30 de enero de 2013

Renegade. Capítulo 7.


'La habitación del pánico.'

“No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino.” -William Shakespeare.


“El dentista”. Fue el primer pensamiento que apareció en la cabeza de Rachel tras cruzar el pasillo de espejos. ¿Iban a decirles a qué facción debían ir dependiendo de la forma de sus dientes? Era imposible porque, en tal caso, la prueba no la haría un abnegado, necesitarían a gente de erudición.

Se fijó un poco más en la silla que la esperaba en el centro de la sala. Estaba ligeramente reclinada y, al lado, había un ordenador. Al lado del ordenador estaba una mujer vestida de gris. Rachel levantó los ojos examinando al abnegado lentamente y se detuvo en la jeringuilla que portaba en la mano. ¿Iba a inyectarle algo? ¿Anestesia? ¿Realmente iba a ser una operación bucal? ¿Se había lavado los dientes esa mañana? Se secó la palma de la mano en la pernera del pantalón. El miedo volvía a superar a la curiosidad en la lucha que se desarrollaba en el interior de la señorita Everdeen. Se acercó a la silla, puesto que era obvio que era lo que se esperaba de ella. ¿Había ordenadores en la consulta del dentista? No era capaz de recordarlo. Lo pasaba realmente mal en cada visita y después procuraba olvidar lo que había ocurrido.

-Hola, mi nombre es Danielle y estoy aquí para hacerte la prueba. Te aseguro que no te producirá ningún dolor. ¿Podrías sentarte?-la abnegada se dirigió a ella con un tono comedido, que nunca jamás llamaría la atención sobre cualquier otro sonido.

La chica le hizo caso y se sentó, quedando ligeramente recostada, pero en una postura nada relajada. En su cabeza hacía planes para escapar si intentaba meterle algo en la boca; si apenas confiaba en los expertos de erudición para esa tarea, nunca jamás dejaría que lo hiciera una estirada. La mujer empezó a colocarle unos cables, Rachel observó el proceso atentamente, mirando de vez en cuando los espejos que cubrían la pared de la sala para contemplar la escena. La abnegada se separó de ella y la miró a los ojos unos segundos. Rachel levantó una ceja, pues ese contacto visual era extraño procediendo de alguien que se suponía que buscaba no llamar la atención. No se relacionaba habitualmente con estirados, pero sabía que siempre mantenían la cabeza gacha. La mujer pareció darse cuenta de lo que estaba haciendo y se giró con rapidez, tendiéndole una botella sin establecer contacto visual con ella.

-Tienes que beberte esto-le indicó.

Rachel cogió el recipiente que le ofrecía y lo observó. No era de ningún color, pero tampoco era completamente transparente. Se lo acercó a la nariz y no notó ningún olor fuertemente químico. Hizo el ademán de meter un dedo para seguir haciendo pruebas, pero la mano de la estirada se interpuso, tapando el vaso.

-Tienes que bebértelo-insistió, con tono suave.

-¿Pero qué es?-le preguntó Rachel mirándola a la cara, pero sin encontrarse con los ojos de la mujer. No esperaba una respuesta técnica, pero al menos una ligera indicación que le sirviera por el momento.

-No lo puedes saber-le respondió, y sus ojos se encontraron unos segundos.

-Odio las sorpresas-Rachel apartó la mano de Danielle con brusquedad y se llevó el vaso a los labios, cerrando los ojos para analizar el sabor con mayor precisión.

Era un sabor dulce, aunque no demasiado, como si hubieran intentado hacer que supiera bien añadiendo azúcar, pero no la suficiente como para ocultar completamente lo que había por debajo… Algo parecido a… Una pila alcalina. Tenía sabor a pila dulce. Rachel frunció el ceño ante esa conclusión antes de abrir los ojos. Esperaba encontrarse a la mujer con alguna prueba, pero no estaba ahí. De hecho, ni siquiera estaba en la misma habitación. Miró alrededor sin reconocer la estancia, pero entonces se dio cuenta de que se trataba del comedor, era difícil situarse en él cuando estaba vacío.

“Elige el queso o el cuchillo.”

Una voz surgió de la nada, pero Rachel ni se molestó en girarse para ver de dónde provenía. Sabía que esa voz no venía de ningún lado, había venido de un lugar diferente, de su propia cabeza. Miró la cesta que había sobre la mesa. En ella estaban los dos objetos que la voz había mencionado. Rachel dio un paso hacia ella mientras en su mente se creaban hipótesis sobre el objetivo de la elección; era la prueba, y ella quería ser erudita, era erudita. Y los eruditos sabían que la conjunción “o” interpretada desde el punto de vista lógico permitía elegir una opción, la otra o ambas al mismo tiempo. Su mano izquierda se cerró sobre el queso mientras con la derecha asía el cuchillo. Esperaba que la misma voz le dijera que era apropiada para la facción de erudición, pero no pasó nada.

Miró los objetos que tenía en la mano. ¿Debía decir algo sobre ellos? ¿Cortar un trozo de queso? ¿Por qué no especificaban lo que había que hacer en la prueba? De hecho, no sabía qué demonios le había hecho el líquido. ¿Un somnífero? Ni con el más potente de ellos podría haberla dormido tan rápido, o quizás sí. No sabía demasiado de somníferos, era algo que debía estudiar cuando volviera a casa. Un ladrido hizo que volviera a la realidad, o al comedor, mejor dicho. Se giró con rapidez, pues en esa ocasión sabía que el ladrido era algo externo. Y ahí estaba un perro negro babeante y amenazante que avanzaba hacia ella con rapidez. Demasiada.

La erudita se subió a la mesa con rapidez, aunque eso no sería de utilidad, habría servido de algo si el origen del peligro fuera una serpiente, pero no cuando se trataba de un Canis Lupus Familiaris. Se bajó por el otro lado y corrió pasando por encima de la siguiente mesa, que volcó, haciendo que se cayera al otro lado. El cuchillo que llevaba en la mano se quedó a centímetros de su ojo. Tragó saliva. Los ladridos al otro lado de la mesa eran ensordecedores.

Miró el cuchillo. ¿Podría herir al perro sin que le ocurriera nada a ella? Era improbable.

Miró el queso. Los perros comían queso. Eso creía. Cortó el queso a la mitad con el cuchillo y le lanzó el trozo. Tuvo efecto, y la atención del animal se centró rápidamente en la comida. La chica suspiró con alivio y gateó por el suelo hasta llegar a la siguiente mesa, dónde se subió para observar el panorama. ¿La prueba iba a consistir en diversos intentos de asesinato por parte de animales furiosos? Eso no le parecía muy inteligente, por lo que no podía ser así.

-¡Perrito, ven perrito!-una nueva voz hizo acto de presencia.

Rachel giró la cabeza para encontrarse a una niña pequeña que estaba en una de las esquinas de la sala llamando al perro. Por lo menos eso confirmaba su teoría de que no todo serían intentos para matarla. ¿Qué le podía hacer una niña? El perro se volvió hacia la pequeña y se volvió agresivo de nuevo, Rachel no lo dudó y lanzó el otro trozo de queso al otro lado de la sala. Logró llamar de nuevo la atención del animal, que se dirigió hacia la comida.  La morena caminó hacia la niña, para llevársela de la sala antes de que el perro volviera a enfadarse.

-¿Por qué tienes un cuchillo en la mano?-le preguntó la niña, parecía asustada.

-Es para cortar el queso-respondió Rachel mirando unos segundos el filo brillante del arma, era un cuchillo de combate y lo sabía, pero la niña estaría más tranquila sin esa información.

-Parece un cuchillo de hacer pupa…-insistió la pequeña, que se pegaba contra la pared.

-Pero no lo es-replicó Rachel llegando hasta ella y cogiéndole la mano. Había una puerta unos cuantos metros a la derecha. Si la alcanzaban podrían alejarse del perro feroz definitivamente.

-No quiero ir contigo, llevas un cuchillo. Tíralo-protestó la niña mirándola con los grandes ojos empañados en lágrimas.

-No puedo tirarlo, podría ser útil-Rachel dio un tirón de la niña para que se moviera, el chucho había terminado de comerse el queso y las miraba fijamente.

-¡Me dan miedo los cuchillos!-la niña empezó a sollozar.

El perro se había girado hacia ellas y comenzaba a enseñarles los dientes. No había tiempo para pataletas de crías y no estaba dispuesta a abandonar su única arma, por lo que Rachel tiró de la niña contra su voluntad para ponerla a salvo tras la puerta. Una vez que la hubo cerrado a su espalda todo desapareció.



Volvía a estar en la silla del dentista. Parecía que hubieran pasado horas. Se miró ambas manos y comprobó que no tenía un cuchillo ni tampoco una mano blandita y rechoncha. Parpadeó un par de veces con el miedo a que todo desapareciera y que el escenario se convirtiese en una batalla campal. Tragó saliva y miró la espalda de la abnegada, que hacía algo en una de las máquinas, también se observó a sí misma en los espejos. No parecía agitada, de hecho, se sorprendió al darse cuenta de que no lo estaba. Por el contrario, estaba completamente concentrada en repasar lo que había ocurrido y encontrarle un sentido. No era una alucinación, estaba claro. Ni un sueño, ni nada aleatorio era…

-Ya tengo los resultados de la simulación-la estirada se giró alzando levemente las comisuras de los labios; una simulación, eso era, el líquido debía de haber afectado de alguna forma a su cerebro, de una manera controlable. Rachel empezó a pensar en neurotransmisores, pero la siguiente palabra de la mujer, de Danielle, la dejó en blanco-Abnegación.

Comenzó a sentir un zumbido en sus oídos. Aquello tenía que ser un error. ¿La prueba señalaba hacia abnegación? Pensó en lo que había hecho: huir del perro la alejaba de osadía, mentirle a la niña sobre el cuchillo impedía que la clasificaran como veraz, elegir imponer su voluntad y tirar de la niña borraban la posibilidad de pertenecer a Cordialidad… ¿Qué había hecho para que se descartara Erudición?

-Es imposible-dijo cuando recuperó la palabra-Cogí el cuchillo y el queso, eso es un signo de egoísmo, no puede haber salido ese resultado. Habrás hecho algo mal.

-Eres una chica inteligente. Y fría.-Danielle parecía en ese momento un témpano de hielo, sus ojos marrones no desprendían ningún tipo de calidez al unirse a los de Rachel.

-Una chica de Erudición-recalcó Rachel apretando los puños.

-Cierto, el resultado es Erudición-le mostró un impreso y la chica lo leyó rápidamente para constatar que así era-Fuera de aquí-le dijo antes de que Rachel pudiera hacer ninguna pregunta. Y tenía muchas. ¿Por qué la mentira? ¿Por qué ese cambio de comportamiento? Pero el tono de la estirada no admitía discusión y, aunque no lo admitiría, Rachel no quería enfrentarse a ella, le daba miedo.

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¡Síiiii! Las pruebas por fin, sólo me han llevado casi dos meses de fic (?) Como siga a este ritmo, la muchacha elige facción en agosto... Pasando por alto el bajo ritmo que lleva la historia, el cual pretendo incrementar a partir del capítulo 11, más o menos, espero que la prueba no haya sido muy chapucera. Era una de las dos partes de la historia más complicadas de redactar y espero haberlo hecho dignamente.

Recuerdo que se agradecerían comentarios, una opinión de clic o una mención en mi twitter (@aluapfdez) si leéis esto y os gusta o pensáis que es muy mejorable, o queréis hacer una petición (sí, se aceptan peticiones, de momento no he hecho caso a ninguna, pero en capítulos posteriores se tendrán en cuenta).

Después de recuperar el ritmo, vuelvo a publicar los lunes (maravillosos días en los que estaré de 9 a 19 en la facultad, pero eso no es culpa vuestra).

Un saludo y gracias por pasaros :)

5 comentarios:

  1. ÑAA *_*
    Abnegación. Es como demasiado andbsjfjw, inesperado. Realmente, pensaba que saldría Osadía. Pero es genial. Y lo de la niñita, no sé por qué, me ha encantado. Genial, ÑA <4

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    1. Mi primer comentario recibido y es doble :D No iba a ser abnegación pero me confundí al escribir y dije... Pues así queda (?) Ok, no, en realidad todo tiene sentido XD Gracias pato <3

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  2. ÑAA *_*
    Abnegación. Es como demasiado andbsjfjw, inesperado. Realmente, pensaba que saldría Osadía. Pero es genial. Y lo de la niñita, no sé por qué, me ha encantado. Genial, ÑA <4

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  3. Vale, no sé si esto se publicará porque lo estoy comentando desde el móvil peeeeeero, anyway. Vcdhkfdkgl ABNEGACIÓN, LOOOL, no me lo esperaba, sinceramente. Aunque resulta que luego todo es una vil arducia... o no (?) Benjamín es amor, srly. Me lo comía *----*
    La prueba ha estado muy bien, sí, señor. Y no sé qué más. Por cierto, adoro la forma en la que Rachel analiza todo, me hace mucha gracia xDDDD
    Atentamente,
    Una Galaxí Defender.

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  4. ¡Se ha publicado desde el móvil! MILAGRO O.o
    Well, me gusta añadir algo sorprendente, you know, y ese resultado no creo que se lo esperara nadie (aunque no puedo hablar por las visitas anónimas del todo).
    Con lo del dentista se me fue un poco la pinza, pero me alegro de que te guste :D

    If this is love, then love is easy (8) <-- Esto no se aplicará nunca al amor de tus fics... ¿Y de los míos?

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