía cuándo había empezado el juego pero estaba
claro que ella era la derrotada, el destino la había destrozado.
-¿Puedo
hacer algo para que te sientas mejor?-le preguntó Jake, sin hacer ningún gesto
hacia ella, simplemente observándola con compasión.
Ella
por fin pudo contener el llanto y bajó la mirada hacia él. No tenía buena cara,
aparte de algún corte, también parecía muy cansado y mucho mayor.
-Volviste
de Erudición y querías hablar conmigo. Sólo conmigo-“no con Benjamin, que ya
nunca jamás volverá a hablar ni a escuchar nada”-¿Era importante?
No
sabía por qué preguntaba eso. Quizás porque era algo frío, información,
Christie; cosas que no tenían que ver con ella, cosas que no servirían para
machacar más la ruina que era emocionalmente.
-¿Quieres
hablar de eso ahora? No es agradable, Rachel-Jake hizo un gesto de fastidio,
pero lo hizo de la misma forma que lo podía haber hecho su madre. Viejo. Jake
era viejo.
-¿Hay
algo agradable en mi vida, Jake?-le preguntó ella, tan rota por dentro que no
se le notó en la voz, los sonidos eran incapaces de transmitirlo.
Jake
se acercó a ella en la cama, colocando una mano en la mejilla y acercándose su
rostro para posar con suavidad sus labios sobre los de ella. Quería ayudarla,
sabía que debía hacerlo, que aquello era culpa suya.
-Es
tarde para esto-murmuró Rachel contra sus labios, sin separarse pero sin corresponderle
el beso-Y no es el momento. No sé si lo sabes, pero se han muerto dos amigos
míos hace… Joder.
-Te
quiero, Rachel-Jake se apartó para mirarla.
-También
es tarde para eso, Jake-Rachel desvió la mirada hacia el otro lado de la
habitación.
No
había nada interesante allí, aquella pared reflejaba el silencio como todas las
demás de la habitación. Le daban ganas de taparse los oídos como una niña
pequeña, o de gritar. Cualquier cosa menos el silencio, el silencio era lo que
proporcionaban los muertos, y ella no quería pensar en muertes. Pasados unos
minutos Jake se levantó y salió de la habitación, pero ella mantuvo la mirada
perdida en aquella pared. ¿Era el silencio de Benjamin el que escuchaba? ¿O era
el de Sam? Thomas también había dejado un gran silencio a su partida, tan
notorio como su parloteo mientras vivía. ¿Era el silencio de Thomas? Metió la
cabeza entre las piernas, tapándose las orejas con las rodillas y abrazando su
cuerpo. Escuchó el latir de su corazón y todo fue mejor. Había algo vivo en la
habitación, aunque no fuera ella, aunque fuera sólo la sangre recorriendo su
cuerpo.
La
puerta volvió a abrirse y alguien dejó algo sobre la cama y luego se fue,
aunque se quedó en la puerta. La curiosidad tiró de Rachel para que mirara,
porque sabía que no era Jake, no olía a Jake. Se encontró a Teresa Carstairs
mirándola con la duda pintada en la cara.
-Mi
hijo me dijo que te diera eso-señaló una carpeta azul, el objeto que había
dejado encima de la cama-Mira, niña, sé que no estás pasando por un buen
momento, pero deja a mi Jacob tranquilo. Él tampoco está bien: ha perdido la
confianza de sus jefes, se ha enterado de la muerte de Christie, ha descubierto
muchas cosas que no querría saber, ese chico ha muerto por su culpa…
-Jake
no… No fue su culpa-Rachel sacudió la cabeza. Si alguien tenía la culpa de que
Benjamin estuviera muerto era ella, no le cabía ninguna duda.
-No hay nadie inocente, sólo distintos grados
de responsabilidad-y con esa frase salió por la puerta sin dirigirle otra
mirada.
Así
que esa era la madre de Jake. Estuvo unos minutos trazando parecidos físicos
entre ambos, luego se preguntó cuántas veces se la habría cruzado sin saberlo.
La madre de Jake. La que lo había hecho el hombre que era, la que lo había
alejado de ella. No. Ella misma lo había alejado, lo había alejado por lo que
el propio Jake había dicho: “Te acostaste con él. ¿Tardaste mucho desde que me
fui? Dime que al menos esperaste un par de días antes de decidir que ya no me
querías. Eres una niña. Lo has demostrado.” No quería ser una niña otra vez.
Sus
dedos se toparon con la carpeta por casualidad. La miró y tiró de una de las
gomas que la mantenían cerrada. No había más de cincuenta páginas dentro, y
esas cincuenta páginas podían resolver muchas de sus preguntas. Tiró de la otra
goma y abrió la carpeta. Lo primero que encontró fue una foto suya en el
dentista… No, en la prueba de aptitud.
El
informe sobre su prueba estaba realizado en tres partes diferentes, todas
escritas por la misma persona, que se identificaba por las siglas J. M. La
primera parte incluía una reflexión de esa persona sobre lo importante que era
el seguimiento de esa prueba. Era una reflexión con múltiples referencias a
otros documentos que Rachel desconocía. La segunda parte era una descripción
detallada de la simulación, de cada reacción de Rachel durante ella, incluyendo
sus constantes vitales. Parecía un documento científico de gran calidad, y era
completamente fiel a lo que había ocurrido. Algo sorprendente teniendo en
cuenta que nadie debería poder conocer los resultados de la prueba. Pero en ese
informe, además de la descripción, se incluían los resultados. La tercera parte
estaba compuesta por un conjunto de anotaciones más informales:
“Tal y como estaba planeado, G. D. le dijo a la sujeto que
sus resultados indicaban que pertenecía a la Facción de Abnegación. La reacción
del sujeto indica que no presenta ninguna inclinación de ese tipo, de hecho, le
pareció sumamente desagradable (ver 2305A y 1152D). Tampoco pareció darse
cuenta de que su tía era la encargada de hacerle la prueba, por lo que estamos
más cerca de confirmar la hipótesis de que desconoce sus orígenes (ver 5554B).”
¿Su
tía? Rachel intentó hacer memoria, pero no fue capaz de recordar la cara de la
abnegada que le había hecho la prueba. Retrocedió páginas hasta encontrar la
foto, pero la mujer de gris aparecía cortada por la cintura y de espaldas. Ni
siquiera sabía que tuviera una tía. Una tía abnegada. Frunció el ceño. Su madre
nunca le había hablado de su familia, por lo que desconocía totalmente si tenía
hermanos, y más aún si alguno de ellos se había trasladado a Abnegación; aunque
también cabía la posibilidad de que las ropas grises fueran un disfraz, que
fuera una erudita. Eso tendría sentido, porque así podrían controlar mejor el experimento.
Porque eso era lo que había sido su prueba de aptitud: un experimento.
Siguió
pasando hojas y descubrió que estaban desordenadas. Dedicó casi media hora a
ordenar las páginas cronológicamente: era una recopilación de diferentes
escenas de su vida. En todo momento se referían a ella como “el sujeto” y
analizaban su actitud esperando algo. Tras una lectura superficial no le
quedaba claro el motivo del experimento. Entonces miró las páginas del informe
que trataban sobre su padre y todo cobró sentido.
“Divergente”.
No existía una definición clara de la palabra aunque parecía que era la causa
de todo lo escrito sobre ella y sobre su padre. Daario Davis había sido
divergente. Quedaba claro que era uno de los primeros casos documentados, de
que había sido trasladado de Abnegación a Erudición, y de que habían encontrado
irregularidades en sus pruebas, puesto que no eran concluyentes. Se detallaba
la decisión de retirarlo de la Iniciación y estudiarlo aparte, pero no había
ningún artículo referido a lo que había ocurrido en esos estudios, ni siquiera
se dejaba claro si se habían llevado a cabo.
Dejó
el montón sobre su padre a un lado y retomó la lectura del suyo. Había vuelto a
llegar a la página de su prueba de aptitud, la última. No le costó mucho deducir
en esa ocasión que G. D. era su tía por parte paterna. D de Davis. Y, dado que
su padre había sido un trasladado, probablemente fuese una abnegada real.
Había
muchos datos en aquellas hojas y, al menos, tres personas implicadas muy
directamente: V.R., P.R. y J. M. Las tres personas que firmaban alguno de los
informes. V era la que había redactado aquellos referidos a Daario Davis, su
padre; y parecía muy interesado en la divergencia. P se había encargado de los
primeros años de vida de Rachel, y era el que más escéptico parecía en sus
escritos respecto al hecho de que la divergencia pudiera ser heredable. J, por
otro lado, había escrito los informes desde hacía unos cinco años, y no dejaba
entrever nada entre líneas. Todo lo que J escribía estaba basado en
razonamientos firmes, no había nada personal.
Rachel
miró la colección de papeles de nuevo y volvió a leerlos, repasándolos con
curiosidad creciente. Se dio cuenta de que faltaban algunas páginas; también de
que la investigación era confidencial. El hecho de que las páginas eran
fotocopias había quedado claro desde el principio.
Mucha
información.
El
exceso de información hacía que se concentrara más todavía. Rachel estaba
totalmente inmersa en los documentos que le había proporcionado Jake, tratando
de encontrar nuevas preguntas, y también respuestas a las que ya se había
formulado.
¿Quiénes
eran los autores de los informes? ¿Por qué había tanto interés en los
divergentes? ¿Qué relación tenía un examen de matemáticas de Rachel con un
informe sobre su comportamiento social? ¿Qué implicaba ser divergente? ¿Era
algo meramente referido a los resultados no concluyentes o iba acompañado de
comportamientos característicos? ¿Era una enfermedad? Se levantó de la cama y
rebuscó en los cajones de Jake hasta encontrar un cuaderno y un bolígrafo. Al
cuaderno le faltaban la mayoría de las páginas, pero no le importó. Empezó a
plasmar lo que le parecía más importante a modo de esquema. No supo cómo, pero
se quedó dormida durante su tarea.
…
Rachel
parpadeó varias veces al despertarse un tiempo después. Se incorporó levemente
y descubrió que los papeles no estaban. Abrió mucho los ojos y se lanzó fuera
de la cama, pese a que sabía que si alguien se los había llevado no tendría por
qué seguir cerca de ella. Tardó varios segundos más en darse cuenta de que no
estaba sola en la habitación: Jake estaba de pie junto a una silla, en la que
había depositado una bandeja con comida, y tenía la carpeta en su mano.
-Te
habías dormido encima de ellos, pensé que sería mejor recogerlos antes de que
sufrieran algún desperfecto, aunque te has babado encima de un par de
páginas-le informó, consciente de que ella miraba los papeles con alivio.
Rachel
asintió y se sentó en la cama, puesto que se había mareado con su rápida
incorporación. Había soñado con su tía, personas con siglas dibujadas en la
cara y una cárcel para divergentes. Una locura. Estaba frotándose los ojos
cuando se detuvo de repente. Jake notó la brusquedad del gesto y la miró
fijamente acercándose.
-¿Pasa
algo, Rachel?-le preguntó con algo de preocupación filtrándose en su voz.
-Divergentes-murmuró
ella como respuesta.
Todo
lo que le había dicho Sam acababa de encajar en la historia. Sintió una punzada
en el pecho al pensar en su amiga, pero no dejó que la afectara. Toda la gente
con la “D” en el expediente, todos aquellos que estaban encarcelados… Eran
divergentes. ¿Lo eran? Frunció el ceño. No tenía sentido. O sí. Probablemente
era lo que le había ocurrido a su padre.
-¿Qué
sabes de los divergentes?-le preguntó Jake con cautela. Él mismo había
seleccionado los papeles que había metido en la carpeta y había tenido cuidado
de que no hubiera demasiadas referencias a esa palabra.
-Son
la clave-le dijo Rachel señalando a la carpeta-Alguien encierra a los
divergentes para hacerles experimentos. No sé cuál es el objetivo de la
investigación puesto que faltan muchos datos ahí, pero tiene que ser algo
importante-miro a Jake y captó algo raro en su mirada, reflexionó unos segundos
antes de volver a hablar-¿Christie era divergente?
-No puedes
hablar con nadie de los divergentes, Rachel; su existencia es un secreto-aclaró
él, y esperó a que ella asintiera antes de seguir hablando-Y sí, era
divergente.
-¿Qué
es ser divergente?-preguntó ella entonces, era un dato importante que se le
escapaba-He releído varias veces los papeles, pero no queda claro. Faltan
muchos papeles.
Jake
pareció dudar antes de responder y, cuando parecía que iba a hacerlo, lo que
hizo fue mover la silla con la comida hacia la cama, para que Rachel pudiera
alcanzarla. Ella ni siquiera bajó la mirada para ver lo que había, sus ojos
color miel estaban esperando una respuesta.
-Es
peligroso saber estas cosas, Rachel-como siempre, sus ojos decían que no mentía-¿Por
qué no comes algo mientras hablamos?
Esa
pregunta hizo que la chica mirara por primera vez lo que le había traído:
patatas fritas, ensalada, barritas de pescado y tarta de chocolate. Cogió uno
de los palos de pescado rebozado y se lo llevó a la boca, masticando lentamente
y volviendo a mirarlo.
-Una
persona divergente es aquella que no pertenece claramente a una Facción, sino
que es apta para dos de ellas-le explicó él. Rachel cogió otra barra de pescado
para que él siguiera hablando-Y son un problema para el sistema actual, por lo
que se está investigando cómo hacer que no ocurra.
No
parecía que fuera a decir nada más, por lo que Rachel asintió lentamente. Unió
ese dato a los que ya tenía en su cabeza, pero no apareció ninguna bombilla con
una conexión extra. Aun así, era algo muy importante.
-¿Cómo
conseguiste estos informes?-le preguntó, cambiando el tema.
-Entré
en Erudición. Era imposible acceder a las copias informáticas por lo que busqué
las físicas, sabía que tenían que existir puesto que es bastante arriesgado
tener una copia sólo en la red. Las conseguí cuando fui a buscar a Christie,
también había cosas sobre ella en los papeles-le explicó-Me sorprendió que te
investigaran a ti, puesto que no eres divergente, pero luego leí lo de tu padre
y… Bueno.
-¿Eso
significa que tienes más documentos aparte de los de la carpeta?-le preguntó
Rachel y casi se dibujó una sonrisa en sus labios, casi.
-Sí,
claro. Elegí los que tenían que ver contigo para dejártelos-le señaló la
bandeja y ella cogió un puñado de patatas para llevárselas a la boca-Pero me
faltan páginas. Tuve que salir corriendo de allí y algunas se quedaron en la
fotocopiadora, otras se me cayeron mientras escapaba.
-¿Por
qué hiciste fotocopias?-preguntó Rachel frunciendo el ceño. Era obvio que eso
le había tenido que llevar mucho tiempo, y había sido muy arriesgado hacerlo.
-Se
suponía que iba a ser una intrusión no detectada, que nadie sabría que alguien
había entrado… Pero algo salió mal y me pillaron-respondió él, frotándose el
cuello.
Rachel
Everdeen asintió lentamente. Hizo una lista mental con las preguntas que quería
hacerle a Jake y trató de ordenarlas por orden de importancia, no sabía cuándo él
se iba a cansar de ser interrogado y debía seguir ciertas prioridades.
-¿Puedo
leer los otros informes?-le preguntó.
Entonces
tres golpes rápidos sonaron en la puerta y Jake hizo una mueca. Posó los
papeles sobre su mesilla de noche y se acercó a la entrada. Abrió apenas una
rendija y masculló un par de palabras a la persona que estaba al otro lado, que
no era visible para Rachel. Volvió a cerrar y la miró desde allí.
-Son
confidenciales. Estos te los he traído porque hablan explícitamente de ti, pero
conseguir que te dejen ver los otros me llevará más tiempo-Jake recogió la
bandeja y se quedó con ella entre las manos. Apartó la silla con un pie hasta
volver a colocarla en su sitio.
-¿Quiénes
son los otros?-Rachel levantó una ceja.
-No
puedo decírtelo.
-Pero…
-Ya hablaremos de esto en otro momento. Ahora tienes que irte-Jake
parecía cansado de nuevo. Había sido algo súbito, mientras hablaban había
estado normal y ahora… Hundido.
-¿Irme?-Rachel
frunció el ceño. ¿Iba a echarla de allí para no responder a más preguntas?
-La última
prueba de la Iniciación, es hoy, en unos minutos-le explicó él.
La
chica se sorprendió. Intentó hacer memoria, pero los recuerdos no eran una
buena compañía. Se levantó casi sin darse cuenta y se quedó mirando a Jake unos
segundos antes de irse hacia la puerta.
-Estuviste
mucho tiempo inconsciente y ahora has dormido más de diez horas-le explicó él,
notando la confusión en el rostro de Rachel.
Ella
asintió y bajó el picaporte, abriendo la puerta lentamente. En cuanto vio el
pasillo sintió cómo se desmoronaba y las lágrimas acudieron a sus ojos, que
tuvo que cerrar con fuerza. Intentó pensar en los divergentes, en su padre, en
los secretos. Trató de razonar consigo misma: “no es el mismo pasillo, no es
ese pasillo”. Apretó los dientes y volvió a abrir los párpados una vez que
estuvo segura de que las lágrimas no se deslizarían por su mejilla.
-Tienes
que ir al cuarto de los Iniciados. Iréis todos juntos-le indicó Jake desde su
espalda.
“Benjamin,
no. Chris, no. Thomas, no.” Pensó ella, pero no lo dijo en voz alta. Pronunciarlo
haría que todo fuera más real, o esa era la sensación que tenía. Una sensación
estúpida de una criatura no racional. Cerró los ojos y vio la sonrisa de Eric. Volvió
a abrirlos al instante.
Tomó
aire y salió de la habitación. Dio un par de pasos y se detuvo para ver si Jake
la seguía, al girarse descubrió que el chico seguía dentro de su cuarto con la
bandeja en las manos.
-¿Cuántos
años tienes?-le preguntó, sin que la frase fuera demasiado procesada antes de
salir por sus labios. Le dieron ganas de darse un cabezazo contra la pared, lo
que tampoco era muy lógico. Tragó saliva intentando contener todos esos
pensamientos que no deberían aparecer en su cabeza.
-¿Importa?-preguntó
él.
No
tenía el brillo divertido en los ojos, ni sus labios sonreían. No existía ya
esa fuerza que tiraba de ella hacia él como al principio. Le faltaba todo.
-No,
la verdad es que no importa-Rachel sacudió la cabeza y echó a andar rumbo a su
cuarto.
Le
dolía el hombro, el pecho y la cabeza. En parte se debía a la pelea con Eric,
en parte a la postura que había adoptado para dormir y, también, a todo lo que
arrastraba. Toda la muerte que arrastraba. “Todo lo que tocas acaba muerto” había
dicho Eric. Ojalá pudiera darle un abrazo antes de irse de la Facción. Porque
tenía asumido que no iba a pasar la prueba en ese estado.
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Holi. Aquí Paula. Este capítulo ha sido bastante más largo que la media, pero necesitaba explicar demasiadas cosas. Espero que con lo dicho aquí quede resuelta toda la intriga, lo espero de verdad porque, ahora que estoy escribiendo el final, me da miedo pensar en que queden cosas sin resolver. Ya sólo queda un capítulo y el epílogo. El capítulo 26 no creo que ocupe más de dos páginas de Word, podría haberlo añadido en este pero ya sería excesivo. Respecto al epílogo, puede que sea algo más largo.
Ya hace siete meses que empecé con la historia y, la verdad, me muero de ganas de acabarla. Me encanta subir los capítulos cada lunes, saber que estáis ahí leyéndolos y que merece la pena; pero quiero acabar. Nunca he acabado nada en mi vida, supongo que ese es uno de los motivos.
Quería haceros una pequeña pregunta que no estáis obligadas a responder. El caso es que cuando acabe el fic no sé que haré con el blog. ¿Hay algún tema sobre el que queráis leer un fic? Yo tengo algunas ideas muy flojas, y no me convence ninguna. No os aseguro que vaya a escribirlo, pero quiero tener propuestas. Lo que probablemente suba aquí serán historias que tengo empezadas en el ordenador y que no tienen final (y no me acuerdo de lo que iba a pasar). Con tantas visitantes que escriben genial, quizás alguna pueda continuarlos.
Y eso. La despedida ya la hago en el Epílogo. Muchas gracias por todo.
PD: He estado leyendo Millenium. Creo que se nota un poco en el capítulo, lo siento.
DJASFLKADJSFOSDAF ONE. FUCKING. RENEGADE. MORE. I WILL DIE.
ResponderEliminarPido perdón por no comentar de nuevo el capítulo anterior. ME SIENTO VACÍA CUANDO NO LO HAGO. Lo que sucede es que se acercan las vacaciones de invierno y nos están llenando de exámenes antes de que cierre el trimestre. Lo siento, Tuli :(
A ver. SAAAAAAAAM. Well, creo que sabíamos lo que iba a suceder y sufrimos el lunes pasado con ella, pero en fin, todas las muertes me afectan. Siempre.
Rachel insultando a Eric >>>>>>>>>>> CUALQUIER. PUTA. COSA.
Rach cuando estaba en la habitación de Jake me recordó a Annie. Por su forma de actuar, el poner la cabeza entre las rodillas y demás.
"-Te quiero, Rachel.
-También es tarde para eso." DUELE. DUELE MUCHO TULI. `
OH MY GOD. TERESA CARSTAIRS, LA MAMÁ DE JAKE. Ni me la veía venir, creo que es uno de los 'spoilers' que lograste que no lo descubriéramos. Ahora seguramente en el último capítulo se descubre que él es un Cazador de Sombras, que mediante Runas pudo entrar a la sede de Erudición y demás. Lo sé. ADMÍTELO DE UNA VEok. Ya. Me dejé llevar (?).
La parte en la que te refieres al silencio de la habitación me gustó demasiado. La forma en que te refieres a eso con la falta de personas que ya no están... God.
"No hay nadie inocente, sólo distintos grados de responsabilidad." Muchísima razón.
Su tía. Me quedé como: '¿Pero que...wtf?'
"[...]tres personas implicadas muy directamente: V.R.[...]" VERONICA ROTH. MÉHMÉHMÉH. (?)
"P.R." PATO RENEGADO (?)
"J.M." La verdad es que no se me ocurre nada, pero vamos a poner lo primero que se me venga a la mente al ver las letras: Jamaica y... Mortífera. Jamaica Mortífera. Así se llama. QUE LO HE DESCUBIERTO, ADMÍTELok, prometo parar.
"-Una persona divergente es aquella que no pertenece claramente a una Facción, sino que es apta para dos de ellas-" Tris no era apta para... ¿tres? no sé, la verdad no recuerdo, pero estuve pensando y tengo la duda.
"Ahora tienes que irte-" EH, COMO, LA CAMA ESTA CALENTITA, HACE FRÍO AFUERA, COMO, COMO. EH. Mala persona(?)
“Benjamín, no. Chris, no. Thomas, no.” Sigue doliendo esto, Tuli.
EH, ESPERA, QUE QUIERO SABER LA EDAD DE JAKE. Tengo curiosidad, ñaña.
Con respecto a las dudas, se me han aclarado bastantes y las que recuerdo. Tenía otras, pero sinceramente no me acuerdo. Si en el Renegade que viene las aclaras por casualidad seguramente me de cuenta cuales eran, so...
UN. PUTO. CAPÍTULO. Y lo más doloroso de leer: EPÍLOGO. ¿Que voy a hacer los lunes sin Renegade? ¿EH? *llora en un rincón*
Y con lo de "No sé que hacer con el blog." contribuyó a la depresión post-Renegade que ya siento en estos momentos.
Muchas gracias por escribir esta fic, Tulipán, es increíble. Y aunque lo digo en cada comentario, siempre necesito que lo sepas, porque es genial, asombrosa, y mucho más. Si decides escribir algo más luego... estaré para leerlo, como siempre.