Vuelta al distrito
Nada más bajarme del tren que me
había llevado desde el Capitolio a mi hogar, lo primero que hice fue respirar
hondo, dejar que el olor a la madera limpiara toda la artificialidad acumulada
en mis pulmones durante tanto tiempo. Y después empecé a correr. Mis padres no
habían ido a recibirme, por lo que supuse que el deficiente de nuestro alcalde
no había dado el aviso de mi llegada. Corrí entre las calles y varios me
miraron con sorpresa, algunos me reconocieron y me felicitaron, otros se
asustaron. Para ellos era una vencedora, pero también una asesina cruel y
despiadada, o eso me había dicho Blight. Llegué a la casa de madera en la que
estaba viviendo desde pequeña y vi que faltaba la puerta, fruncí el ceño y me
acerqué con lentitud al marco, asomando la cabeza al interior. Todo estaba bastante
desordenado.
No pregunté “¿mamá?” porque me
parecía demasiado estúpido. Simplemente entré y revolví entre las cosas,
intentando averiguar lo que había pasado. Noté una presencia a mi espalda y vi
una sombra alargada en el suelo, me giré con brusquedad y dispuesta a tirarme a
su cuello, una costumbre de la Arena que probablemente tardaría mucho en
quitarme.
-Hola, Mason-el chico moreno
estaba apoyado en el marco de entrada y me miraba como si mi presencia fuera
un chiste. Lo conocía, era el hermano del chico que había ido conmigo a la
Arena, nunca me había caído bien, aunque eso tampoco era nada especial, puesto
que no soportaba a ninguno de esos hombres que se comportaban como críos.
-¿Sabes dónde está mi madre?-le
pregunté estirándome y ladeando la cabeza para mirarlo, era un chico atractivo
un par de años mayor que yo, y un par de palmos más alto y más ancho.
-Con un poco de suerte, con mi
hermano-me respondió con dureza.
Podría decir que se debió al
momento o a todas las peleas en las que había participado en los últimos días,
pero lo cierto es que nunca he sido buena controlando mis impulsos. Me lancé
sobre él y lo atrapé pasando un brazo por su cuello, tirando hacia abajo hasta
hacerlo caer al suelo. Nos revolcamos sobre el suelo de madera, hasta que quedé
debajo de él en una posición de clara inferioridad.
-Viste cómo lo mataban y no
hiciste nada-me recriminó. Me fijé en que tenía los ojos enrojecidos, lo que
indicaba que había estado llorando a su hermano, o encendiendo un fuego de mala
manera en su casa.
-No podía hacer nada, soy una
chica débil y flojucha-apreté los dientes removiéndome levemente debajo de su
cuerpo, sin conseguir liberarme.
-Ahora sí que no puedes hacer
nada, ¿cómo crees que les sentaría que su campeona fuera asesinada nada más
llegar a casa?-me preguntó mientras ponía una mano en mi cuello.
Puse mis manos en su muñeca,
intentando alejarlo de mí. Mirándolo con la súplica grabada en mis ojos y
boqueando, hasta que aflojó lo suficiente como para que pudiera respirar. Di
una gran bocanada de aire.
-Gracias. Por favor, déjame ir-le
rogué.
No escuché su respuesta ni a él
le dio tiempo a llegar a pensarla. Le di un golpe certero en el abdomen con la
rodilla, para luego golpearle la rodilla con el pie, haciendo que perdiera el
equilibrio. Rodé con agilidad y me coloqué sobre él, poniendo una astilla
afilada contra su cuello. Obviamente, jamás había estado en condiciones de
matarme, hubiera podido darle la vuelta a la tortilla en cualquier momento,
pero había usado la misma estrategia que en los juegos, y él se lo había creído
tras verme asesinar a gente en directo.
-Dame un motivo para no clavarte
esto en el cuello y dejar que te desangres sin poder gritar para pedir ayuda-le
dije mientras presionaba la punta de madera contra su piel.
-No iba a hacerte nada, en
serio-tenía la boca pegada al suelo, lo que distorsionaba su voz levemente.
-Si me dices dónde están mis
padres, me plantearé no buscar un hacha y trocearte como si fueras leña para la
chimenea-tiré un poco de su pelo, sin dejar de amenazarlo con la astilla.
-En la Aldea de los Vencedores,
fueron trasladados allí después de que ganaras-la respuesta fue tan rápida que
me hizo ladear una sonrisa.
Me puse en pie y lo dejé allí
tirado, sin preocuparme por futuras venganzas por su parte. No tenía que
temerle a nada, ya había hecho lo imposible, sólo me restaba disfrutarlo. Al
salir de la casa recibí algunas miradas interrogantes, que ignoré. Quería ver a
mi familia, no había nada en el mundo que deseara más que abrazar a mi madre y
que ella terminara de convencerme de que todo podía salir bien; porque, por más
que intentara convencerme de que no debía tener miedo, veía muchas amenazas.
...
Quarter Quell.
Casi cada dos pasos tenía que
empujar a Majara para que no se hiciera una bola o se pusiera a andar con la
mirada perdida en otra dirección, por lo que cada vez lo iba haciendo con mayor
brusquedad, hasta llegar a tirarla al suelo. Voltios se agachó a ayudarla a
levantarse antes de que yo lo hiciera, pero entonces se llevó una mano a la
espalda y se cayó de frente, sobre ella. Di dos pasos corriendo para inclinarme
a socorrerlo, tirando de él, pero sin que él pusiera mucho de su parte.
-¿Estás bien?-le pregunté con un
poco de preocupación.
Lo habían herido en la Cornucopia
al tratar de conseguir un alambre, y ni Blight ni yo habíamos podido llegar a
tiempo. No se había quejado demasiado hasta el momento, pero la puñalada tenía
que ser bastante dolorosa. No podía comprobar si sangraba mucho o poco porque
todo su traje de tributo estaba lleno de líquido espeso y rojizo, al igual que
el mío.
No obtuve respuesta, sólo una
mirada angustiosa. Le pasé un brazo por la espalda, ayudándolo a incorporarse.
Un paseo no era lo mejor en su estado, pero teníamos que salir de allí o
acabaríamos ahogados en sangre. Con la otra mano tiré del brazo de Majara, que
ya se había puesto en pie por su cuenta, pero caminaba en otra dirección.
-A la playa, nos vamos a la
playa-le grité indicándole la dirección con un gesto de la misma mano con la
que la había sujetado.
…
El Capitolio
No había podido evitar el
recorrido por todos los distritos, en el que el Capitolio restregaba por la
cara de los habitantes de Panem que los Juegos del Hambre seguían existiendo, y
que no había ganado uno de los suyos. Era una forma de recordar la pérdida, la
sumisión y el miedo; era una forma de utilizarme, lo que me desagradaba. Y
había hecho mi última parada en el Capitolio, en la mansión del presidente
Snow.
Me encontraba en su despacho,
sentada encima de su mesa esperándolo. No iba a dejar de desafiarlo en ningún
momento, nunca hasta que no me dejara ser libre de una vez. Tampoco pedía
tanto.
-Señorita Mason, espero que estés
cómoda-su voz a mi espalda hizo que una mueca de asco se pintara en mi rostro.
Sangre. Ese hombre hablaba con sangre en la boca.
-Estaría mejor en mi casa-le
respondí, girándome para mirarlo, aunque borrando la mueca. Era rebelde, pero
mostrar repulsión hacia su persona… Aún no estaba lo suficientemente loca para
ello.
-Mañana podrás amanecer en la
Aldea de los Vencedores con todas las comodidades que te proporcionamos-me dijo
con una sonrisa.
“Que me he ganado” le corregí en
mi cabeza, pero eso no era lo que me importaba. Yo calculaba coger un tren esa
misma noche y nadie me había informado de un cambio de planes. Snow no era
estúpido y leyó la pregunta en mis ojos.
-Uno de los estilistas ha pedido
disfrutar de tu compañía, será generoso con el pago, siempre lo es-me explicó.
Aunque no era una explicación.
Por suerte, no necesitaba más
datos. Aunque no me hubiera relacionado aún en exceso con los otros vencedores,
cosa que haría en los siguientes juegos, sí que conocía a uno de ellos: Finnick
Odair.
-No me importa el pago, no lo
haré-le dije, intentando aparentar firmeza.
Lo cierto era que, aunque fuera
una chica rebelde, apenas era una cría. Y no era estúpida, sabía el poder que
tenía el presidente y su habilidad para conseguir que todo Panem bailara a su
sádico ritmo.
-Es tu obligación. A las once en
la habitación 223, la puerta estará abierta-abrió la puerta y me hizo un gesto
para que saliera. Me puse en pie y caminé bastante rápido, pero cuando estuve a
su lado me cogió del antebrazo para detenerme-No hagas estupideces.
Sus ojos eran hielo, su aliento
sangre y luego estaban las rosas. Como si hubiera colocado flores para camuflar
toda la mierda que había en su interior, todo el mal que había hecho en sus
años como líder del país… Pero tanta suciedad no la tapaba un dulce perfume,
apestaba incluso a través de la televisión, cuando lo veía en las
comunicaciones desde mi hogar.
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Estoy segura de que he actualizado la historia antes de lo que esperábais. No es gran cosa, peeero es Johanna. Agradecería un comentario en este capítulo, con dos líneas me sobra, diciendo vuestra opinión sobre:
a) Personalidad de Johanna
b) Personalidad de Snow
c) Cosa loca con el chico de su distrito
d) Narración (cuentan que la hago rara en el mal sentido, por lo que si alguien me ayuda a arreglarla, podría escribir cosas mejores y todos saldríamos ganando.
Un abrazo desde la maceta :)
a) Well, creo que la personalidad de Johanna está más clara que en la primera parte, y me gusta mucho, sobretodo en la parte del Vasallaje. Creo que para 'mejorarla' estaría bien distinguir más entre la Johanna de antes y la de ahora, por así decirlo. Ella antes tenía una familia y personas por las que preocuparse, ahora ya no. Eso marca una diferencia en la personalidad (?).
ResponderEliminarb) Snow… Méh, creo que lo has pintado bastante bien. Maybe un poco menos directo, como es la primera vez que le 'propone' eso a Johanna… Méh. Snow es tan hardcore.
c) El chico loco… Perfect. I swear. Esa parte >>>>>>>>>>>>>>>. Johanna haciéndose la débil >>>>>>>>>>. ÑA.
d) La verdad es que a mi me gusta cómo va la narración. A lo mejor la cosa es que le metas más detalles.
Now, quiero que llegue el Lunes ya porque MÉH. Srsly, me gusta mucho. Johanna *corazón corazón* yo.
a) Ya sé por dónde vas... Intentaré marcar más la diferencia.
ResponderEliminarb) Es que no sabía muy bien cómo hacerlo, porque no tengo claro si trata a todo el mundo como a Katniss o ella era diferente, me faltan referencias. Tomaría nota, pero ya no va a salir más.
c) Yay. Pero no eztá loco, es cani (????)
d) Tengo miedo de que si meto detalles quede demasiado tocho, pero vale, pondré hasta los colores de las hojas en el siguiente. De todas formas, esto es un fic de prueba para mejorar aspectos de la narrativa, mejor tener cosas con las que comparar.
Спасибо
Queda ya poco para el lunes, o menos que si hoy fuera lunes, al menos.
HERE I'M. Desde mi celular, pero HERE I'M. Chispis reaparece. Tarde pero seguro, ña.
ResponderEliminarA) concuerdo con Shen, habría que marcar un poco mas la diferencia pero creo que está genial como vas con su personalidad.
B) Snow, me ha gustado como lo describiste pero siento que me ha faltado algo y no sé qué es. Quizás más detalles en su charla con Jo.
C) la parte con el chico es genial. Te demuestra como salió ella mentalmente de la arena, que a cualquier ruido o algo, ella esta atenta y demuestra tambien como una persona puede cambiar totalmente por una pérdida (en este caso, el hermano del chico)
D) personalmente me gusta mucho como va la narración :)
Perdon por tardar tanto Tuli, recien tengo vacaciones (yay) y no tengo computadora por el momento :( But im still here, ña<3