Fascinación.
Podía confundirse con amor,
cariño, respeto, miedo o un millón de cosas más. Pero no podía negar que era
fascinación. Lo que había sentido cuando la había visto por primera vez, lo que
sentía ahora.
Recordé aquel momento, cómo ella
parecía atraer todas las miradas del bar sin ningún motivo. Tenía ese algo que
hacía que quisieras ver más de lo que ya enseñaba su provocativa ropa. La
primera vez que me habló decidí que quería verlo todo. Tenía esa voz tan oscura
y sugerente, esa voz que parecía querer contar cientos de historias que me
hubiera gustado protagonizar. Rebosaba confianza.
Su forma de moverse hacia mí,
haciéndome sentir el centro de aquel bar sólo por recibir su atención. Mi sonrisa
involuntaria al notar que lo hacía, que venía. Se puso tan cerca que su olor
llenó mi alma. No recuerdo a que olía en aquel momento, ni siquiera puedo decir
si era algo fresco o frutal, pero sí recuerdo preguntarme cómo habría
conseguido oler de esa forma. Y deseé que fuera un suavizante o cualquier cosa que se pudiera imitar, pero sabía que no era así. Que era algo suyo. Especial.
Cuando mis ojos se encontraron
con los suyos ya supe que no había escapatoria. Nunca había visto ese color, o
quizás nunca lo había mirado de esa forma. Jamás me había topado con nada tan magnético.
Apenas llevábamos un minuto
hablando y ya tenía la sensación de que podría estar así durante el resto de mi
vida. Había un misterio en ella que quería descubrir, un secreto que quería que
me contara… O no. No sabía lo que tenía, pero quería aprender. Estaba segura de
que podría pasarme horas simplemente viéndola hacer cosas. Porque tenía algo en
la forma de moverse, en la forma de mirar. No tenía ni idea de qué era pero
estaba allí. Y yo era una persona muy curiosa. O quizás no. Quizás me convertí
en una persona curiosa en ese momento, y quizás dejara de serlo cuando nos
separamos. Puede que ella haya sido todo lo que me ha despertado tanto las
ganas de aprender en mi vida.
Y sus palabras no me
decepcionaron.
Lo que dijo sólo me confirmó que
merecía la pena quedarme a escucharla el tiempo que hiciera falta.
Una sonrisa se dibuja en mi cara
al darme cuenta de que eso sigue siendo cierto. Sigue siendo tan inevitable
como siempre.
Y las palabras salen de mis
labios. Sin más.
“I heart you too.”
Porque nunca había conocido a alguien con tanta facilidad para absorberme y conseguir que no me importara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario