Entre tu cabeza y tu espalda. Tu cuello. Siempre dices que es tu punto débil, y es tan poco original. ¿Se considera punto débil aquello que lo es de todo el mundo? ¿Mi punto débil es que me corten la cabeza? ¿O que te vayas? ¿Puede alguien sobrevivir a tu partida sin llorar? No sé. Aún así, te perdono por no ser original. La belleza está en los ojos del que mira, y aunque no pudiera ver me seguirías gustando. Podría irme a recorrer el mundo para buscar a alguien diferente, pero me acerco y me aprovecho de esa debilidad compartida por todas las personas con las que me he cruzado en esta cama, y sonríes, tiemblas un poco, cierras los ojos... Y luego lo hago yo. Todo a la vez: sonrío, tiemblo y cierro los ojos.
Tu punto débil es tu cuello.
El mío es besártelo.


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En unas horas nueva entrada de Optimista y Pesimista.
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